Posted by : Vaig a Peu martes, 24 de octubre de 2017

Navarra limita al norte con Francia a lo largo de 163 kilómetros. Al sur linda con La Rioja y Zaragoza; al este, con Huesca y Zaragoza, y al oeste, con Gipuzkoa y araba/Álava. Ocupa un territorio de 10.421 km2 y está formada por cuatro zonas: los Pirineos, la Cuenca de Pamplona, la Zona Media y la Ribera. Su población supera los 620.000 habitantes, de los prácticamente la mitad viven en la capital, Pamplona, y en los grandes municipios de su entorno. La Navarra de los Pirineos Atlánticos es la denominada también Navarra Húmeda del Noroeste, de valles siempre verdes y bosques frondosos. Es el límite occidental de la cordillera pirenaica, cuando sus cumbres van perdiendo altura y se acercan al mar Cantábrico. Hacia el oriente se encuentra la zona pirenaica navarra, los Pirineos Orientales, de picos más agrestes y elevados, en donde se encuentra la cima más alta de Navarra, la Mesa de los Tres Reyes (2.424 m), allí donde se encuentran los antiguos reinos de Aragón, Francia y Navarra. Los Pirineos Orientales, al noroeste de Pamplona, se articulan en valles de dirección N –S. Son éstos, de izquierda a derecha, los valles de Esteribar y erro, los más occidentales, recorridos por el río Arga; los de Arce y Aezkoa, formados por los ríos Urrobi e Irati; los Urraules; el Almiradío de Navascués y el valle de Salazar, atravesados por el río Salazar, y, el más oriental, el valle del Roncal, tallado por el río Esca. Por el sur, los límites los marca la Cuenca de Lumbier-Aoiz, avenada por el Irati y el Salazar. Las sierras de Aralar y Urbasa constituyen la zona de Navarra que queda al oeste de Pamplona y su Cuenca. Linda al oeste con las provincias de Gipuzkoa y Araba/Álava, y al norte y sur con las comarcas navarras de Pirineos Atlánticos y Tierra Estella. Esta comarca comprende los valles de  la Ultzama, Basaburua Mayor, Imotz, Leitzaran, Larraun, araitz, Urumea, Arakil, Ergoiena y Burunda, y la zona norte del Parque Natural de Urbasa y Andía. Pertenece a la Navarra Húmeda del Noroeste y es eminentemente ganadera y forestal. Un pequeño río cantábrico, el Bidasoa, con sus afluentes, organiza la comarca de los Pirineos Atlánticos, con el valle de Baztan al este y el pasillo que hacia el norte abre lo que se ha dado en llamar la regata de Bidasoa. Por su parte, la comarca de los Pirineos Orientales está drenada por varios pequeños ríos que desembocan en el Arga y el Aragón, afluentes del Ebro, el gran río peninsular.

Otro año más nos vamos al norte en busca de los bosques de otoño, sobretodo de hayas y robledales. Navarra la hemos visitado en muchas ocasiones, haciendo travesías por sus cotas pirenaicas, varias veces por los caminos de Santiago y en placenteros viajes recorriendo sus pueblos; pero ahora volvemos de nuevo a visitarla vestida de otoño, esa época que tanto nos entusiasma.





Con la experiencia acumulada de otros viajes realizados, venimos con el ordenador portátil cargado detalladamente con las ubicaciones de los parques naturales y todos los hayedos por muy escondidos que estén, y con una gran selección Tracks de Wikiloc para el GPS, excesiva para los días que vamos a estar, pero que nos permitirá en cada momento elegir la ruta que queremos hacer.








En esta ocasión hemos escogido dos pueblos para montar nuestros campamentos base, relativamente cercanos a los puntos de inicio de las rutas, acortando así las distancias diarias a recorrer, ya que nos moveremos por carreteras comarcales y de montaña.

El primer campamento será Zubiri, donde pernoctaremos cuatro días. Como pueblo es minúsculo y salvo su puente sobre el río Arga, no tiene nada destacable. Hay alguna tienda, un supermercado y en la salida hacia la carretera de Francia, un buen restaurante. Son los servicios básicos que necesitamos, ducha, buena cama y un lugar cercano para cenar, el resto del día estaremos fuera.

El segundo, indispensablemente tenia que estar cerca de los Parques Naturales de Aralar y  de  Urbasa y Andía, estas zonas montañosas nunca las  habíamos recorrido, y por lo tanto elegimos Alsasua. También es un pueblo pequeño, pero se puede salir a pasear y elegir restaurante.

En el largo camino para arribar al norte, hemos parado en Zaragoza, la capital maña y el entorno de su grandiosa catedral es un buen lugar para desentumecer las piernas y tomar un tentempié  antes de llegar a nuestro destino.


Mañana comenzaremos nuestras andanzas por la grandiosa Selva de Irati, dedicándole toda la jornada con rutas por sus bosques, el embalse de Irabia, la fábrica de armas de Orbaizeta, y la ruta megalítica de Azpegi.











En los posteriores días continuaremos por los cuidados montes del Señorío de Bértiz, visitaremos las cuevas de Zugarramurdi y Urdax, en el límite con la frontera francesa, visitando Amaiur Maya, de gratos recuerdos, y después la cascada de Xorroxin.


En Zilbeti haremos una ruta para ver el mosaico del Gernika pintado en los troncos de las hayas, y al no poder hacer la ruta del Hayedo de Sorogain por obras en el camino de acceso, nos fuimos a Roncesvalles, la cuna del camino de Santiago y entrada de los peregrinos europeos.


Llegaremos a Lizaso Ultzama para perdernos en el bosque de Orgi, entre sus altivos y centenarios robles, y al tiempo que trasladamos nuestro campo base a Alsasua, pararemos en la capital, Pamplona, su oferta gastronómica es envidiable.










El primer día en la zona marcharemos hacia la sierra de Aralar, para hacer una incursión por el bosque de hayas de Goldaratz, subiendo al Iruaundi por su afilada cresta, tránsito algo complicado que nos tocó rectificar por las laderas.


El siguiente día amaneció lluvioso, con pronostico hasta el mediodía, así que, nos marchamos a Vitoria-Gasteiz que dista a pocos kilómetros. Solamente pudimos callejear ya que la catedral de Santa María está en obras y las visitas tenían que ser obligatoriamente guiadas, lo dejamos, puesto que la conocemos de otros viajes. Como estaba previsto comenzó a clarear y de bajada nos fuimos al Parque Natural de Urabasa y Andía, al nacedero del río Urederra, en Baquedano, sencilla ruta para un paraje extraordinario, las aguas de color turquesa en contraste con los hayedos te hacen soñar. Para redondear el día, subimos con el coche al Balcón de Pilatos para contemplar el Parque Natural desde las alturas.


Para nuestro último día dejamos otra de las joyas de Urbasa, El Bosque Encantado de Urbasa, una entrañable ruta que comienza en el Centro de Interpretación de Urbasa, nada más subir el puerto, y que recorre un hayedo húmedo repleto de musgo y esparcido entre las rocas calizas de la sierra que forman laberintos, pasadizos y diversas figuras para dar rienda suelta a la imaginación. Finalmente se sube a la cima del Bargagain, con una estética cruz de hierro y vistas infinitas.

En resumen un gran viaje al norte persiguiendo hayedos y árboles singulares; donde cada comarca es distinta, y cada año, aunque sea en las mismas fechas, todo cambia, el clima, la humedad y la forma de gestionar los bosques y parques naturales.


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