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- O CAMIÑO DOS FAROS, ETAPA 6 AROU-CAMARIÑAS, COSTA DA MORTE.
COMPONENTES: VICENTE, GINÉS Y JOSE.
ITINERARIO: AROU / FONTE DE AROU /ENSENADA DE XAN FERREIRO / MIRADOR DE LOBEIRAS / PRAIA DE LOBEIRAS / OS BOLIÑOS / PORTO DE SANTA MARIÑA / PENAL DE VEO / DUNA DE MONTE BRANCO / PRAIA DO TRECE / CEMENTERIO DE LOS INGLESES / PUNTA BOI / NAUFRAGIO SERPENT / ENSENADA DE LUCIN / PRAIA DE REIRA / PEDRA DO OSO / PRAIA DE ÁREA LONGA / PRAIA DE BALEA / PRAIA DA PEDROSA / MONTE DA PEDROSA / FARO VILAN / PUNTA ESPERILLO / FONTE BIEITA / A COENDA / CAMPO DE FÚTBOL / MONTE FARELO / ERMIDA VIRXE DO MONTE / CASTELO SOBERANO / PORTO PESQUEIRO DE CAMARIÑAS / HOTEL DEVALAR DO MAR.
LA RUTA: Como teníamos planeado al terminar las cinco etapas anteriores, volvemos para terminar O Camiño dos Faros a primeros de marzo de este año, y aquí estamos. Por fuerza mayor Santi no ha podido incorporarse esta vez, pero a cambio han venido Ginés y Jose.
Hemos vuelto a recurrir a Travel to Finisterre para la organización del recorrido y alojamientos; dividiendo también las cuatro etapas restantes en cinco para que los nuevos componentes se vayan adaptando.
El viaje de Elx a Arou ha sido distinto al realizado la vez anterior. Al no haber vuelos directos a Santiago, hemos utilizado el AVE, Alicante-Ourense-Santiago y taxi contratado a Camariñas, donde nos alojamos dos noches. En la primera etapa nos trasladarán a Arou para su inicio hasta Camariñas.
Repito que esto no es un Camino de Santiago, es algo muy diferente. Hoy entramos en el corazón de la Costa da Morte, un tramo de litoral donde se concentran un mayor número de naufragios a nivel mundial. O Camiño dos Faros es una ruta de naturaleza, de paisajes, de vida…pero también de historia y muerte.
En el relato general de este viaje no hemos querido profundizar mucho en ello porque es ahora, en esta sexta etapa, cuando vamos a recorrer la costa que fue el origen de este macabro nombre. El alto volumen de tráfico marítimo, la gran cantidad de salientes de rocas y los imponentes temporales del invierno han provocado en esta costa entre Camelle y Vilán muchas tragedias.
Iniciamos desde la Praia de Arou en un día gris y húmedo, con un mar aparentemente calmado, por corto paseo enlosado que enseguida conecta con unas pasarelas de madera que salvan un trozo de costa rocosa.
Poco después de pasar el núcleo de casas de Arou, nos desviamos a la derecha para continuar con una senda costera que nos lleva a una especie de mirador con bloques para sentarse donde se encuentra la fonte de Arou.
Nos dirigimos hacia la Ensenada de Xan Ferreiro. Allí en los bajos de la ensenada, debido a la espesa niebla existente y a una avería en el timón, embarrancó el 10 de octubre de 1927 el vapor francés Nil, mandado por el capitán Mr. Huarsch. Los daños producidos en el casco eran irreparables y el mar se encargó de despedazarlo poquito a poco. Todos sus 19 tripulantes se pusieron a salvo y los ricos comerciantes que formaban su pasaje fueron atendidos en Camelle.
El tramo por esta Ensenada de Xan Ferreiro finaliza tras pasar un montículo rocoso para llegar al Mirador de Lobeiras, desde el que tenemos una vista privilegiada de todo Arou desde Punta Percebeira, con un mar que rompe en las restingas.
La Praia de Lobeiras está situada en un entorno salvaje tanto por tierra como por mar. Una pequeña playa, varias lanchas y unas casetas que sirven de abrigo a los sufridos pescadores. A la derecha, vemos a Insua y enfrente, mar adentro, A Negra. Rocas y entrantes que han sido testigo mudo de muchos naufragios en estas costas de Arou.
Salimos de la playa en dirección a Santa Mariña, mirando para estas rocas de Lobeiras y pensando en todas las historias que nos podrían contar. Comenzamos esta pequeña travesía que nos parece increíble que no exista en ninguna ruta oficial. Desconocida para muchos, es otro tramo único de este Camiño dos Faros.
Grandes restingas que se adentran en el mar, miles de piedras que se agrupan formando rincones únicos y pequeños coídos espectaculares. Un mar de rocas que nos encontramos en cada paso, cada una con su nombre: O Pelouro, Os Boliños, Os Portiños, Pedra do Sal…
Es un tramo de dos kilómetros, algo complicado por las rocas y el toxo, pero que merece la pena disfrutar con cuidado y sin ninguna prisa por acabarlo, dando rienda suelta a la imaginación. Hay que pararse y disfrutarlo.
Entre tanta piedra y tanta gruta no es de extrañar que las gentes de Arou y Santa Mariña escogiesen esta zona para esconderse durante la Guerra Civil. Estamos otra vez en una bella etapa de montaña al nivel del mar.
Y para rematar, después de tanta belleza, llegamos al Puerto de Santa Mariña. Esta etapa es alucinante. Los últimos metros del tramo, si la marea está alta, tienen algo de complicación porque los tenemos que hacer por encima de los bolos del coído.
A pesar de esta dureza, la economía de las familias se tiene que basar en algo y en esta zona de la Costa da Morte, aislada completamente durante siglos del resto del mundo, la pesca ha sido en muchos casos la única salida posible. Como complemento, era costumbre después de grandes temporales, recorrer la costa recogiendo lo que había arrojado el mar.
Nos acercamos al muelle encajonado entre el verde del bosque y las montañas que lo protegen del viento del sur. Allí vemos las pequeñas embarcaciones, que descansan después de la faena. Desde el muelle podemos ver, en el monte, la aldea de Santa Mariña, donde existía, ya en el siglo X, el monasterio benedictino de Santa Mariña de Tosto. Fue destruido y reconstruido varias veces y, en la actualidad, no existen vestigios, sólo existe una pequeña capilla.
Salimos del puerto por las casetas y tomamos el desvío a la derecha en dirección a la Duna de Monte Branco que apenas se distingue al estar cubierta por vegetación, tan solo una franja de blanca arena que la cruza nos recuerda a ella.
La Duna de Monte Branco, con sus 150 metros de altura, es una de las dunas rampantes más altas de Europa. El fuerte viento fue elevando la arena a través del monte hasta incluso sobrepasarlo, creando un entorno único.
Sabemos que es el punto más sensible medioambientalmente de todo O Camiño dos Faros y la ruta discurre por el exterior de la duna por la Punta de Veo, a una altura de poco más de 30 metros, por el Camino das Crabas, sendero que usaron desde siempre los pescadores de Santa Mariña para ir a Trece.
De todas formas, tenemos que extremar el cuidado. Obligatorio ir en fila de a uno, sin salirse de ese sendero de arena y sin pisar los tapices vegetales que han llevado años formándose, con especies en peligro de extinción.
Al llegar al (Cabo) Penal de Veo estamos en el ecuador del Camiño dos Faros. Malpica la dejamos hace 100 km y nos quedan otros 100 km para llegar a Fisterra. Pero no es sólo eso, desde aquí te das cuenta de que estas en el corazón de toda la ruta.
La sensación del mar golpeando sin cesar en este Mar de Trece es única. Cómo trabajará el viento en estos parajes para subir la arena de la playa y, ayudados por la fijación que ofrecen estos peñascos, crear una duna de semejantes dimensiones.
Bordear el Penal de Veo y llegar a la Playa do Trece con sol y el mar trabajando duro es una de las mejores experiencias que te puede ofrecer esta Costa da Morte. De gran belleza, el azote continuo del Atlántico le da un aspecto desértico.
Atravesamos toda la playa que está formada de pequeñas calas divididas por restingas de rocas que se adentran en el mar. Una combinación de mar, viento, arena y rocas que crea por doquier hermosos rincones donde pararse y fotografiar.
Al llegar al final de la playa comienza el sendero que nos acerca al Cementerio de los Ingleses, en Cabo Tosto, en la restinga conocida como Punta Boi tuvieron lugar tres naufragios a finales del siglo XIX que marcaron para siempre la historia y el nombre de la Costa da Morte: el Iris Hull (1883), el Serpent (1890) y el Trinacria (1893).
Faro Vilán se inaugura en 1896, siendo el primer faro eléctrico que orientó a los marineros en esta complicada Costa da Morte. Mirando para el mar desde Punta Boi, pensamos en lo hermoso que es O Camiño dos Faros para algunos y lo trágico que ha sido para otros.
Desde el muro del cementerio vemos al norte las puntas que hemos recorrido: Roncudo, Laxe…. Una vez bordeamos Punta Boi dejaremos de verlas y contemplaremos por primera vez el mítico Cabo Vilán, punto clave en este Camiño dos Faros y que aún tardaremos en alcanzarlo.
Salimos del Cementerio dos Ingleses para rodear toda la Punta Boi, donde tuvo lugar el naufragio del Serpent, y la Ensenada de Lucin, cogemos la pista de zahorra desde la que iremos viendo el nuevo paisaje, siempre con el faro de Vilán presente que, poco a poco, se irá haciendo más grande.
Pasamos por la urbanización de Reira, las únicas casas que vemos en toda la etapa. Allí, en enero del 2014, tuvo lugar el último accidente de un gran barco en esta costa. La gabarra Prima (Moldavia, 105 metros) después del desguace solo quedó el ancla.
Praias de Reira es la zona comprendida entre Punta Boi y el Monte A Pedrosa, que está formada por cuatro arenales: Reira, Área Longa, Balea y Pedrosa. Son playas de arena fina, ventosas y de fuerte oleaje, con el encanto especial de un entorno prácticamente virgen.
Nosotros la recorreremos por un estrecho sendero que bordea todas las playas y que cogemos unos metros más adelante de la urbanización. Es un sendero estrecho que debemos respetar en un entorno muy sensible medioambientalmente, con especies protegidas de flora.
Tan pronto bajamos nos encontramos con la Pedra dos Namorados. Es difícil escaparse a la tentación de fotografiarla con el Cabo Vilán de fondo. Atravesamos la Praia de Reira para llegar a Punta Forcados, donde se encuentra A Pedra do Oso. A alguien le gustó la piedra y se la llevó en el año 2002, estando desaparecida durante un tiempo. Al cabo de varios días apareció en una obra en Coruña, a la que la habían llevado unos operarios que les habían pedido buscar grandes piedras en la zona de Camariñas. Como llegaron fácil a ésta, la cargaron con la grúa y adelante. Cosas de la Costa da Morte, pero que nos hacen reflexionar lo vulnerable que es el patrimonio de todos.
Continuamos por la Praia de Área Longa que recorremos por el sendero. La combinación de olas y viento también es utilizada por la gente conocedora de la zona para la práctica de windsurf o kitesurf. Aunque aquí el mar siempre es peligroso y no debemos dejarlo de tener en cuenta. Atravesaremos las playas de Balea y Pedrosa antes de subir por una ladera de Monte Pedrosa hasta retomar la pista de tierra.
En todo este trayecto el Faro Vilán está siempre presente y pronto lo alcanzaremos. Espectacular la costa de Reira que, añadido a los tramos anteriores, convierten esta etapa en imprescindible. Por fin estamos ante la majestuosa figura de Faro Vilán, que se adentra en el mar sobre un promontorio rocoso de 100 metros de altura en el que, sin duda, es un punto clave de este Camiño dos Faros.
El entorno es impresionante. Frente a él, el peñasco de Vilán de Fora, separado de la tierra por el paso O Bufardo, donde el mar lo llena todo de espuma blanca. El viento, presente casi todos los días, esculpe las rocas de los alrededores formando figuras de las más variadas formas.
Es el hábitat perfecto de las aves marinas, alguna en grave peligro de extinción como la gaviota tridáctila o el arao común, que tiene en estos peñascos las últimas parejas. Además de ellos, cormoranes, mascatos, pardelas, charranes o álcidos encuentran en Vilán su casa. En Cabo Vilán había un faro de vapor funcionando desde 1854, el Faro Vello, situado en una torre octogonal sobre una pequeña elevación, del que hoy se pueden ver sus restos. Este faro, al no estar situado en la parte más alta, no era capaz de salvar la roca del cabo y dejaba zonas a ciegas. Se intentó solucionar volando con dinamita algunas zonas, pero fue imposible.
En 1885 se aprobó la construcción de un faro de primer orden y, los desastres del Serpent en 1890 y del Tinacria en 1893 obligaron a acelerar su puesta en funcionamiento. El 15 de enero de 1896, seis años después de la tragedia del Serpent, se inaugura en su ubicación actual el primer faro eléctrico de España, suponiendo una notable mejoría para la navegación.
La luz se producía por un arco eléctrico entre dos electrodos de carbón. Con una torre octogonal de 25 metros de alto su luminosidad alcanzaba las 10 millas, siendo uno de los más potentes de la época. Fue declarado de Interés Nacional en 1933. En 1962 se reformó la óptica alcanzando 28 millas y añadiéndole una sirena antiniebla.
El edificio que servía de vivienda para los fareros y sus familias está separado de la torre por un túnel cerrado de escaleras. En la actualidad podemos visitar el museo, donde veremos antiguas ópticas y otros elementos de la historia del faro, un centro de interpretación de los naufragios, la sala de exposiciones y la cafetería. Aunque hoy está cerrado.
Subimos al otro montículo para visitar los restos del antiguo faro donde solo queda su base, las miradas al nuevo faro son espectaculares. Descendemos por la otra vertiente con un sendero de toxos con vistas a los molinos eólicos y a la piscifactoría.
Situada en Punta Esperillo la bordeamos por el lado del mar. aquí se engorda el rodaballo de Stolt Sea Farm y podemos contemplar desde otra perspectiva, las verdaderas dimensiones de un Vilán del que nos vamos despidiendo.
Continuamos nuestro camino por la zona de A Coenda con un mar embravecido. Grandes olas con mar de fondo que rompen contra las rocas provocando un gran estruendo y espuma blanca. Fuera de ruta se encuentra la Fonte Bieitia.
En una de las puntas, han colocado una peana metálica y una piedra vertical como agradecimiento al presidente de la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares, Francesc Artich Oliver por su implicación y ayuda en el desastre del Prestige en 2002. Lazos que unieron a las dos comunidades.
Cerca del campo de fútbol enlazamos con el camino que sube al Monte Farelo donde está ubicada la Ermida da Virxe do Monte. Es un corto repecho flanqueado por pinos y un privilegiado otero a toda la Costa da Morte.
La Ermita da Virxe do Monte fue construida en el siglo XVIII en el alto del Monte Farelo, sobre las ruinas de una anterior. Sencilla y de una sola nave, destaca por los contrafuertes que tiene en el lado norte.
Como en muchas otras localidades, en los días de temporal, las mujeres de los pescadores subían al techo de la ermita para cambiar de dirección las tejas, con la fe que así cambiarían de dirección el viento y sus maridos podrían regresar pronto a tierra. En las inmediaciones de la ermita, se celebra una romería en Pascua.
La bajada la efectuamos un estrecho sendero cara al mar, dando la última mirada al faro de Vilán. En la parte baja bordea la costa pasando por la Praia do Lago y Portocelo, para luego tomar un camino que atraviesa un bosquete de pinos.
Contemplamos la ría de Camariñas que recorreremos mañana, con Muxía en la Punta da Barca y los montes Cachelmo y Punta Buitra. Llegamos al Castelo Soberano que no visitamos. Fue desmantelado, se llevaron las piedras para construir el nuevo puerto.
Al final del mirador, contemplamos ya todo el Puerto Pesqueiro de Camariñas, siendo uno de los más importantes de la Costa da Morte y es el eje principal sobre el que gira toda la vida del pueblo. Caminamos hasta nuestro Hotel Devalar do Mar para cerrar esta etapa que ha sido un cúmulo de sensaciones.
RECORRIDO: LINEAL.
AGUA POTABLE EN RUTA: SI. (Pero siempre hay que llevar provisiones)
DISTANCIA: 25,8 KM.
TIEMPO EN MOVIMIENTO: 8:15 HORAS.
ALTURA MÁXIMA: 70 M. (Faro de Vilán)
ALTURA MÍNIMA: 0 M. (Nivel del mar)
DESNIVEL POSITIVO: 550 M.
DESNIVEL NEGATIVO: 543 M
DIFICULTAD: MODERADA.
























































































































































