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- GRAN CIRCULAR A LA SIERRA DE SANTA ANA, JUMILLA.
CÓMO LLEGAR: Por la autovía A-31 dirección Elda, salida nº 207 ELDA SUR/MONOVAR, continuar por CV-83 hasta Pinoso, en rotonda tomar dirección Jumilla por la RM-427 hasta Casas del Puerto, continuar por la N-344 hasta la salida nº 67 hacia Jumilla, girar a la izquierda hacia el Polígono Sectorizado S para gira más tarde a la derecha, seguir hasta enlazar con la carretera a Santa Ana por la izquierda hasta aparcar en un solar después de la Urbanización El Roalico.
COMPONENTES: VICENTE Y PEPE.
ITINERARIO: CAMINO DEL MONASTERIO / LAS 3 CAPILLAS / FUENTE DEL PARKING / CONVENTO DE SANTA ANA / FUENTE DE LA JARRA / SENDA BOTANICA / COLLADO DEL PEPU / POSTE INFO. / TRES CRUCES-DCHA. / COLLADO-DCHA. / CENAJO DE LA CRUZ / CRUZ / V.G. DE SANTA ANA / DCHA. POR LA LOMA / DCHA. BAJAR SIN SENDA / CAMPO A TRAVES / ENLACE CAMINO / FUENTE RINCON STA. ANA / CUEVA MANANTIAL / COLLADO / COIMBRA DE LA BUITRERA / ENLACE CON GR-251 / IZQ. DEJAR CAMINO / FUENTE Y CHARCA DE LA BUITRERA / GIRO DCHA. / CASAS CUEVA / SENDERO BARRANCO / CASA / FUENTE DE LAS RAMBLETAS / SEGUIR SENDA / IZQ. SENDA / COLLADO PERDIDO-IZQ. SUBIR / CRESTA / PICO DEL MAESTRE / SEGUIR HITOS / YACIMIENTO IBERO / DCHA. / COLLADO / IZQDA. / GIRO DCHA. CAMINO DEL MONASTERIO.
LA RUTA: Desde la sierra del Buey la semana pasada, recordamos la última excursión a la sierra de Santa Ana hace más de cinco años. Es una ruta que lo tiene casi todo, dos cimas, distancia, desniveles, fuentes e historia.
Pocas cosas hemos podido variar, acercar el inicio y algún sendero que nos evita algo pista o camino. Estamos en un precioso y cuidado entorno natural por su cara norte, junto al convento franciscano, y después el yacimiento íbero de Coimbra del Barranco Ancho.
Iniciamos junto al camino asfaltado de Santa Ana, después de pasar la urbanización El Roalico, por el sendero paralelo con buenas vistas a las brumosas cumbres de hoy, Pico de Santa Ana y el Cenajo de la Cruz, conocido por el Picacho por los lugareños.
Tenemos un día húmedo después de la lluvia de anoche y bruma en la cima de las cumbres. El sendero entra en un bosquete esparcido de pinos para llegar a tres hornacinas dedicadas a los fundadores del convento, conocidas como la Capilla.
Avanzamos en dirección al convento con las portentosas vistas al frente de los dos picos que sobresalen del manto de pinar. Dejamos atrás una cruz de madera y entramos a la Fuente del Parking, donde hay paneles informativos de las rutas.
Ahora sobre asfalto giramos a la derecha, recorrido marcado por el Sendero Botánico SL-MU 17 y el GR-251 Camino de la Vera Cruz los cuales utilizaremos en varios tramos de nuestro recorrido. Pasamos junto a diversas edificaciones.
Llegamos al Convento de Santa Ana. Fundado sobre una pequeña ermita construida a mediados del s. XV, bajo la advocación de Santa Ana. Su interior está plagado de imágenes y rincones milagreros, como el Cristo de la Reja, que desclavó su mano derecha y dio tres veces la bendición a la comunidad.
También el Cristo de la Sangre, que la derramó de su costado al Padre Mancebón. En 1613 el marqués de Villena envió desde Italia 236 reliquias al Convento, convirtiéndose en el tercero de España con mayor número de ellas autentificadas.
Salimos del recinto y por la derecha seguimos junto a los muros del Convento, que por su ladera discurre el Sendero Botánico con un enorme y longevo ejemplar de pino y diversas siluetas metálicas de pequeños felinos.
En el rincón se encuentra la Fuente de la Jarra con un precioso seto que casi la cubre, con solo caño que mana entre las rocas. Por su izquierda subiendo unos escalones de piedra nos situamos en la ladera de la sierra y el inicio de los senderos propiamente dichos.
Cruzamos el asfalto y subimos por un pequeño terraplén balizado que separa el sendero Botánico y el de la Vera Cruz. Nosotros seguiremos a la izquierda, por el Sendero Botánico con las primeras vistas a Jumilla.
Comienza un precioso recorrido por el Sendero Local con buen trazado y piso firme que nos eleva por la ladera de la sierra, abriéndose paso entre el denso pinar, que después de la lluvia ha quedado limpio y reluciente con buenas vistas al Buey entre nubes.
Ganamos altura y entre las copas de los pinos empezamos a tener buenas vistas laterales al Pico del Maestre (816 m.) que vamos dejando atrás, y por delante el emblemático Cenajo de la Cruz, la cual comienza a ser visible en lo alto.
Alcanzada la altitud media de la ladera, comenzamos a rodear la sierra sin dejar de subir con moderación, dándonos amplitud de visión al reducido valle, donde entre la pineda destaca el edificio del Convento.
Pasamos por una curiosa y diminuta pileta excavada en la roca que sirve de abrevadero para animales. Dejamos de ver la cruz y aparece en escena el Pico de Santa Ana, la mayor altitud de esta sierra coronada por un nido de antenas.
El sendero se encrespa con rampas cortas hasta alcanzar un mirador con una peana informativa a pocos metros de una vieja tabla donde se leía “Collado del Pepu”, y que ha sido sustituida por otra con “Puerta de Pepu”. Buenas vistas al frontal del Pico de Santa Ana.
Desde el collado se pueden ver las huellas de antiguos incendios. La senda sobre mampostería desciende un poco entre el bosque para volver a remontar superado un poste balizado, a la vertiente que separa los dos picos. Junto a unas rocas hay tres cruces pequeñas, donde el sendero parece terminar.
No sabemos que significan las tres cruces, pero tras unas dudas, encontramos el sendero que sigue por la derecha, ahora más visible hacia arriba. Aceleramos la subida que termina en un amplio rellano entre las dos cumbres.
En el Collado estamos prácticamente a la misma distancia de ambas cimas que vemos perfectamente. Decidimos subir primero a la cruz puesto que la ruta continúa bajando por el otro pico. La subida es sencilla hasta la cumbre.
El desnivel se supera con varias rampas al tiempo que, en los descansillos, todas las miradas son para la cima de las antenas y el sendero que la recorre desde el collado. Al llegar arriba giramos a la derecha que es la parte más elevada.
Unas rocas marcan el punto de la cima del Cenajo de la Cruz (937 m.) A pocos metros hay separado un pequeño espolón con la cruz de hierro. Actualmente han colocado un cable de acero que ayuda a hacer un destrepe bastante aéreo, que se las trae, y que decidimos no realizar.
Con miradas a Jumilla y al Buey regresamos bajando por el mismo sendero hasta el collado y atacamos la subida a la otra cima que a medio camino nos ofrece vistas preciosas al Cenajo de la Cruz y al convento de Santa Ana.
Alcanzamos la carretera de servicio que nos pasa por delante de las antenas. Poco más adelante ya vemos la garita forestal y el vértice geodésico.) Tenemos brumosas vistas al Carche, sierra del Sopalmo, la sierra Larga y la Pila.
Han caído unas gotas y nos protegemos debajo de la garita forestal para el almuerzo, después nos hacemos las fotos de rigor. Pico de Santa Ana (967 m.) Emprendemos la bajada por la carretera de servicio dejando atrás el punto por donde hemos subido.
Un poco más tarde la dejaremos para caminar por la loma de la derecha que va descendiendo paralelamente sin obstáculo alguno. Es un caminar tranquilo y sin senda entre matas de esparto que no molestan.
Más adelante volvemos a la carretera unos cientos de metros para en una curva comenzar a descender sin senda campo a través, intentando minimizar la pendiente y esquivando un farallón a la izquierda hasta conectar bajo con un camino.
Proseguimos por la derecha, cerca de unos bancales de viña. Un sendero nos conduce hasta la fuente del Rincón de Santa Ana, un apartado pozo con brocal cerrado con puerta metálica, con grifo de pulsador por el que apenas mana un poco de agua.
El sendero nos lleva a una pequeña cueva a la izquierda sin balizar, se trata de un manantial donde se filtra el agua. Una inestable tabla nos permite adentrarnos un poco. Quizás este brote de agua esté comunicado con el pozo del Rincón de Santa Ana.
Seguimos subiendo por un pinar poco altivo entre matas de esparto hasta alcanzar un diminuto collado (745 m.) y en la bajada comenzamos a rodear la preciosa muela de la Coimbra de la Buitrera (825 m.), entrando en un espacio de desgastados frontales rocosos salpicados de pinar.
Es un bonito trecho de bajada donde el sendero culebrea entre algunos pinos caídos y rocas, muy cercano a las distintas caras de la muela de la Coimbra, y el estrecho valle que se forma entre las laderas de la sierra Larga.
A los pies de la Coimbra de la Buitrera enlazamos en un corto tramo pista con el GR-251 de nuevo. Lo dejaremos por la izquierda alejándonos de las rocosas muelas hasta llegar a un espacio balizado y acotado con barandas de madera.
Fuente superior de la Buitrera. En un frontal tapiado de piedras hay un grifo de los de pulsador para no desperdiciar el agua. A su lado cercada con barandas de madera está la pequeña charca artificial de la Buitrera, para el fomento de anfibios.
Por la izquierda descendemos por camino hasta una llana explanada donde está la Fuente Inferior de la Buitrera y su estrecho canalón, con grandes miradas a las muelas que componen la Coimbra de la Buitrera y sus densas laderas de pinar.
Seguimos por otro camino a la derecha durante un tramo para dejar el camino también por la derecha, por otro menos transitado que se va convirtiendo en sendero que transita por delante de unas casas cueva cruzando la Rambla de la Loba.
El sendero se adentra en un pequeño barranco por el que caminamos en suave ascenso cerca de su cauce seco. En la parte alta hay una extraña roca con un pivote puntiagudo, y en la otra ladera vemos los cuadrados frontales rocosos.
La última parte son terrazas abancaladas que el sendero va superando para llegar a una gran casa con la bóveda del horno exterior y a su lado un frondoso vergel de pinos, palmeras olmos y enmarañada vegetación.
Buscamos el mejor paso entre la fronda hasta descubrir a una balsa vallada donde vierte sus frescas aguas la Fuente de las Rambletas que ha dado lugar a este pequeño oasis. Esta vez por arriba de la fuente seguimos una incipiente senda.
Perdedora al principio se va reafirmando por la loma marchando paralela al camino, al que nos unimos un breve trecho y lo dejamos por la izquierda por un estrecho sendero que con moderado ascenso nos eleva entre rocosas muelas.
Alcanzamos una confluencia de caminos balizados importante. Es el llamado Collado Perdido (745 m.) donde hay un panel, una mesa y bancos de piedra. También se cruza la carretera que viene del Convento, y que de seguirla cerraríamos la ruta pronto.
Nosotros optamos por otra variante más montañera. Situados en el collado, debemos de comenzar a subir la ladera de la sierra por la izquierda. Al principio la senda es perdedora, pero se va reafirmando poco a poco con algunos mojones.
Enseguida nos elevamos rodeando la peña y las vistas se ensanchan del valle hasta la mole del Pico del Maestre al cual nos dirigimos. Alcanzada la cresta, el sendero transita por el cordal de la sierra sin dificultad, reforzado con mojones que nos van guiando.
El tranquilo caminar nos permite vislumbrar con todo detalle el pequeño valle repoblado de pineda con un verde intenso. Volvemos a tener miradas al Convento ahora desde la otra vertiente, y a los pies de las dos cumbres que hemos pateado esta mañana.
Damos las últimas miradas entre las ventanas que forman algunas rocas de la cresta y comenzamos a descender lateralmente hasta media ladera del Pico del Maestre donde conectamos con el estrecho hilo de sendero que la recorre.
Pronto se reafirma y su trazado es fácil de seguir si vamos concentrados, estrecho pero firme, que surca la ladera justo por debajo de los roquedos con algunas ondulaciones propias del terreno y atravesando todo un mar de matas de esparto.
Hay que tomárselo con calma porque el trayecto es largo, esquivando algunas rocas y descendiendo para volver a subir moderadamente pegados a grandes placas de roquedos hasta alcanzar la parte alta de la loma.
Un cartel nos indica que entramos en las excavaciones donde se encuentra el Yacimiento Ibérico de Coimbra del Barranco Ancho. La gran diferencia con la vez anterior es que han construido una especie de casa o almacén y se nota gran actividad en las excavaciones.
El Yacimiento Ibérico estaba integrado por un poblado, tres necrópolis y un santuario, con una cronología de ocupación de finales del s. V a.C. hasta el II s. a.C. Actualmente está reconstruyendo algunas casas del poblado.
El poblado fue destruido en el 190 a.C. por orden de los romanos, conserva el urbanismo con viviendas aterrazadas de planta rectangular. En su santuario se daría culto a una divinidad indígena diosa de la naturaleza, fecundidad y la agricultura.
Para el descenso tomamos una escondida senda a la derecha entre las excavaciones que va rodeando la gran muela a media altura, con matorral de esparto y esporádicos pinos con vistas a Jumilla y a la sierra del Buey.
Llegamos a otro diminuto collado por el que pasamos a la otra vertiente en suave descenso y teniendo de frente ya, las dos cumbres de esta mañana. Enlazamos con un camino a la izquierda que dejaremos poco después por la derecha.
Este otro sendero cruzará la Rambla del Collado cerca de un abandonado transformador eléctrico para salir justo al aparcamiento, donde cerramos esta preciosa ruta. La clasificación de ALTA es por la distancia y los desniveles superados.
RECORRIDO: CIRCULAR.
AGUA POTABLE EN RUTA: SI.
DISTANCIA: 14 KM.
TIEMPO EN MOVIMIENTO: 5:36 HORAS.
ALTURA MÁXIMA: 967 M. (Pico Santa Ana)
ALTURA MÍNIMA: 538 M. (Al inicio)
DESNIVEL POSITIVO: 816 M.
DESNIVEL NEGATIVO: 821 M.
DIFICULTAD: ALTA.


