Posted by : Vaig a Peu miércoles, 21 de octubre de 2015

En la Necrópolis de San Vitor todo guarda silencio. El monte, las piedras, el vaciado de las cabezas. La historia dormita hasta que alguien la despierta y le pregunta y entonces el pasado adorna un rincón sumido en el bosque. Ya no están las herramientas que modelaron las peñas. Quedan los caminos para otros pies junto a la huella de la primera espiritualidad de una tierra que todavía no la ha perdido del todo. Pese al abandono, pese al paso del tiempo, en San Vitor una necrópolis y los cimientos de una capilla atraviesan mil años de historia humana y aparecen de nuevo ante nosotros sin sus habitantes, sin sus modos de vida y de muerte. Nos queda el paisaje, los caminos, las huellas que el cincel trabajó en la roca. Nos quedan las preguntas y los misterios que preocuparon a quienes aquí enterraron a sus semejantes. A caballo entre dos laderas de fuerte pendiente, la aldea de San Lourenzo es testigo de la continuidad en la ocupación y el laboreo de estas tierras. El medio está tan humanizado que resulta difícil imaginárselo de otra manera, pero lo cierto es que cada pedazo de tierra cultivable ha sido transformada con paredes de piedra, en una labor minuciosa durante siglos, de la que resaltan las terrazas características de la "Ribeira Sacra" (localmente llamadas "pataos"). Los caminos en la aldea son estrechos (carriozas pensadas para el trabajo intensivo de la ribeira), aunque el camino de acceso a San Vitor es más ancho que una carrioza . Llegamos a San Vitor por un camino que tuvo gran importancia en la Edad Media. No resulta difícil imaginarse que el valle que forma el Río Mao fue la vía natural de acceso a la ribeira desde las planicies de la sierra de Queixa. Arriba, en la sierra, el monasterio cisterciense, modelo de gestión económica medieval. Entre las carriozas de la ribeira, las rentas en vino y en castañas, productos de primera necesidad en aquella época. Queda en pie el edificio del antiguo convento de San Adrián, y dos topónimos sugestivos, San Miguel y San Salvador, en las inmediaciones.
CÓMO LLEGAR: Desde Monforte de Lemos por la OU-536 dirección Trevinca. Tras pasar Valilongo, coger el desvío por la OU-139 dirección Cristosende. Desde Cristosende, dirección Parada de Sil; está señalizado el desvío a San Lourenzo de Barxacova.
COMPONENTES: VICENTE Y SUSI.
ITINERARIO: SAN LOURENZO / DESVÍO NECRÓPOLIS / NECRÓPOLIS /  CANLE VELLA / REGATO SENRA / COVA DOS MOUROS / MUIÑO (MOLINO) / DEJAR CANAL / DESVÍO DCHA. / O PONTE ROMANO / FORCAS / ERMITA SAN MAMEDE / CEMENTERIO / A MIRANDA / SAN LOURENZO.

LA RUTA: Ayer a media tarde llegamos a Monforte de Lemos después de haber paseado estirando las piernas por Astorga. Nos ha encantado nuestro Hotel Ribeira Sacra, salimos a hacer compras para la mochila en un supermercado cercano, frutas, alguna latita y ensaladas de pasta. Buena recomendación para cenar y abundante desayuno esta mañana.

Con las indicaciones del hotel no ha sido muy difícil llegar a San Lourenzo de Barxacova. Tenemos que tener en cuenta que estamos en la provincia de Lugo y muchas de las rutas están en Ourense, el río Sil ejerce de frontera entre ambas provincias, está todo muy bien indicado y en estas fechas las estradas están solitarias.

El horario solar varía mucho del que tenemos en el sureste, amanece más tarde y por lo tanto la puesta de sol es más tardía, lo que nos viene muy bien para el comienzo de las rutas. De camino hemos parado en algunos miradores al cañón del río Sil cubierto de espesa niebla a estas horas. Espectacular.

En San Lourenzo están remodelando el aparcamiento y dejamos el coche justo antes de la cuesta que sube al pueblo junto al panel de la ruta. De nuevo vistas al río Sil donde la niebla sigue levantándose. Iniciamos cuesta arriba adentrándonos en el pueblo, dejando la iglesia a la izquierda, tras las marcas del PR.


En este tramo van unidas las marcas del PR y las indicaciones a la Necrópolis de San Vitor. Salimos del pueblo por un sendero entre las últimas casas y fincas agrícolas, elevándonos suavemente para al poco tener una bonita mirada hacia atrás de San Lourenzo con la densa nube de niebla que sube desde el Cañón del río Sil.

El sendero rodea la ladera a media altura y entramos en la umbría donde la vegetación cambia por completo, volviéndose espesa y abundante, con delgados robles, alisos y algún castaño; el grado de humedad aumenta y todo se llena de musgo. Alcanzamos el punto donde se separan los dos senderos.

Los dos siguen un itinerario casi paralelo, el PR algo más elevado sube por la derecha, pero nosotros vamos por la izquierda a ver la Necrópolis. A través de la tradición oral llegó hasta hoy el testimonio de la existencia en estos acantilados de un grupo de tumbas rupestres de los hermanos de San Vitor desaparecidas hoy por el uso del granito para la extracción de las losas para el nuevo cementerio.

Estos enterramientos medievales constatados entre los siglos IX y XII fueron decisivos a la hora de demostrar la propiedad de estas tierras, debido a las disputas entre la iglesia oficial y el señorío secular. Posicionados en altura podemos ver las fosas excavadas en las rocas graníticas, todas ellas orientadas en la misma dirección.

Nos adentramos en la umbría del bosque y en el Cañón del río Mao, que aunque no veamos sus aguas, si las oímos al fondo del acantilado. El suelo del sendero se alfombra de hojas caídas, y  sobre todo de vainas de castaña. De nuevo la humedad, y en las chorreras de agua aparecen los primeros helechos.

Llegamos a la Casa dos Vascos, aquí comienza a Canle Vella, el antiguo canal construido en 1914 para llevar el agua a la Central Hidroeléctrica da Escalada, denominada popularmente "La Fábrica de la Luz", que fue una de las primeras que se construyeron en Galicia. En la casa vivían los ingenieros encargados de su mantenimiento.

En su momento, la obra se convirtió en un hito tecnológico y sirvió para dar luz a Monforte, aldeas de la Ribeira Sacra e incluso a la propia capital de Ourense. Actualmente en total desuso, el sendero transita por el interior de su cauce, algunas veces taponado por maleza o rocas.

También se puede hacer por la base del muro que da al acantilado, de unos cincuenta centímetros de anchura, pero hay tramos en los que suele ser peligroso al no haber arbolado o vegetación que amortigüe una caída. Es mejor ir subiendo y bajando cuando el cauce esté obstruido.


Es un tramo espectacular, de una belleza extrema. Todo tapizado de verde musgo con centenarios castaños de increíbles troncos, algunos ahuecados, en los que caben varias personas. En el piso del canal entre hojarasca y vainas de castaño descubrimos hongos y setas de distintas especies.


Por una pasarela metálica cruzamos el Regato Senra, que tumultuoso precipita sus aguas por el Cañón del río Mao, del que solo oímos el rumor de sus aguas. A mayor humedad, más frondosa es la vegetación. Volvemos al cauce del canal que atraviesa estrechos desfiladeros excavados en la roca.


Para salvar un gran roquedo lo han perforado y el canal atraviesa las rocas, en este tramo nos elevamos por encima de las rocas junto a la ladera de la montaña paseando entre castaños. De nuevo en el cauce sigue serpenteando sin apenas desnivel. De vez en cuando el canal se ensancha formando pequeños meandros de decantación.






Arribamos a la Cova dos Mouros, donde en 1905 durante las obras del Canal Viejo apareció la famosa Espada da Forcas, conservada en el Museo Arqueológico Provincial de Ourense. Se trata de un excepcional ejemplo de un arma de la Edad del Bronce Medio (1500-1200 aC). Curiosamente la vertical boca de la cueva tiene la forma de la espada.


Seguimos rodeando la ladera y salimos a la solana, despejada de vegetación en donde por primera vez podemos ver en el fondo del Cañón las aguas del río Mao 
tumultuosas y bravas, discurriendo entre grandes rocas y formando pequeñas cascadas, en un cauce apretado por la vegetación de ribera.


Poco antes de finalizar el Canal Vello, pasamos junto a las ruinas de un viejo Muiño (molino hidráulico) que las tumultuosas aguas del Regato de Forcas ponían en funcionamiento antes de precipitarse al Cañón del río Mao. Con cuidado desciendo unos metros para fotografiar el caudal de agua.

Finalizado el canal, comenzamos a separarnos del curso del Cañón del río Mao girando a la derecha por un camino entre helechos secos y topándonos con la estructura del canal nuevo, con vallados muros de cemento entre los que discurre apenas un centímetro de agua. Todo un desencanto, es la parte menos agraciada del recorrido.

Caminamos por la izquierda pegados a la valla, en ocasiones salvamos las ondulaciones del terreno por medio de pasarelas metálicas; es un tramo insulso y aburrido que termina cruzándolo por la derecha con otra pasarela. En este punto hay un corto desvío ida y vuelta hasta el Ponte Romano da Conceliñas.


Al no llevar Track en el GPS y no estar bien señalizado no lo hicimos. Todo el paisaje cambia y al haber menos humedad también la vegetación. Comenzamos a subir paulatinamente por carriozas, caminos carreteros entre muretes de piedra, que enseguida nos dejan en el pueblo de Forcas, junto a su lavadero.


Cruzamos el solitario pueblo en dirección a la ermita de San Mamede rodeada de hortensias fuera de temporada. Por camino asfaltado nos encaminamos hacia un bonito Cruceiro con base de roca. Giramos a la izquierda por un camino de tierra que rodea el cementerio. Seguimos subiendo ligeramente.

Pasamos por pequeñas huertas particulares donde predominan las plantas de grelos. Llegamos al pueblo de A Miranda, todavía más diminuto que Forcas, donde destaca un joven y hermoso castaño que todavía tiene todas sus vainas sin abrir. Entramos de nuevo en las umbrosas carriozas.

Es una delicia caminar por estos ancestrales caminos que el senderismo está recuperando, atravesados por pequeñas corrientes de agua en estas fechas mantienen un alto grado de humedad, y en su alfombrado suelo de hojas caídas brotan numerosas clase de setas, algunas de ellas tóxicas, como indican sus colores.







Proseguimos bajando y entre las zonas despejadas de arboleda comenzamos a tener espléndidas miradas a Cañón del río Sil y su lengua de agua navegable. Metidos de nuevo en la umbría pasamos por encima de la tubería que conduce el agua del canal nuevo hacia las turbinas de la central eléctrica del Sil.

Divisamos a nuestros pies las casas de San Lourenzo, que después de varias revueltas tenemos más cercanas. Cerramos el círculo donde esta mañana nos hemos ido para la Necrópolis y entramos en el pueblo que sigue igual de silencioso y tranquilo. Preciosa ruta la realizada, muy recomendable la parte del Canle Vello.

VER RUTA EN WIKILOC: 
RECORRIDO: CIRCULAR.
AGUA EN RUTA: NO.
DISTANCIA: 13,1 KM.
TIEMPO EN MOVIMIENTO: 04:00 HORAS.
ALTURA MÁXIMA: 852 M. (Cerca de A Miranda)
ALTURA MÍNIMA: 543 M. (San Lourenzo)
DESNIVEL POSITIVO: 435 M.
DESNIVEL NEGATIVO: 435 M.

DIFICULTAD: MODERADA.

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