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GRAN CIRCULAR A LA SIERRA DE SANTA ANA, JUMILLA.

En pleno corazón de la sierra, en la umbría del Picacho, y junto al manantial de la Fuente de la Jarra, la Orden Franciscana eligió este singular paisaje para edificar el convento a finales del siglo XVI. Hay visitas guiadas para grupos. Al museo se puede acceder todo el año atendiendo al horario, pues también se realizan ejercicios espirituales. De las diversas estancias del convento destacan especialmente la Ermita, la Biblioteca, el Museo, el huerto y las ermitas. El convento ha acogido históricamente entre sus muros a franciscanos ilustres (San Pascual Bailón, el padre Salmerón, el beato Andrés Ibernón, el padre Juan Mancebón) y a importantes literatos (José Martínez Ruiz Azorín, José Luis Castillo Puche) que dedicaron a este convento algunos de sus textos. En sus dependencias, el Convento de Santa Ana atesora un importante, antiguo y valioso legado cultural histórico y artístico que los frailes han ido acumulando y conservando a través de los siglos gracias a donaciones y limosnas: pinturas, esculturas, manuscritos, piezas arqueológicas, fósiles y objetos de artesanía. Destacan las imágenes del Cristo Amarrado a la Columna (esculpida por Francisco Salzillo en el XVIII), el Cristo de la Reja (escultura de gran tamaño fechada a finales del XVI) y la Abuelica Santa Ana. De todas las pinturas que decoran el convento, destacan dos tablitas atribuidas al maestro del Renacimiento Juan de Juanes (siglo XVI). Hasta doce yacimientos arqueológicos se han catalogado en la Sierra de Santa Ana, abarcando desde las culturas argáricas hasta la hispano-romana. De todos ellos destaca el yacimiento de "Coimbra del Barranco Ancho", declarado Bien de Interés Cultural, y que se localiza muy próximo a la Fuente de la Jarra.La Sierra de Santa Ana acoge una extensa masa forestal de Pino de Alepo (Pinus halepensis) y una buena representación del matorral típico mediterráneo del sureste español. Podemos visitar diversos árboles singulares, como los notables pinos situados al amparo de los manantiales de la Fuente de la Jarra y del manantial de la Buitrera, los espigados cipreses del Convento, y el vetusto "Madroño de San Pascual", situado en el huerto del Convento y que al parecer fue plantado a finales del siglo XVI. Otro valor ambiental de gran interés es la fauna silvestre de carácter rupícola y forestal de la sierra. Entre las numerosas especies que podemos contemplar destacan el Águila Real, Halcón Peregrino, Águila Culebrera, y en la época de migraciones el Buitre Leonado. Hasta mediados del siglo XX existió una pareja de Quebrantahuesos, uno de cuyos ejemplares se conserva naturalizado en el museo del convento.
sábado, 25 de abril de 2026
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SIERRA DEL BUEY Y EL BARRANCO DEL MADROÑAL, JUMILLA.

La Sierra del Buey es una estrecha alineación montañosa de dirección NE-SO, siguiendo la directriz general de las Cordilleras Béticas, de más de 15 Km. de longitud. Sus mayores alturas se presentan en el sector más occidental, alcanzado en el Pico del Buey los 1.087 m de altitud. Hacia el este la sierra va perdiendo altura y anchura hasta finalizar en el Monte del Boalage con apenas 687 m. de altitud. En el sector occidental, ambas laderas presentan fuertes pendientes siendo la ladera sur más escarpada y abrupta, con escarpes de gran continuidad lateral debido a la disposición verticalizada de las capas de caliza. Al pie de los escarpes se forman piedemontes que conectan estos fuertes relieves con las llanuras que la rodean. Esta fisonomía afecta a la red fluvial que es más lineal en el flanco sur, mientras que en el flanco norte la red de drenaje se presenta algo más ramificada. Los resaltes se producen sobre relieves carbonatados donde se han desarrollado, por disolución, pequeños abrigos. También existen algunas cavidades como la Cueva del Pino y la Cueva del Cerrico del Oro. La Sierra del Buey se sitúa en el Prebético Externo. La estructura de la sierra es un anticlinal asimétrico en el que sólo es visible el flanco-sur oriental y algunos afloramientos aislados del flanco norte. El núcleo está formado por materiales del cretácico inferior sobre los que se desarrollan las dolomías y calizas del cretácico superior. Hacia el sureste se encuentran una serie de anticlinales más o menos simétricos que terminan con la Sierrecica de Enmedio. En el flanco sur, entre la Sierra del Buey y de la Sierrecica de Enmedio se encuentra discordante sobre las calizas, una formación constituida por margas, calizas margosas con algas y arcillas rojas muy arenosas. La sierra está constituida principalmente por una sucesión de materiales cretácicos, donde los materiales más antiguos que afloran son las margas con yesos y arcillas margosas del cretácico inferior. Sobre ellos se dispone el cretácico superior constituido por dolomías arenosas y yesos, alternando con arenas y arcillas. Le siguen dolomías masivas con abundantes restos de rudistas, dolomías tableadas y limos dolomíticos. A techo dolomías masivas negras, que ocupan una gran superficie, con restos de lamelibranquios y equinodermos. Por último, se sitúa un gran paquete de calizas bien estratificadas, llegando a alcanzar los 250 m de potencia, que presenta abundantes restos de lacazina, gasterópodos, lamelibranquios y ostrácodos, situándose en el flanco sur de la sierra.
sábado, 18 de abril de 2026
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DESDE EL RASPAY A LA MADAMA DEL CARCHE.

La Sierra del Carche es el accidente orográfico más elevado de la Comarca del Altiplano y cuenta con un gran interés geomorfológico. Es muy característica la presencia de un diapiro salino, el Cabezo de la Rosa, la salina de interior más productiva de la comunidad murciana. Se trata de una elevación suave de tonos rojizos originada por el afloramiento de sales y yesos en las fracturas del terreno de los últimos movimientos tectónicos. En la zona central se localiza la máxima altitud de la Sierra, con el pico del Carche (1.371 m.), extendiéndose hacia el noreste para concluir en la Sierra de las Pansas. Los materiales dominantes son calizas, dolomías y margas. La Sierra del Carche se encuentra en el cuadrante nororiental de la Región de Murcia y reparte su superficie entre los términos municipales de Jumilla y Yecla. Ha sido declarada recientemente Parque Natural Regional y los límites actuales y normas de gestión vienen definidos por su Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN). Además, es uno de los espacios regionales propuestos como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), para formar parte de la Red Natura 2000. Este conjunto montañoso cuenta con 5.942 hectáreas de superficie e incluye las sierras de El Carche (La Madama, 1.371 m.), Las Pansas y el diapiro salino del Cabezo de la Sal. Entre los lugares de mayor interés y más llamativos para el visitante destacan el Cabezo de la Rosa, la Madama del Carche, el Barranco de la Gorafía, la Umbría del Revolcador, la Peña del Castelar, el Barranco de San Cristóbal, la Pedriza, la Solana de la Alberquilla, el Barranco del Saltaor, la Curiosa y la Fuente de la Sanguijuela. La Sierra del Carche es un espacio singular por las diferentes especies de fauna y flora que contiene y por sus distintos estratos geológicos. El Parque dispone de un albergue municipal, que se cede gratuitamente a los grupos excursionistas que lo visitan durante todo el año para disfrutar de la naturaleza. El hombre ha habitado en esta sierra desde antaño. Este hecho lo demuestran los yacimientos arqueológicos, pertenecientes a la Edad del Bronce, y los asentamientos ibéricos que han sido encontrados. Destacamos la Cueva del Castellar, Los Castillicos del Salero y La Romanía. También encontramos algunas villas y un acueducto (La Romanía) de época romana al norte y oeste del Parque. En el Cabezo de la Rosa aparecen abundantes fragmentos de cerámicas medievales correspondientes a vasijas y tinajas de gran tamaño. Un elemento destacable de la Sierra, en la umbría de La Madama, es un Pozo de la Nieve del siglo XVII, destinado a conservar y almacenar hielo.
sábado, 22 de noviembre de 2025
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LA MORRA DE LA MINA Y LA MADAMA DEL CARCHE POR LA ARISTA DEL BARRANCO DE LA MINA, JUMILLA.

En el Altiplano murciano sus extensas planicies nos presagian la proximidad de las llanuras manchegas. Flanqueado por escarpadas montañas, sus anchos valles están atravesados por una infinita red de ramblas. Es la comarca del  noroeste, uno de los espacios más singulares de la región. Compuesta por los municipios de Fortuna, Abanilla, Jumilla y Yecla, se trata de poblaciones con intensa raigambre e historia, donde nos encontramos con campos cubiertos de viñedos y donde también podemos disfrutar del carrascal en el Valle de Guarafía y el pino laricio en la Sierra del Carche; olmos en la rambla de Tobarrillas; pinares en la Sierra Larga y Serra del Serral; lentisco en Jumilla (Monte de Sana Ana y Serral) y en Yecla (Sierra de Salinas y Monte Arabí); quejigo y pinares en la Sierra de Salinas. Jumilla con 972 km2, ocupa el segundo lugar en extensión entre el conjunto de municipios de la región. Situado al noroeste de la Comunidad Autónoma de Murcia, su privilegiada situación geográfica es de transición y nudo de comunicaciones entre Murcia, La Mancha, Andalucía y Levante. El poblado de Coímbra en el Barranco Ancho se puede considerar como el primer núcleo urbano de la comarca que fue destruido de forma violenta a principios del siglo II a.C. Con la llegada de los romanos aparecieron las villas que tan abundantes son en la comarca y que tan ricos restos materiales nos han legado, como los mosaicos pertenecientes a la Villa de los Cipreses, del siglo IV d.C., que se pueden contemplar en el Museo Municipal Jerónimo Molina. De época romana son El Casón, monumento paleocristiano del siglo V, que es uno de los pocos que quedan bien conservados en la Península Ibérica, y el dios “Hipnos”, estatua de bronce encontrada cerca de El Casón, y en la actualidad en el Museo Nacional de Berlín. De la dominación árabe nos han quedado copiosas huellas pudiendo destacar El Castillo como yacimiento más importante, ya que la ubicación de un núcleo estable de población en el cerro de El Castillo, dará origen al asentamiento definitivo de la Ciudad. Las características actuales del paisaje vegetal de Jumilla son el resultado de los cambios introducidos a lo largo de la historia por las comunidades humanas que han habitado en la zona en los últimos milenios.
sábado, 20 de abril de 2024
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EL CARCHE DESDE LAS SALINAS DE LA ROSA, JUMILLA.

La sal de un antiguo mar en la Sierra del carche. Hace 200 millones de años el mar inundaba periódicamente esta zona, depositando sales y yesos, formándose así una importante capa salina. Las Salinas de la Rosa se ubican en las faldas del cabezo que les da su nombre. Se trata de una elevación suave de tonos rojizos, resultado de los últimos movimientos tectónicos que provocaron la elevación de la capa salina. Este afloramiento salino se conoce con el nombre de Diapiro de la Rosa y es el más grande de la Región de Murcia. Por su elevado interés científico y ambiental está protegido bajo la figura: Lugar de Interés Geológico. También se encuentra dentro de los límites de Lugar de Interés Comunitario y Parque Regional de la Sierra del Carche. La actividad salinera data de la época romana y continúa en la actualidad, aunque el método de extracción se ha modernizado. Actualmente se utilizan pozos para inyectar agua dulce en profundidad y disolver la sal directamente en la capa salina. La salmuero o agua salinizada se extrae a la superficie y una parte se deposita en las balsas calentadoras, donde el viento y el sol evaporan el agua creando la costra de sal que recolectan los expertos salineros. El resto de salmuera se deshidrata en una planta de termocompresión. 
sábado, 11 de marzo de 2023
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LA SOLANA DE LA SIERRA DE SOPALMO, JUMILLA.

El origen de la mina se remonta hasta hace más de 200 años. Durante un periodo muy seco, los vecinos del lugar encontraron en la vegetación típica de zonas húmedas indicios de la existencia de agua en la Solana de Sopalmo. Las pedanías cercanas, como Las Encebras, precisaban cubrir las necesidades básicas de agua para las personas, dar de beber a los animales, para lavar la ropa e incluso regar en las huertas cercanas tradicionales. Los vecinos acudían a la fuente para llevarse cargas de agua en las bestias, aparejadas con aguaderas para alojar los cantaros de barro. Los ganados de hasta 200-300 cabezas acudían a beber al pilón de piedra. También eran muy demandados los lavaderos de piedra, donde las mujeres acudían con barreños de cinc a lavar. El agua sobrante era conducida hasta la balsa tradicional para riego. Cuentan los lugareños que el caudal de esta fuente era el equivalente al dedo gordo de la mano, pudiéndose llenar la balsa de 230 m3 de capacidad en tan solo un mes. Con el tiempo ha menguado el caudal considerablemente, debido al abandono de los usos tradicionales, a la falta de mantenimiento y a la disminución de recursos hídricos en la sierra como consecuencia del cambio climático.
sábado, 17 de diciembre de 2022
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