Posted by : Vaig a Peu jueves, 18 de agosto de 2016


El Parque Natural de Cabo de Cope y Puntas de Calnegre fue declarado en 1992 abarcando 1.032 hectáreas de terreno litoral en la Región de Murcia. Cuenta con 17 kilómetros de costa perteneciente a la Bahía de Mazarrón. Se trata de un paisaje dominado por una larga sucesión de acantilados y calas. Cuenta con una gran biodiversidad que permite encontrar en él diversos ecosistemas litorales y prelitorales como bancos de arena, arrecifes o zonas de matorral. Al norte se encuentran las Puntas de Calnegre y el Lomo de Bas, que presenta alturas cercanas a los 600 metros antes de sumergirse en el mar para dar forma al tramo costero que discurre hasta reflotar en la roca caliza del Cabo de Cope, al sur del conjunto. El parque cuenta con un clima semidesértico que condiciona fuertemente su morfología y diversidad biológica. Las aguas de Cabo Cope y Puntas de Calnegre tienen una media de temperatura 5 grados superior al resto de la costa mediterránea, por lo que playas como la de Puntas de Calnegre o Baño de Mujeres gozan de una gran popularidad en los alrededores. Sobre la vegetación del lugar, predominan las especies de matorral como el bayón, el acebuche o el espino negro. En los alrededores del Cabo Cope la sabina negral es la especie por excelencia. En los terrenos costeros es habitual la gaviota, el cormorán y la pardela, aunque también pueden verse ejemplares de águila perdicera o búho real. En Cabo Cope y Puntas de Calnegre también hay especies protegidas como la tortuga mora, una de sus más insignes habitantes. La escasa extensión del parque hace que este sea fácil de recorrer siguiendo la senda costera que lo atraviesa. Además existen en él varios valores culturales a tener en cuenta como la Ermita del Cabezo del Cabo Cope, del siglo XVIII, o la Torre de Cope, construcción de carácter defensivo del siglo XVI. El acceso a Cabo Cope y Puntas de Calnegre es sencillo desde la autovía A-7 tomando la salida de Ramonete y continuando por la D-21 en dirección a Puntas de Calnegre. La carretera RM-D20 lo bordea por su vertiente oeste. Desde Águilas o Lorca, municipios sobre cuyo terreno se asienta el parque, el acceso es también fácil. La costa de Lorca se extiende en una franja de 10 kilómetros. En su parte norte linda con la localidad mazarronera de Cañada Gallego, cuya playa más conocida es la de Percheles. Si bajamos hacia el sur, nos encontramos con varios acantilados y calas hasta llegar a la playa de Puntas de Calnegre. En alguna de estas calas aún sobreviven los restos de infraestructuras que sirvieron al esplendoroso pasado minero de Mazarrón. Puntas de Calnegre es una playa desértica de arena, piedra y cantos rodados. La mitad pertenece a Mazarrón, la otra mitad a Lorca. En medio de la playa existe una bonita casa conocida como “ la Casa Colorada”, que a principios de los años 80 sirvió como residencia de verano al Presidente del Gobierno Felipe González. La “Casa Colorá” aún conserva los restos de un acueducto que llevaba agua hasta los cultivos próximos. Este paisaje rústico está salpicado por chumberas, eucaliptos, olivos, almendros, algarrobos, palmitos, acacias, pinos y palmeras. En el extremo de la playa se encuentra el pequeño pueblo de pescadores de Calnegre, a la sombra del Parque Regional de Cabo Cope y Puntas de Calnegre. Entrando en el Parque Regional nos encontramos con varias calas de agua cristalina: la de Calnegre, el Baño de las Mujeres y el Siscal. Estamos hablando de uno de los paraísos recónditos de la Región.

CÓMO LLEGAR: El acceso a Cabo Cope y Puntas de Calnegre es sencillo desde la autovía A-7 tomando la salida de Ramonete y continuando por la D-21 en dirección a Puntas de Calnegre. La carretera RM-D20 lo bordea por su vertiente oeste. Desde Águilas o Lorca, municipios sobre cuyo terreno se asienta el parque, el acceso es también fácil. Utilizamos dos vehículos, dejando aparcados cada uno en el inicio y el final, para facilitar la ida y el regreso.

COMPONENTES: VICENTE, SUSI, PEPE, TERE, ANTONIO Y MARIBEL.

ITINERARIO: ERMITA DE COPE/ TORRE DE COPE / PLAYA DEL SOMBRERICO / PLAYA DEL HOYO / PLAYA DEL RAFAL / PLAYA ELENA / CALA POCICO DEL ANIMAL / PLAYA DEL SALADAR / CALA POZO DE LAS HUERTAS / CALA DE LOS ABEJORROS / CALA DE LAS PULGAS / ISLA DE LOS PÁJAROS / PLAYA DE LA GALERA / PLAYA LARGA / CALA BLANCA / PLAYA DE LOS HIERROS / CUARTEL DE CISCAR / CALA DE CISCAR / PLAYA DEL SISAL / PLAYA BAÑO DE LAS MUJERES / CALA CALNEGRE.


LA RUTA: Proseguimos haciendo etapas del GR-92 por el litoral murciano, al mismo tiempo que vamos conociendo innumerables calas y pequeñas playas protegidas dentro de los Parques Regionales que atraviesa, muchas de ellas de difícil acceso en vehículo. Durante el recorrido dejaremos varias veces el GR para caminar por la arena de las playas o acercarnos a los acantilados.

Iniciamos desde la Ermita de Cope, que parece ser que ya existía en el siglo XVI, ya que la torre se construyó en esta época, y desde entonces pescadores y pastores constituían el vecindario de dicha torre a cuya guarnición abastecían de productos, por lo que la construcción de la ermita era para dar servicio religioso los domingos y festivos a los pocos habitantes de la zona y a la propia guarnición del bastión.

A pocos metros tenemos la Torre de Cope, levantada a lo largo del siglo XVI, dado el interés del concejo de Lorca por ejercer un control decisivo sobre sus espacios costeros, asolados por corsarios norteafricanos de origen musulmán, quienes capturaban a pescadores y pastores por aquellas fechas. Su ajetreada historia le dio por fin un aspecto singular. Pasó de una simple torre en origen a un pequeño fortín en la segunda mitad del siglo XVII.


Hace un día despejado, caluroso y con un alto grado de humedad. El primer tramo es junto al calmado mar, por la rocosa costa plana que nos permite divisar en la lejanía como en 3D, las Puntas de Calnegre, nuestro destino final. Oímos un rebufo y entre las rocas surge un diminuto geyser de apenas un metro de altura, producido por el vaivén del oleaje al introducirse en una cavidad agujereada.

Mirando hacia atrás obtenemos una espléndida panorámica completa del peñón del Cabo Cope adentrándose en el mar con sus 244 m de altitud. Que nadie se llame a engaño, rodearlo y subir al Cocón desde Calabardina es una buena ruta en la que se requiere el uso de calzado de montaña debido a algunos pasos rocosos.


Llegamos a la Playa del Sombrerico, pasando por varias casas de campo antiguas que en la actualidad pese a estar dentro del Parque Natural no se podrían construir. Continuamos por la Playa del Hoyo y la del Rafal, para llegar a la bonita Playa Elena, que pese a acumular algas traídas por el oleaje tiene un gran encanto.


Retomamos al GR por un ancho camino que nos aleja momentáneamente del mar evitando una parte más abrupta y rocosa para regresar poco después junto a la pequeña y recogida Cala Pocico del Animal, donde continuamos de nuevo por encima de la firme plataforma rocosa.


Hacemos un poco más de camino elevándonos sobre una punta rocosa donde giramos para bajar a una nueva playa de arena gris y encajada entre dos salientes, la Playa del Saladar, de aguas tranquilas y cristalinas, con algunas algas acumuladas en la orilla y solitaria a estas horas.


Todo el contorno de la costa se haya señalizado por mojones de cemento en forma de cono truncado y pintados de blanco que parecen como delimitar el entorno marino del resto del Parque Natural. La siguiente Cala es la del Pozo de la Huerta, también pequeña y recortada entre dos salientes al mar.


Nos acercamos a un tramo en que las plataformas rocosas forman pequeños salientes al mar, acotando diminutas calas donde desembocan algunas ramblas de curso seco actualmente, como son la Cala de los Abejorros y la Cala de las Pulgas. Todos los topónimos populares son de lo más variopinto.


El camino nos propone una leve cuesta para encaramarnos a un montículo desde el que tenemos una encantadora vista a la diminuta Isla de los Pájaros, unida a la playa por un banco de arena, separando las playas de las Pulgas y de la de la Galera que le precede. Junto a una pequeña edificación tomamos unas frutas, la humedad y el calor están haciendo mella y sudamos en demasía.


Este litoral es sorprendente, con una constante sucesión de pequeñas calas o playas más o menos extensas pero diferentes unas de otras. La siguiente es la Playa de la Galera que también tiene un gran pedrusco a pocos metros de la arena y como en la anterior, plácidos bañistas disfrutan de sus aguas transparentes.


Volvemos a encaramarnos sobre el rocoso litoral que se recrea formando unos acantilados no muy elevados pero que tornan a cambiar el paisaje haciéndolo mucho más accidentado. Cuando sople el levante será bonito observar el romper de las olas. Entramos en la Playa Larga que oteamos desde arriba.


Decidimos no bajar a patear por la arena y caminamos cerca de los acantilados, como su nombre indica es una de las más extensas y sin embargo está solitaria, quizás se deba a su acceso, algo complicado para bajar con niños. El sendero pasa por delante de un antiguo molino de agua derruido y en mal estado.


Avanzamos por la parte superior hasta llegar a la Cala Blanca, apartada en otro rincón, y que el camino nos desciende hacia su playa. En su otra punta, de piedra caliza o arenisca, hay socavadas unas curiosas cavidades que parecen los palcos de un teatro, pequeñas cuevas donde resguardarse.


De nuevo en la parte alta marchamos cerca de la Casa de la Morena, aunque en el mapa hay confusión entre esta casa y el Cuartel de Cala Blanca. Después viene otra sucesión de diminutas calas y pequeñas playas, pero el sendero se vuelve más fatigoso con constantes subidas y bajadas.


El calor y la humedad resultan agobiantes y nuestras reservas de líquidos disminuyen. Dejamos atrás la Playa de los Hierros y la plataforma rocosa que se adentra en el mar se divide y rompe formando escollos y diversos peñascos que emergen de las aguas creando un litoral muy agreste.

Nuestra próxima referencia es el Cuartel de Siscar que vemos encaramado en su montículo; sus últimos usuarios fueron los guardias civiles que hacían la ronda entre los cuartelillos de Puntas y El Siscar. El primero fue rehabilitado como albergue juvenil y el segundo aún se conserva en pie, en un promontorio bellísimo.

Con la deshidratación mis fuerzas de agotan. En la pequeña Playa de Siscar vemos una lancha fondeada donde sus ocupantes se están dando un baño. Decidimos bajar y pedirles si me pueden trasladar a las Puntas de Calnegre. Aceptan con una amabilidad exquisita y en cinco minutos me dejan en el puesto de socorro de la Cruz Roja.


Con un poco de hielo en la nuca y la ingesta de líquidos todo vuelve a la normalidad. Nos despedimos de esta familia agradeciendo su solidaridad. Mientras, el resto del grupo termina el recorrido por la Playa del Siscal, Playa Baño de las Mujeres, y llegar a Cala Calnegre y el chiringuito El Líos, donde les tenemos preparada una gran paella.


RECORRIDO: LINEAL.

AGUA EN RUTA: NO.

DISTANCIA: 14,140 KM.

TIEMPO EN MOVIMIENTO: 05:15 HORAS

ALTURA MÁXIMA: 65 M.

ALTURA MÍNIMA: 0.00 M. (nivel del mar)

DESNIVEL POSITIVO: 495 M.

DESNIVEL NEGATIVO: 495 M.

DIFICULTAD: MODERADA

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