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- GRAN CIRCULAR AL TABAIÁ, EL CASTILLO DEL RÍO Y AL CAU, DESDE LA FONT DEL LLOP.
CÓMO LLEGAR: Desde Elche, por el Camí del Pantano a la Vía Parque, CV-8615, girar hacia el Camino de Castilla por la CV-850. Junto a la gasolinera, girar a la izquierda hacia Bonavista y continuar por el Camí de Monfort hasta la entrada de la Finca del Llop. Hay sitio para aparcar.
COMPONENTES: VICENTE Y TOMÁS.
ITINERARIO: FONT DEL LLOP / DCHA. POR CRESTA / DESVÍO A LA CIMA / CIMA DEL TABAIÁ /IZQDA. / SEGUIR RECTO / IZQDA. SENDITA A UNOS MTS. / BAJAR / CAMINO / CRUZAR VALLA METALICA / RECTO-ATAJO / AL CASTILLO / CASTILLO DEL RÍO / CAMINO / CV-847 / IZQDA. / LOS ALGEZARES / MOLINO DEL COQUERO / CAMINO DEL PUENTE DE HIERRO / FABRICA DE LA LUZ / PUENTE DE HIERRO / MIRADOR COLA DEL PANTANO / SENDERO VADEO DEL RÍO / DCHA. CAMINO / CAMÍ RACÓ DE MORERA-IZQ. / ASFALTO / CAM INO DE TIERRA / EL CAU / SENDA DE LOS CAZADORES / IZQ. CAMÍ DE LA FONT / FONT DE LEGUEY / IZQDA. CARRETERA / FONT DEL LLOP.
LA RUTA: Hace algo más de tres años que realizamos esta gran circular en el entorno del Ríu Vinalopó, por tierras de Monfort del Cid, Elx y Aspe. Pasando por el Tabaiá, el Castillo del Río, el Paraje de los Algezares y el Cau, que hoy repetimos con algunas variaciones.
Iniciamos desde el aparcamiento campo de golf de la Font del Llop, tomando el deteriorado camino de servicio de las antenas del Tabaiá y sus tres primeras rampas que nos elevan. Tenemos un dorado amanecer sin nubes que comienza a iluminar las cimas cercanas.
Continuamos por la derecha, girándonos para ver la preciosa salida del sol por el mar. Una valla de espinos nos acompaña mientras la antena del Tabaiá van aumentando de tamaño y las panorámicas a tierras de Monforte y Aspe se expanden.
Torcemos a la izquierda y luego a la derecha obviando el repetidor en la otra loma. Subimos por la pista rodeando las valladas instalaciones y la altiva antena que la hace visible desde cualquier punto. El vértice geodésico queda atrapado entre vallas.
Cima del Tabaiá (403 m.) y máxima altura del municipio de Elx que queda a sus pies. Bonita atalaya para intentar averiguar y situar todo cuanto nuestros ojos atisban a ver en la lejanía. Hacemos las fotos de rigor.
Bajamos por el inclinado sendero junto a la valla que nos deja de nuevo en el primer desvío de la subida, girando ahora a la izquierda, por una pista de tierra que comienza a rodear la loma del Tabaiá con amplias miradas al paisaje.
Es un tranquilo sube y baja entre lomas con buenas vistas al Cid y al Valle de las Uvas. En una de las lomas tenemos la primera variante de hoy. En el cruce de caminos continuamos recto (derecha), evitando un rodeo de subir y bajar.
El nuevo camino atraviesa peladas lomas de matorral sin perder mucha altura; mientras, el Tabaiá se va quedando arriba a nuestras espaldas. Tenemos que estar atentos a un Waypoint, para por la izquierda dejar este camino y tomar una sendita que está a unos metros de distancia.
Nos llevará primero a bajar un pequeño terraplén y luego otro con más desnivel, hasta alcanzar el camino que vemos en la parte baja. No es difícil, pero hay que tomar precauciones en el descenso cerca de unas paredes calizas con cuevas y cárcavas.
Alcanzado el camino, nos dejamos llevar por una gran loma donde hace un recodo a la derecha para volver a subir por la izquierda, iniciando un suave descenso con miradas a Novelda, la serra de la Mola y al Cid. Caminamos no muy lejos de otra valla.
Estas lomas están acotadas y solo están cubiertas por matorral. El descenso nos lleva a una puerta en la valla que está cerrada, pero por la derecha se puede pasar. Por detrás vemos asomar la punta de la antena del Tabaiá.
Este sendero, en suave bajada nos llevará directamente hasta el Castillo del Río, que abusando del zum de la cámara ya vemos a lo lejos, por delante de Novelda, la serra de la Mola y el Santuario de Santa María Magdalena.
Por la izquierda, en medio del barranc del Lobo, sobresale un pequeño montículo en cuya cima divisamos las ruinas de un viejo corral abandonado, y las vistas al Castillo del Río cada vez son más cercanas.
En el camino, para salvar un barranco, nosotros hacemos un atajo, bajando y subiendo directamente que nos parece más sencillo. Una vez arriba seguimos por la derecha. El ancho camino hace algunas revueltas esquivando varias lomas.
Terminan las lomas y estamos delante del castillo, del que solo se ven algunas de sus torres, pero ningún lienzo de muralla. El GPS nos indica la subida entre dos torres, una de ellas derruida, pero enseguida aparecen algunos mojones y rastros de senderos.
El Castillo del Río es el yacimiento arqueológico más conocido de este lugar. Se trata de un poblado fortificado islámico de cronología almohade que aprovecha para su ubicación una colina amesetada junto a un meandro del Vinalopó.
El sistema defensivo del asentamiento se compone de doce torres con estructura de tapial y mampostería unidas por una muralla del mismo material; debió construirse a mediados del siglo XII y fue abandonado en la segunda mitad del XIII tras la conquista cristiana.
La vez anterior, intentamos vadear el río por la parte baja, pero al formarse un pequeño meandro es imposible no mojarse. Ahora parece haber más caudal por lo que también desistimos. Regresamos por el mismo sendero.
En la parte baja nos escoramos más a la izquierda para enlazar con el camino, lo que nos permite contemplar las torres del otro lado. Rodeamos el castillo hasta la carretera CV-847 por la que cruzamos el río y en el primer camino a la izquierda junto al puente del AVE giramos.
Entramos en el Paraje Natural Municipal de los Algezares, declarado por el Consell de la Generalitat Valenciana, en 2013, es un espacio protegido de unas 507 hectáreas que ocupa el sector más oriental del término municipal de Aspe, en torno al río Vinalopó, lindado con Elche y Monforte del Cid.
Este tramo ya nos es conocido de otras rutas. La primavera hace más bellos los trechos con cañaveral. Pasamos junto a un poste informativo que era el lugar de enlace si hubiéramos vadeado el río. Tenemos miradas a la plataforma castillo desde esta vertiente.
Marchamos por delante de las pocas ruinas que quedan del Molino del Coquero, que perteneció al Marqués de Elche. Era el mayor y más rentable de los molinos del Vinalopó, el agua le llegaba a través del cequión.
Poco después viene el Molino Harinero de Caraseta que en 1895 fue sometido a una importante reforma, adaptando su salto de agua para la generación de energía eléctrica mediante turbinas. Nacía la Sociedad Eléctrica El Vinalopó. En un año comenzó a dar servicio de alumbrado público a Aspe, Novelda y Monforte del Cid.
El camino prosigue paralelo al cauce del Riu Vinalopó, acercándonos a obras hidráulicas importantes en su época para el riego de los campos ilicitanos. Llegamos a los restos del Puente de Hierro, una bella pasarela metálica derribada en la riada de 1982.
El paraje constituye un enclave muy interesante desde el punto de vista litológico. Es un espectáculo el cauce del Riu Vinalopó. El caudal es ínfimo e imposible de detectar entre el inmenso mar de carrizales y juncos que el viento cimbrea, es un espectáculo visual.
Por la izquierda llegamos al Mirador de la Cola del Pantano de Elche que, junto a unas barandas de madera, han construido un banco de piedra y colocado una amplia peana informativa dando nombre a todas las montañas que tenemos enfrente y contemplar tan bello paisaje.
Casi en el mismo punto, pero por la derecha, está el mirador del Acueducto de los 5 ojos, significativa obra hidráulica de finales del siglo XVIII, acometida por el Obispo Tormo de Orihuela para paliar la falta de agua potable a las gentes más humildes de Elche. Esta vez no pasaremos a verlo.
Ahora el camino hace un recodo y hay un cruce importante de senderos, nosotros debemos seguir las paletas que indican al cruce del cauce del Ríu Vinalopó. En este punto vemos la peña de arenisca roja, conocida como la Dama de Elche por su contorno semejante.
El sendero apenas puede abrirse paso entre el matorral, tarays y carrizo que lo oprime. Esta es una zona húmeda e inundable que atraviesa todo el carrizal de la cola del pantano, y el único paso con garantías de vadear el río.
El recorrido nos lleva hasta una pasarela de madera sobre el estrecho cauce del Río Vinalopó que nos deja ver sus aguas, pasando a la otra ribera donde siguen canalizándolas. Continuamos por camino ancho a la derecha.
No sabemos el sentido de estas obras puesto que el canal estaba inutilizado y está arreglando viejas compuertas para recoger agua del río. Vemos un poste informativo con múltiples señalizaciones entre las que se indican cómo llegar al Túnel de la Cantera de Román y a un horno de yeso.
Poco después de pasar junto margas arcillosas de distintos colores ocres, subimos una leve cuesta y llegamos el límite del término de Aspe y entramos en el término Municipal de Elche, marcados por un poste y paneles informativos.
De nuevo en tierras ilicitanas admiramos el tupido carrizal que cubre la cola del pantano a los pies de la sierra del Murón. En esta zona también continúan las obras de la Acequia Major. Poco a poco el camino va virando a la izquierda.
En este mismo lado vemos el viaducto de Próspero Lafarga, de pequeños arcos por los que pasa la acequia atravesando algunas lomas. La vez anterior nos subimos por dentro caminando unos cien metros para luego bajar, pero con la lluvia de ayer está encharcado y lo dejamos.
Proseguimos por el camino de la derecha que nos va alejando de la cola del pantano, pasando junto a otros tramos del viaducto y de las obras de la acequia, desechando todos los cruces de caminos por la izquierda hasta el siguiente cruce balizado.
Un poste nos indica girar a la izquierda, por el asfalto del Camí del Racó de Morera. Es un largo trayecto que nos pasará por delante de los chalés de esta pequeña urbanización, al terminar ésta, también termina el asfalto.
Por camino de tierra, observamos viejas catas de cantera en las laderas y las antenas del Tabaiá asomarse sobre nuestras cabezas, mientras el trazo del camino, muy deteriorado, comienza a empinarse y nos vamos acercando a la torreta más visible de El Cau.
El Cau (340 m.) de Mariano Ros y Cándido, donde estos peculiares artistas han esculpido las rocas de la montaña con numerosos murales que luego han pintado manualmente. Los motivos son diversos, pero tienen un mismo origen: Elche y los símbolos ancestrales de la ciudad, bien religiosos o culturales.
Hacemos un breve recorrido por todos los rincones de esta bella exposición al aire libre que se mantiene cuidada y respetada con pulcritud, pese a la gran cantidad de gente que viene a visitarla, dado que tiene un cercano acceso por carretera.
En la parte alta seguimos por la Senda de los Cazadores, con grandes panorámicas a Fontcalent y el Maigmó. Salvamos un escalón rocoso y por parajes más desolados nos vamos acercando a una casa de campo.
Antes de llegar a ella, tomaremos un camino a la izquierda que rodea una ladera entre bancales abandonados y que nos lleva hasta la Font de Leguey, un viejo pozo con brocal techado donde abrevaba el ganado y que actualmente está seco.
El sendero continúa por terrenos descuidados y termina al llegar al cruce con la carretera asfaltada del Camí de Monfort que seguiremos por la izquierda, para en un corto trecho cerrar la ruta en el aparcamiento de la Font del Llop.
Las pequeñas variaciones nos han permitido acortar un poco la ruta, dando a conocer el poco visitado Castillo del Río cargado de historia.
RECORRIDO: CIRCULAR.
AGUA POTABLE EN RUTA: NO.
DISTANCIA: 15,9 KM.
TIEMPO EN MOVIMIENTO: 4:40 HORAS.
ALTURA MÁXIMA: 402 M. (Cima del Tabaiá)
ALTURA MÍNIMA: 138 M. (lindando con la cola del pantano)
DESNIVEL POSITIVO: 537 M.
DESNIVEL NEGATIVO: 546 M.
DIFICULTAD: MODERADA.









































