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- O CAMIÑO DOS FAROS, ETAPA 5 LAXE-AROU, COSTA DA MORTE.
COMPONENTES: VICENTE Y SANTI.
ITINERARIO: PORTO DE LAXE / IGREXIA STA. MARIA DA ATALAIA / RUTA DA INSUA / FARO DE LAXE / MONUMENTO A ESPERA / FURNA DA ESPUMA / PRAIA DOS CRISTAIS / ENSENADA BALEEIRA / PEÑON DE SOESTO / PRAIA DE SOESTO / PUNTA DA CATASOL / PRAIA DO CASTRALLON /PRAIA DO ARNADO / PRAIA DE TABA / LAGOA DE TRABA / MORDOMO / PUNTA CORBEIRO / COIDA DA SEÑORA / COIDO DE SABADELLE / PRAIA DE CAMELLE / FONTE DE CAMELLE / PORTO PESQUEIRO DE CAMELLE / MUSEO DE MAN / PRAIA DE LAGOA / PRAIA DE AROU / BAR GALICIA.
LA RUTA: Larga etapa la de ayer, con desvío por tierras del interior, recorriendo el estuario del río Allons, O Rego dos Moiños, el Dolmen de Dombate y la subida a Castelo do Lourido, para volver de nuevo al mar por magníficas playas hasta Laxe.
Hoy será nuestra quinta y última etapa, la más corta y entretenida hasta llegar a Arou. Amanece un dorado y calmado día en Laxe. Iniciamos desde el Porto Pesqueiro de Laxe y nos desviamos para visitar la igrexia de Santa María da Atalaia.
Construida a finales del XIV, tiene un gran valor histórico-artístico. Ejemplo claro del gótico marinero que aparece en muchas iglesias del litoral gallego, de la época de su construcción se conservan algunas esculturas.
De una sola nave con ábside cuadrado, su fachada está decorada con imágenes de la Virgen. En el interior de la iglesia se conservan varios sepulcros del siglo XIII de los Moscoso que gobernaron estas tierras después de los señores de Traba.
Al acabar las casas en dirección al faro, un camino a la derecha nos indica el principio de esta ruta por el Monte da Insua, que nos llevará hasta el faro. Del mar se desprende una neblina que sube al calor del sol.
Dejamos a nuestra derecha la Ría de Corme y Laxe después de varios días recorriéndola… Qué cerca parece el Roncudo, y tan lejano a la vez. Es lo que tiene de especial el O Camiño dos Faros, que en cada momento de la ruta vas viendo el camino ya realizado y las metas a donde tienes que llegar.
Antes de llegar al faro, nos encontramos con los primeros acantilados de este Monte da Insua. O Camiño dos Faros no es una ruta sencilla ni mucho menos, tiene mucha subida y bajada que te ayudarán a ponerte en forma. Eso sí, arriba siempre tienes el premio de unas vistas únicas.
En esta punta es donde más vamos a visualizar el problema de la Carpobrotus Edulis (uña de gato), planta invasora de procedencia sudafricana que está acabando con la flora autóctona de los acantilados. Sin duda, un problema grave.
En la punta del Monte da Insua se encuentra el Faro de Laxe. Construido en 1920 es exactamente igual que el Roncudo, un sencillo cilindro recubierto de azulejos blancos. Pero su situación, como el resto de los faros de esta ruta, es privilegiada.
Pese a sus 11 mts de altura, pintado en blanco con pequeña portezuela de acceso y sobre un altozano a 50 mts sobre el nivel de mar se distingue desde muchos puntos. Emite destellos perceptibles con buena visiblidad a 14 millas.
A sus pies naufragó el Playa de Arnela en 1972, un barco que iba a descargar a Corme y ya estaba llegando a su puerto cuando fue a dar con las rocas de la Punta da Insua, salvándose solo dos tripulantes. Este mar no perdona.
Muy cerca del faro y con unas vistas impresionantes, podemos ver la escultura de bronce “A Espera”, un sentido homenaje a todos los hombres del mar y a sus mujeres, que esperan impacientes su llegada a puerto.
Las vistas son espectaculares. A la derecha toda la Ría de Corme-Laxe. A la izquierda, toda la costa de mar abierto que tenemos que recorrer. Al fondo, se ve el Penal de Veo y la duna de Monte Branco, ecuador de O Camiño dos Faros.
El sendero sigue rodeando la Punta da Insua descendiendo a los acantilados para ver la Furna da Espuma donde el mar suele golpear con mucha fuerza y si el día da las condiciones de viento adecuadas se convierte en espuma. Hoy no es así, pero vale la pena verlo.
Llegamos al Miradoiro do Cimiterio de Laxe con vista panorámicas del Peñón de Soesto, Camelle y Arou. A sus pies está la Praia dos Cristais. A veces, la naturaleza es caprichosa y el mar devuelve siempre lo que se le tira. En esta zona de Laxe había un antiguo vertedero donde se tiraban las botellas y otros recipientes. En estos acantilados de perpetuo oleaje, el mar recogió esos restos y los devolvió pulidos en una obra de arte sobre esta pequeña cala. Está prohibido coger los cristales de la playa.
Nos dirigimos hacia la Ensenada da Baleeira. Este estrecho sendero no existía antes del O Camiño dos Faros. Hay que tomar precauciones porque la sensación de vértigo es máxima en algunos puntos al recorrer estos acantilados.
El camino comienza a desviarse a la izquierda para subir al Peñón de Soesto, es un ascenso corto y tranquilo que será la única dificultad de esta etapa. A media subida tenemos vistas del camino recorrido y vemos gente moverse en la cumbre.
Desde la cima tenemos vistas panorámicas impresionantes. Al norte todo el Roncudo, con Corme al fondo, y en primer plano todo el Monte da Insua que hemos rodeado hasta el faro de Laxe, la Praia dos Cristais, la Ensenada da Baleeira; al sur la Praia de Soesto con el mar rompiendo con fuerza y al fondo la Punta de Catasol. Un mirador privilegiado.
Bajamos desde el Peñón do Castro a la Praia de Soesto, con esta sensación de libertad que te ofrece la Costa da Morte. Pero ojo, la bajada es la parte más rigurosa del tramo, pasando por piedras lisas que pueden estar resbaladizas. Tened cuidado.
Soesto es una playa tranquila y familiar situada a la espalda de la villa de Laxe, es de arena blanca y fina, abierta al mar, ventosa y de bastante oleaje, siendo elegida por muchos aficionados al surf. Rodeamos la playa cerca de las dunas por una larga pasarela.
Salimos de Soesto por las pasarelas de madera y comenzamos a rodear la Punta da Catasol donde contemplamos las olas y vemos los últimos faros por los que hemos pasado, el del Roncudo al fondo y el de Laxe en primer plano.
En este tramo del Camiño dos Faros, el mar se empieza a ponerse más bravo, un espectáculo para los sentidos ver romper las olas. Tenemos sol y el camino hasta Traba nos lleva por una pista que nos deja relajar un poco las piernas.
En el camino, mirando entre los salientes vemos grandes rocas aisladas contra las que rompen las olas, y pequeños entrantes donde aparecen diminutas calas como la del Castrallón, alargada, con poca arena y piedras redondeadas.
Un poco más adelante otras de mayor tamaño y recogidas con varios metros de arena como la Praia do Arnado donde las olas rompen antes de llegar. Enfrente tenemos varios peñascos, entre ellos el Illote de Ataín, testigo de varios naufragios.
Vamos llegando a la Praia de Traba. Este espacio natural de Traba, formado por la playa y la laguna, está lleno de belleza natural. Cuenta la leyenda que bajo sus aguas está enterrada por castigo divino la ciudad de Valverde.
La amplia Praia de Traba de unos 2.650 metros abierta al mar, tiene un complejo dunar que la separa de la laguna de gran valor ecológico. Arribamos al espacio natural de la Lagoa de Traba, que recorremos a través de la pasarela de madera.
En el proceso de su formación primero hay una bahía en la que desembocan dos riachuelos. El aporte de materia fluvial y de corrientes marinas van formando una barra de arena que cierra la bahía y una playa en forma de flecha.
Sobre la barra se forma un cordón de dunas que se va extendiendo. Al quedar cerrada la salida al mar de los dos ríos, se formó una laguna mucho más grande que la actual. A partir de ese momento se produce otra fase, en la que depósitos de arenas y limos van colmatando los bordes de la laguna.
Esto disminuye su profundidad y permite la fijación de vegetación adaptada a estas condiciones que, a su vez, provocan más deposición de sedimentos y más terrenos van quedando descubiertos. Esta es la fase actual de la laguna de Traba: una pequeña laguna rodeada hacia el interior por una marisma.
Al final del paseo por la laguna, llegamos a la pequeña aldea de Mórdomo, donde se encuentra el Bar Os Espiños, además de un área recreativa con bancos y mesas, el lugar perfecto para el avituallamiento de la etapa.
Continuamos hacia Camelle por el paseo sobre las dunas de Traba, con todo su tapiz de colores que nos acerca al borde sur de la playa, donde acaba este tramo que nos mostró toda la riqueza natural de este ecosistema.
Por el sendero, desde Mórdomo atravesamos una sucesión de rocas, furnas y pequeñas calas de cantos rodados que desafían al fuerte mar de Traba que rompe sin parar, blanqueando de espuma sus bravas aguas.
Desde Punta Corbeiro toda esta costa en dirección a Camelle te traslada a un mundo fantástico al llegar a un mar, pero de enormes rocas, otro paisaje nuevo en la ruta. Grandes formaciones rocosas de esta costa, moldeadas por la acción continua del agua y del viento que va creando figuras sorprendentes.
Es importante seguir las flechas verdes del O Camiño dos Faros para moverse entre las grandes piedras de granito de todas formas y tamaños. Es preferible seguir las de la derecha que están más cercanas al mar. Prepararse para subir y bajar buscando apoyos.
El espectáculo va in crescendo. Las formas son cada vez más retorcidas y los puntos de apoyo entre esas moles de toneladas cada vez más pequeños. Tomarlo con calma, merece mucho la pena disfrutar de otro paisaje único de este completísimo Camiño dos Faros.
Después de los grandes pedruscos, el sendero atraviesa un pequeño bosque de pinos. Así llegamos a la única salida al mar del concello de Vimianzo, que cuenta aquí con 400 metros de costa. Atravesamos primero el Coído da Señora.
Para acabar este tramo en el Coído de Sabadelle, antiguo puerto ballenero que se supone el germen del actual Camelle. Es una cala formada de grandes bolos de granito, que deberemos tener cuidado al cruzarlos. En las proximidades hay restos de la antigua aldea medieval y un petroglifo llamado Pé do Santo.
O Camiño dos Faros entra por la Praia de Camelle, que atravesamos para llegar al paseo marítimo. Allí podemos ver la actividad que tiene este pequeño puerto marinero que conserva en sus calles el encanto de antaño. Estamos entrando en el corazón de la Costa da Morte, uno de los tramos de costa con más naufragios a nivel mundial. Sus gentes, la mayoría dedicadas a la pesca, tienen la fama de ser gentes de mar que, arriesgando sus vidas, ayudaron en el salvamento de los muchos barcos naufragados en estas costas.
En la entrada de la pequeña ensenada de Camelle había unos bajos que se llamaban A Pedra do Porto que, con la construcción del dique, fueron demolidos en el 2005. Allí, a principios del siglo XX, acabaron sus singladuras tres barcos.
De uno de esos naufragios, el del buque inglés City of Agra naufragado en 1897, se conserva la campana en la iglesia del Espíritu Santo. Esta actitud heroica de los habitantes de Camelle y Arou en el rescate los llevó a ser condecorados por la corona inglesa.
En la punta del muelle nos encontraremos uno de los museos más curiosos de Galicia: un museo de piedras de las más diversas formas y colores que durante muchos años creó un personaje llegado desde Alemania y que se quedó cautivo de estas tierras: Man, el alemán de Camelle.
Este último tramo de la etapa nos lleva por una senda costera que sale del Xardín-Museo de Man y finaliza en Arou. Es la etapa de la piedra, entre muros que van haciendo el camino, otro ejemplo de la importancia de estas rocas de granito en nuestra historia.
Arou es el final de nuestra quinta etapa de O Camiño dos Faros. Un pueblo con una magia especial que a los trasnos nos atrae, allí encajonado entre los grandes peñascos que lo rodean. Cuenta con una amplia playa de aguas tranquilas.
Aquí acaba nuestro recorrido programado, en un final de etapa donde tenemos pocos servicios, ya que únicamente tiene dos bares. En el Bar Galicia esperamos a nuestro taxi que nos trasladará a Santiago y mañana regresamos. Ha sido un recorrido fantástico y estamos deseando que llegue la próxima primavera para hacer las restantes etapas de este O Camiño dos Faros y su inigualable Costa da Morte.
RECORRIDO: LINEAL.
AGUA POTABLE EN RUTA: SI.
DISTANCIA: 18,2 KM.
TIEMPO EN MOVIMIENTO: 6:23 HORAS.
ALTURA MÁXIMA: 78 M.
ALTURA MÍNIMA: -12 M.
DESNIVEL POSITIVO: 451 M.
DESNIVEL NEGATIVO: 452 M
DIFICULTAD: MODERADA.


































































































































