El Paraje Natural Municipal “La Pilarica-Sierra de Callosa”, está declarado como tal desde el año 2005, y está localizado en el término municipal de Callosa de Segura, en la provincia de Alicante. Este espacio comprende una superficie de 143,44 ha. La Sierra de Callosa es una escarpada mole caliza que se eleva en el seno de un llano aluvial convirtiéndose así en un hito paisajístico para la comarca del Bajo Segura. Su orografía, la naturaleza de sus materiales rocosos, la aridez del clima y una situación geográfica muy cercana al mar, hacen de ella un espacio natural capaz de albergar valores ambientales de gran singularidad. La distribución de las especies vegetales depende de la altura, orientación de las laderas, tipo de sustrato o condiciones de insolación. En las zonas más altas de la sierra podemos encontrar los pastizales, espartales y tomillares y en las zonas más bajas donde se acumula algo de suelo aparecen bosquetes de coníferas y matorral alicantino. En la sierra, con abundantes paredones rocosos, también se destaca la presencia de vegetación rupícola, con especies como el rabo de gato ceniciento (Sideritis glauca) y el cardo de roca (Centaurea saxicola), destacando un endemismo de las montañas litorales del norte de Alicante, el poleo de roca (Teucrium boxifolium). Este crece en roquedos calizos desde el litoral hasta las sierras de Serrella y de Aitana. La orografía de la sierra, sus condiciones de sustrato, su clima y su vegetación se traducen en la aparición de diferentes hábitats y nichos ecológicos que son poblados por animales de todas clases, desde los más sencillos (moluscos, insectos…) a los más evolucionados (reptiles, aves y mamíferos). De entre los invertebrados destacan los moluscos por su popularidad, dado que varias de estas especies son utilizadas con fines culinarios. Tal es el caso de las serranas (Iberus alonensis), las chonetas (Iberus cartaginensis), las barbachas (Otala lactea), las caracolillas (Rumina decollata) y los galapateros (Helix aspera). En cuanto a vertebrados, en los roquedos, pedregales y laderas de solana es frecuente la presencia de reptiles como las lagartijas colirroja e ibérica (Podarcis hispanicus), la colilarga (Psammodromus algirus), la salamanquesa (Tarentola mauritánica), el lagarto ocelado (Lacerta lepida), que es la especie de lagarto de mayor talla del continente europeo, y culebras como la culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) y la de herradura (Coluber hippocrepis). Además, por asombroso que parezca dada la escasez de agua, resaltamos la presencia de anfibios como el sapo corredor (Bufo calamita) en los barrancos más húmedos, donde sobreviven bajo tierra o al cobijo de las piedras a la espera de las lluvias. El grupo de las aves es uno de los más diversos, y en los riscos y acantilados más escarpados es fácil localizar a las rapaces. Es de destacar la nidificación de aves con un alto grado de protección, consideradas de interés especial, sensibles a la alteración del hábitat e incluidas en el catálogo de especies en peligro de extinción, como es el caso del águila perdicera (Hieraaetus fasciatus), el búho real (Bubo bubo), el cernícalo vulgar (Falco tinunculus) y el halcón peregrino (Falco peregrinus). La clase mamíferos queda representada por omnívoros como el erizo común (Erinaceus europeaus), herbívoros como el conejo común (Oryctolagus cuniculus), la liebre (Lepus europaeus), el ratón de campo (Apodemus sylvaticus), la rata (Rattus rattus) y la ardilla roja (Sciurus vulgaris), en este caso por introducción; y carnívoros como el zorro rojo (Vulpes vulpes), la gineta (Genetta genetta) y, aunque ya no se constata su presencia, el gato montés (Felis silvestris).