Posted by : Vaig a Peu sábado, 29 de octubre de 2022

Bele, ese es el nombre de uno de los viticultores mas antiguos de la Sierra de Mariola, esta persona ejerció el oficio de la agricultura hace unos 3.000 años, su poblado se asentó en Mariola durante 10 siglos. Fue uno de los Íberos que convivió con nuestras sierras, mucho antes de que ni siquiera el Cristianismo existiese. (desde el Siglo XI hasta el I A.c) Bele vivió en un poblado íbero (oppidum) en la loma de “El Cabeço de Mariola”, (justo la montaña de arriba del actual “Camping de Mariola”), este poblado íbero aprovechó el dominio visual que otorga la cima y dominaron la zona gracias a sus fortificaciones naturales, usando el mismo relieve de la montaña que hacia de pendiente, obligando a los enemigos a penetrar en el poblado solo por una entrada. Alrededor del asentamiento, se distribuían casas y huertos de agricultores que dependían de estos fortines, ya que la vigilancia y protección era clave para la vida en época de conflictos bélicos. Así es como los Íberos se aseguraron un aprovechamiento de los recursos de la sierra, asentándose en un territorio en la que abundan las fuentes de agua, creando una zona con aprovechamientos agrícolas y teniendo gran producción de madera, además la frescor de la sierra en los meses estivales les fue de gran ayuda a los pastores de bovino y caprino, generando pastos y confort para el ganado. También controlaban la zona de tránsito y circulación del territorio, ya que estaba en contacto con la “Vía Heráclea”, un importante camino histórico que se utilizaba mayoritariamente para el comercio de recursos con colonias griegas. Rubén Celada - https://espacios-naturales.blogspot.com.es/2017/11/ceramica-y-ceniza-el-recuerdo-de-la.html.

CÓMO LLEGAR: Por la A-31 AP-7 dirección Madrid, después del túnel de Villena, salir por la derecha, por la CV-81 en dirección Onteniente, pasamos primero por Cañada, Camp de Mirra y Benejama, sin entrar en Bañeres pasamos a la provincia de Valencia y poco antes de llegar a Bocairente, en el polígono a la derecha, desvío dirección Alcoy por la CV-794 seguir hasta poco más del km 9, girar a la izquierda hacia la Font Mariola. Hay espacio para aparcar.

COMPONENTES: VICENTE.

ITINERARIO: FONT DE MARIOLA / DCHA. CAMPO  A TRAVÉS / RECTO, CAMINO / DCHA. / IZQDA. SENDERO / IZQDA. ACEQUIA / COLLADO IZQ. / CABEÇÓ DE MARIOLA / DCHA. BAJAR / COVA DEL OLUMINI / DCHA. SENDA / ELS TEULARETS / CASA DELS NEVATERS / CAVA DEL PORTIN / EL PORTIN / CAVA DE DON MIGUE / SENDERO DCHA. / BARRANQUERA / ENLACE PISTA / FONT DEL CIRER / IZQ. DEJAR PISTA / BARRANCO / DCHA. / DCHA. PSEUDOSENDA / LA CODOLLA /  POR EL CORDAL / SIMA / CASTELL DE MARIOLA / FONT DE MARIOLA.




LA RUTA: Mariola es infinita. Nueva ruta con distintas variaciones, desde la Font de Mariola subiremos a la Cova Bolumini, al Portín y en la Cava de Don Miguel bajaremos a la Font del Cirer para subir por una barranquera a la Codolla  y e Castell de Mariola. 



Iniciamos desde la misma Font de Mariola por la izquierda, haciendo un tramo fácil de campo a través hasta enlazar con un sendero que nos sube entre muretes y restos de bancales abandonados. Hace un día fresco y brumoso.

 



Por detrás de un roquedo alcanzamos la parte alta y ya tenemos a la vista el Cabeçó de Mariola envuelto en la bruma. El sendero cruza una acequia y nos unimos al PR-CV 370 que viene desde el Camping y Alfafara.  

 


Unas decenas de metros después dejamos el camino por la izquierda, siguiendo las paletas informativas del PR hacia la Cova del Bolumini. Tenemos vistas al Cabeçó de Mariola cubierto de denso pinar y en su base una hermosa masía.

 



Esta parte del sendero discurre junto a una acequia de desagüe y bancales sembrados de forraje. Hay que cruzar la acequia y girar a la izquierda por un camino pedregoso que nos sube hacia la pineda. Vemos el Montcabrer al fondo entre la bruma.

 



Tras este pequeño esfuerzo alcanzamos un diminuto collado balizado y con miradas a la otra vertiente. Por la bonita Senda dels Ibers, a la izquierda, comenzamos a subir con un desnivel moderado a la planicie de la cima.

 



Arriba en el Cabeçó de Mariola (1.047 m), donde los resultados de las excavaciones han confirmado que en esta zona, hubo un poblado de larga duración que se inició a finales de la Edad de Bronce y perduró durante toda la época de los íberos hasta el siglo I antes de Cristo.

 



Entre el mar de nubes que se está formando distinguimos la población de Bocairent. Para llegar a la cueva, junto a unos mojones se intuye una bajada a la derecha después de un grupo de carrascas. Es un descenso inclinado junto al frontal rocoso que va ganando tamaño hasta dejarnos en la boca de la cueva.

 


Llegamos a una de las joyas de esta sierra: la Cova Blanca o del Bolumini. Los cambios de coloración de la roca, se debe a dos agentes naturales: uno es la pigmentación blanca de la roca de la visera y de algunas paredes, en la que se desarrollan líquenes.

 


El otro es debido a la naturaleza calcárea de la cavidad, en la que encontramos cristalizaciones de caliza, pero principalmente a consecuencia de un proceso kárstico, disolución de la roca por el agua de lluvia que se filtra desde la parte superior de la montaña.

 


Además, la disolución de la caliza ha dado origen a unos depósitos de arcilla de color rojo: arcilla roja bolar (también referida como "bolar de Armenia", del que deriva "bolarmeni"= bolumini. De ahí el nombre de la cueva.

 


En el interior de la cavidad se recuperaron restos prehistóricos, entre estos, tres ídolos oculados sobre hueso, que formaban parte del ajuar funerario de un enterramiento del tercer milenio antes de Cristo. Salimos al exterior.

 



Para el regreso seguimos un sendero por la derecha, en la base del frontal rocoso, que nos devuelve al collado y sus carteles informativos. La masa de nubes que con el calor del tibio sol comienza a levantarse, es impresionante.

 



No hacemos caso de ninguna de las indicaciones y continuamos por el camino de la derecha que se adentra en el pinar, para en unas decenas de metros dejarlo por la derecha, ver mojones, tomando un estrecho sendero que nos eleva por el cordal.

 



Arribamos a un roquedo peculiar, Els Taulenyets, especie de mesa pétrea elevada parecida a las Taulas o Talaiots de Menorca, salvando las distancias, puesto que éste parece haber sido formado por la erosión y es de una pieza.

 


Siguiendo siempre el cordal de la sierra con la ayuda de diversos mojones que nos marcan el sendero en los sitios más intrincados de vegetación. Llegamos a las ruinas de la Casa dels Nevaters, las personas encargadas de mantener el pozo de nieve.

 



Enseguida tenemos a la vista la Cava del Portín, antiguo pozo de nieve escondido en esta parte de la sierra. Hay que tomar precauciones puesto que no hay nada que indique su presencia y tiene algo más de 12 metros de profundidad. Podemos rodearlo y con cuidado asomarnos a su interior. Salvo por su carencia de cúpula su estado es aceptable, se mantienen los sillares de la ventana o puerta por donde se extraía la nieve, pero su fondo está invadido por la maleza.

 



Desde el pozo de nieve ya tenemos al alcance de la mano el punto geodésico de El Portín  (1.087 m.)y máxima altura del término de Alfafara, junto a cúmulo de piedras que sirven para posar la cámara. El paisaje queda oculto por el mar de nubes.

 



Bajamos del enclave rocoso de la cima para seguir por la cuerda. Por la izquierda, Agres comienza a asomarse encaramado a su ladera. Por la otra vertiente las aradas hoyas resaltan entre la oscura masa de verde pinar; todo ello vigilado atentamente por las cotas altas de Mariola.

 



Es un tramo ondulado, de bajar y volver a subir. pero sencillo de patear. El brumoso día nos ofrece  paisajes de colores más apagados y envueltos en deshilachadas nubes, y por delante sobresale el morro del Montcabrer.

 



Alcanzamos a la Cava de Don Miguel. Su aspecto externo se caracteriza por los contrafuertes que fue necesario construir para elevar la altitud del depósito, dado que la dureza del sustrato calcáreo no permitió apenas realizar la excavación del pozo, que aparece rodeado por un cíclope basamento, de unos 40 m de amplitud, reforzado por ocho contrafuertes que lo circundan.

 



Por la izquierda antes de entrar a la cava, comienza un tenue sendero no balizado que empieza a descender por una estrecha barranquera que pasa por una pequeña y olvidada cava con un pino en su interior.

 



La senda es rápida y de buen trazo, y se estabiliza al llegar a la parte baja donde enlaza con un camino que nos lleva junto a una verja de una finca. Luego hace un recodo a la izquierda para conectar con la pista de tierra que seguimos por la derecha. 

 



Es una buena opción ya que nos deja a unas decenas de metros de la Font del Mas dels Arbres o del Cirer, que con las últimas lluvias su bassa está a rebosar y por su caño mana un buen chorro de agua fresca.

 



Seguimos por la pista algo más de cuatrocientos metros y antes de la primera curva giramos a la izquierda, por un camino que tiene dos piquetas de hierro pero sin cadena, y que al principio sube con suavidad.

 



Luego, el camino se va estrechando hasta convertirse en sendero donde aumenta el desnivel y el matorral entorpece la subida pero sin llegar a taponarlo, tiene buena visibilidad y está reforzado con algunos mojones.

 


A mitad del recorrido hay un empinado desvío a la derecha que lleva a la Cava Gran de Xátiva, que al conocerla de otra ruta no paso por ella. Mirando hacia atrás vemos diminuto valle con el Portín y el Cabeçó de Mariola al fondo,

 


En el último tramo el desnivel se amortigua en una especie de rellano donde la senda se torna muy difusa. Hay que ir girando a la derecha buscando rastros de senda o pseudosendas; siempre con la mirada puesta en el Montcabrer.

 


Poco a poco se va reafirmando y junto a un bosquecillo de carrascas seguimos ascendiendo moderadamente tras algún que otro mojón. En esta vertiente el mar de nubes se va deshaciendo y el paisaje parece en 3D.

 



Un mojón más grande sobre unas rocas marca la cima de La Codolla (1.167 m.) Un vuelo de buitres revolotean sobre mi cabeza, que supongo pertenecerán a la Buitrera del Proyecto Canyet, cerca del Barranc del Cint en Alcoy.

 


Ahora comienza un largo recorrido algo incómodo por el cordal de la sierra. Debido a varios incendios, en la primera parte no queda matorral alto y se distingue perfectamente por que en la zona calcinada no hay masa de pinar.

 


Salvada esta zona de deficiente pateo entramos en el área de pineda no arrasada por el fuego. Viene un farallón rocoso y en su parte trasera hay una Sima que hemos marcado con Waypoint, es de difícil acceso y no muy visible.

 


Rodeamos otra gran roca y en la zona verde, el sendero es franco y visible, y nos va ascendiendo levemente. El paisaje va tomando colorido al disiparse la bruma, donde resaltan las hoyas sembradas de cereal.

 



Alt de Mariola (1.070 m) donde se ubican los restos del Castell de Serrella o Mariola, torre defensiva de origen almorávide posiblemente del siglo XII que protegía las alquerías cercanas. Su estado actual es ruinoso, solo queda el basamento.

 



Por la izquierda enlazamos con un sendero que zigzaguea por la ladera haciendo un descenso limpio y rápido que nos deja en la Font Mariola donde cerramos la ruta con un buen trago de su fresca agua.







RECORRIDO: CIRCULAR.

AGUA POTABLE EN RUTA: SI. (Font de Marioala y Font del Cirer)

DISTANCIA: 11,9 KM.

TIEMPO EN MOVIMIENTO: 6 HORAS.

ALTURA MÁXIMA: 1.167 M. (Las Codolla)

ALTURA MÍNIMA: 877 M. (En la Font Mariola)

DESNIVEL POSITIVO: 687 M.

DESNIVEL NEGATIVO: 675 M.

DIFICULTAD: MODERADA.

 

 

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