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- SIERRA DEL BUEY Y EL BARRANCO DEL MADROÑAL, JUMILLA.
CÓMO LLEGAR: Por la autovía A-31 dirección Elda, salida nº 207 ELDA SUR/MONOVAR, continuar por CV-83 hasta Pinoso, en rotonda tomar dirección Jumilla por la RM-427 hasta Casas del Puerto, continuar por la N-344 hasta Jumilla. En la primera rotonda tomar la 1ª salida, en la segunda rotonda tomar la 2ª salida, en la tercera rotonda tomar la 1ª salida. A partir de aquí la carretera se convierte en pista de tierra, es el Camino de los Colorados. Tomaremos la primera bifurcación por la derecha y después otro camino por la izquierda, que nos acercará a la falda de la sierra cerca de una torre de alta tensión. Hay sitio para aparcar.
COMPONENTES: VICENTE, PEPE Y TOMÁS.
ITINERARIO: INICIO / ENLACE CON SENDA DE LIN / RAMBLA / VISTAS / SENDA DE LIN / CANAL / BAJAR BCO. / DERECHA / ASCENSO ESCARPADO / VISTAS / PASO DEL CABLE / PANORAMICAS / PINO SOLITARIO / PASO LAGARTIJA / ULTIMO REPECHO / LA CRUZ / LA MADAMA DEL BUEY / DESCENSO / CRESTAS / CIMA 1052 M. / CIMA 1063 M. / CIMA 1014 M / BCO. DEL MADROÑAL / IZDA. SENDA / SALIDA DEL BCO. / PANORAMICAS DCHA. CAINO / ABREVADERO / DCHA. – IZQDA. / UMBRIA DE LA JIMENA / IZQUIERDA / HITO / COLLADO / BARRANCO / APARCAMIENTO OFICIAL.
LA RUTA: Ya tocaba volver de nuevo a la Sierra del Buey. Esta pequeña sierra tan cercana a la vitivinícola población de Jumilla es de una extraordinaria belleza geológica en su cara sur, a la vez que casi inexpugnable por sus verticales planchas calizas.
Tuvo que ser un vecino conocido como Lin, quien por su conocimiento de esta montaña y con su propio esfuerzo y trabajo, marcó con pinturas de PR, no homologada, la ruta de subida a la cumbre por esta cara sur. Lo cual ha facilitado el acceso a numerosos senderistas, equipando con cable de acero el famoso Paso del Cable.
Con el paso del tiempo las marcas van perdiendo nitidez, pero la gente las ha reforzado con hitos de piedras y pequeñas barreras para que nadie se salga del sendero. Hemos dejado el coche en un camino entre almendros cercano a la senda.
Iniciamos con un tránsito tranquilo a piedemonte cerca de unos bancales de almendros. Las vistas son para Jumilla y el Carche. Amanece un bonito día primaveral con ligera brisa que mueve las nubes. Enlazamos con el trazado del sendero con las marcas de Lin por la derecha.
Con esta marcha de acercamiento vamos superando diversas ondulaciones de la ladera suroeste de la sierra. Luego conectaremos con otro ramal del sendero de Lin que viene desde abajo, cerca de una derruida construcción de una antigua cantera, y que realmente es donde comienza.
Pronto comenzamos a tener las primeras miradas a los verticales paredones de piedra caliza. Muchas de ellas asemejan a una sucesión heterogénea de enormes placas de diversos tamaños apiladas verticalmente.
La senda nos guía hacia la parte central de la sierra, bajando y subiendo por algunas ramblas que descienden desde lo alto de la montaña, buscando la parte más accesible y quizás menos vertical para poder alcanzar la cima.
Empieza la subida por la cara sur en la que tenemos que superar fuertes desniveles en cortos tramos. La senda se va abriendo paso entre los resquicios que dejan las anchas placas pétreas, que parecen la enorme presa de un pantano, o una muralla infranqueable, conteniendo que el resto de la montaña se venga abajo.
La fase de acercamiento a la base de las paredes resulta exigente y prolongada, pero se gana altura con nitidez. Nos vamos escorando hacia la parte central de la sierra por lo que las vistas a Jumilla y su castillo son sesgadas, y a cambio aparecen entre la lejana bruma las de la Sierra de Salinas.
El matorral de esparto invade la parte soleada de esta sierra. Enfilamos un espectacular e inclinado canalón pétreo, es como un amplio pasillo de firme suelo que nos sube hasta la base de otra cornisa, y que al dar la vuelta nos muestra un espléndido catálogo de pliegues, placas y paredones.
Subimos un escalón más para entrar en lo que parece el inicio de uno de los cortos barrancos fluviales de esta sierra. Forma una singular comba entre las placas de las paredes, tenemos que bajar para volver a remontar en la otra vertiente por donde prosiguen las marcas del magistral sendero.
Tras un fuerte repecho entramos en otra zona de grandes placas y panchas apiladas verticalmente. Es un ascenso escarpado en el que tenemos que apoyas las manos para ir avanzando, está bien marcado y reforzado con mojones.
Giramos a la izquierda y veremos que el sendero se bifurca en dos; por la izquierda se evita pasar por el Paso del Cable, nosotros seguimos por la derecha. Luego hay que sobrepasar una grada escalonada en donde tenemos que apoyar las manos para superarla. En la repisa observamos la magnitud de las láminas como hojas de libro.
Una vez arriba de los escarpes por la derecha, veremos por encima de unas placas una estrecha repisa inclinada y pegada a las paredes: es el Paso del Cable. Está equipado con unos quince metros de cable de acero anclado a la pared en forma de pasamanos, en los que también puede asegurarse a un arnés.
Para subir o bajar por este paso aéreo hay que tomar precauciones y no tener prisa. Una vez superado quedaremos situados en lo alto de una pila de placas verticales con un cortado impresionante. Los que tengan vértigo pueden ir asegurándose con un arnés, o evitarlo con la variante que hemos descrito antes.
Desde la cornisa tenemos una bonita panorámica del Serral y la Sierra de Salinas con los rayos de sol que se cuelan entre las nubes. Tenemos un duro trecho de sendero entre matas de esparto, pequeñas rampas y zigzags nos aúpan a superar el erizado desnivel. Las nubes se deshacen y nos dejan extensas miradas del altiplano jumillano.
El desnivel se apacigua y las lazadas se alargan. Pasamos por delante de uno de los pocos pinos que hay en esta cara sur. Es un viejo ejemplar achaparrado y sin tronco, que ha sobrevivido a los fuertes vendavales, y cuyas ramas y raíces parecen brotar de las rocas. Su sombra invita a quedarse.
En seguida tenemos el paso de la Lagartija. Una pequeña chimenea inclinada entre unos pliegues rocosos que no tiene ninguna complicación. El último tramo es una redondeada loma de matorral de esparto con un fuerte repecho y nítidas miradas al paisaje.
Vuelve a acentuarse el desnivel y hacemos el último esfuerzo para culminar la loma poblada de esparto, que culmina en la Cruz, que fue erigida por un grupo de amigos en recuerdo de su compañero Verdú, fallecido en 1973. Disfrutamos unas prolongadas panorámicas de Jumilla y el Carche.
A unas decenas de metros tenemos el punto geodésico, la Madama del Buey (1.087 m.) Por estos lares se denomina Madama al punto más elevado de la sierra. Siguiendo el cordal hacia el este, vemos un bosque de molinos eólicos. Al menos han tenido la delicadeza de alejarlos de la cumbre. Almorzamos contemplando el paisaje.
Emprendemos el regreso hacia el Este. Enfilamos la cuerda de la sierra bajando del lomo de la cima en dirección a los molinos eólicos y pegados a los cortados de la cara norte. Es un bonito trayecto por toda la cresta de la que solo nos separamos para remontar algunas lomas de menor altura.
Obtenemos lejanas vistas de la cima que se va quedando atrás, por delante la mirada fija en el bosque eólico y una rocosa cresta que le antecede. Poco antes de llegar a él, el sendero comienza a virar a la izquierda para superar una loma de 1.014 m. donde tenemos las últimas miradas a la Sierra de Salinas.
En este punto vamos girando a la derecha y comenzamos a bajar hacia el Barranco del Madroñal que nos separa de la cornisa donde está situado el parque eólico. Es un descenso prolongado que entre rampas y lazadas nos sitúa en el lecho del barranco con abundante vegetación de pinos y matorral.
Pronto viene una bifurcación en la que debemos tomar el sendero de la izquierda que nos mantiene a media altura de la ladera del barranco. Al ir girando a la izquierda para bordear la sierra dejamos de ver las aspas de los molinos eólicos. Nos salimos del barranco y la vegetación se aligera y aclara
Entramos en la cara norte de la Sierra del Buey, pasamos por un gran pedrusco vertical con un hito de piedras arriba. En lo alto, por encima de los pinos, comenzamos a ver la barrera rocosa de la montaña por donde hace poco hemos transitado, y los molinos aparecen en la lejanía.
Comienza un entretenido recorrido entre sendas y caminos de herradura paralelo a la cara norte de la sierra, en el que cruzamos, subiendo y bajando todos los ramblizos y pequeñas torrenteras por las que desagua en épocas de lluvia.
Pasamos por un abrevadero cuadrado. También entramos y salimos de densos bosquecillos de pino carrasco con vistas al Cerro del Oro (768 m.). Estamos muy atentos en los cruces de senderos comprobando los hitos con el GPS.
Con vistas a Jumilla, dos hitos marcan un nuevo sendero que nos adentra en la Umbría de la Jimena, avanzando entre zona despejada y pinar de ladera. Dejamos atrás un gran hito de piedras acumuladas con vistas a la cara norte de la sierra.
La salida del bosque es algo confusa, el propietario, ha destrozado un pedazo de sendero que ni siquiera le molestaba. Nos fijaremos en un hito del MOP reforzado con unas piedras, para subir a un rellano donde prosigue el sendero. A la vista tenemos la curiosa colina de los Hermanillos (732 m.).
Distinguimos cercana una de las torres de alta tensión y empezamos a subir moderadamente hasta alcanzar un pequeño rellano o colladito en donde tenemos extensas miradas de la parte alta del altiplano.
Bajamos hacia el fondo de un estrecho barranco que luego desagua en la Rambla del Lazareto. Echamos una ojeada a una cara distinta de la Sierra del Buey. A la salida del cauce, junto a unos murales, está el aparcamiento oficial de la ruta.
Nosotros tenemos el coche en el otro camino, donde llegamos entre bonitas flores amarillas para cerrar la ruta. El Buey no engaña, es una ruta muy montañera y para gente experimentada, con un abrupto desnivel en cortos tramos.
RECORRIDO: CIRCULAR.
AGUA POTABLE EN RUTA: NO.
DISTANCIA: 9,4 KM.
TIEMPO EN MOVIMIENTO: 04:32 HORAS
ALTURA MÁXIMA: 1.088 M. (La Madama del Buey)
ALTURA MÍNIMA: 588 M. (Al inicio)
DESNIVEL POSITIVO: 632 M.
DESNIVEL NEGATIVO: 638 M.
DIFICULTAD: ALTA. Por el fuerte desnivel a salvar en corta distancia y el paso del cable, no apto para gente no habituada o con vértigo. Con precaución su tránsito es sencillo. Existe una variante que lo evita.

























