Archive for octubre 2015

ROUTA DO PADRENDO, PR-G 28, SERRA DO XURÉS.

El Parque Natural Baixa Limia - Serra do Xurés se sitúa en el suroeste de la provincia gallega de Ourense, extendiéndose por el sector extremo de la comarca de Baixa Limia. En el año 1993 se declaraba el parque natural de Baixa Limia – Serra do Xurés, mediante el Decreto 29/1993, del 11 de febrero (DOG nº 35, del 22 de febrero). Este parque natural abarcaba una superficie de 20.920 ha, repartidas entre los ayuntamientos de Entrimo, Lobios y Muíños. Posteriormente, se amplió a los ayuntamientos de Lobeira, Bande y Calvos de Randín mediante el Decreto 401/2009, de 22 de octubre, abarcando una superficie total de 29.345 Ha. El área se caracteriza por la presencia de un conjunto de sierras de naturaleza básicamente granítica y situado en el extremo sudoccidental de la provincia de Ourense (Leboreiro, Queguas, Quinxo, Santa Eufemia, Cruz de Piñeiro, Xurés y Pisco) y que conforman el límite natural con Portugal. La declaración de Parque Natural obedece a la necesidad de proteger la importante riqueza natural, orográfica, paisajística, etnográfica y arqueológica de esta zona, pero también a la utilización adecuada de los recursos disponibles para su buena gestión y aprovechamiento, entre otros aspectos, desde el punto de vista turístico. La actividad humana, presumiblemente desarrollada en este territorio de manera ininterrumpida desde hace unos 4.000 años, fue modelando un paisaje en mosaico en el que destacan hoy en día las grandes superficies ocupadas por los matorrales, medios rocosos y los bosques. Desde el punto de vista ecológico, son precisamente la extensión y estado de conservación de los matorrales y berrocales, uno de los valores que más contribuyó a la consideración de este espacio como una de las áreas de mayor interés dentro del contexto gallego e, incluso, noroccidental ibérico, desde hace prácticamente un siglo. El agua es otro de los elementos físicos que tiene una presencia importante y destaca en este parque. Los riachuelos originados por la fuerza de las aguas de la lluvia discurren por las grietas de las sierras formando saltos de agua que ofrecen una visión espectacular para los ojos de los visitantes. Pero el agua también se manifiesta de otra manera más tranquila, como en los embalses de Salas o Lindoso, creados con anterioridad a la declaración de este espacio natural protegido "donde es posible practicar actividades náuticas y deportivas que no necesiten para su ejercicio motores de explosión y que no tengan impacto sobre el medio natural". Cabe señalar también la existencia de aguas minero-medicinales que hacen posible el desarrollo del termalismo, destacando las del pueblo termal de Lobios.
miércoles, 28 de octubre de 2015
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DE BRAÑAS DA SERRA A COTELA DO FARO

Desde Os Ancares hasta los Picos de Europa se extenderá la Gran Reserva de la Biosfera de la cordillera Cantábrica, formada con la suma de las diferentes unidades ya declaradas y las que se añadan en el futuro. Os Ancares lugueses son su límite occidental, plurales como su diversidad; mágicos por naturaleza. Las poblaciones humanas que se supieron afincar en este difícil territorio también lo modelaron y conservaron el legado de su patrimonio. Aún se abren al visitante las puertas de algunas pallozas. Encerrado bajo su techo de paja que les da nombre, estas peculiares viviendas permiten acercarnos toda una forma de vida ancestral. La montaña brota en tonalidades infinitas de verde en toda la amplia escala de altitudes. Sorprenden Os Ancares no por grandes alturas, sino por los fuertes desniveles. Desde el encajonamiento de los valles hundidos por debajo de los 300 metros hasta los picos de casi los 2.000 en pocos kilómetros. Los ríos de la vertiente gallega son Navia, Rao y Ser; los picos, entre otros, Mustallar y Tres Bispos. La evidencia de la presencia humana en la Reserva de la Biosfera Os Ancares Lucenses se remonta al Paleolítico existiendo en la zona, concretamente en el municipio de Navia de Suarna, restos de construcciones megalíticas como las ‘mámoas’ y dólmenes de Ferreirúa. Muy frecuente en la zona es la presencia de restos de poblaciones pertenecientes a la cultura castrexa, existiendo numerosos castros en los tres municipios que integran la Reserva. Según Manuel Amor Meilán vivió en Becerreá el pueblo prerromano de los Zuelas (antigua tribu celta), situando su capital en la actual Oselle, topónimo que procede de Ocellum Gallaicorum. Este pueblo cultivaba y trabajaba el lino, altamente apreciado en Roma para la confección de ropas y para la curación de llagas y heridas. Por lo que respecta a la presencia de los romanos, la calzada Lugo-Astorgana pasaba por el municipio de Becerreá, por lo que ya por entonces este municipio era un importante centro de comunicaciones. En Navia de Suarna existen vestigios de antiguas explotaciones mineras, que también se consideran romanas. Durante la Edad Media la historia de la zona sería la de las familias que ejercieron sus señoríos sobre estas tierras. Destacan en este sentido los Condes de Altamira que se hicieron con el concejo de Navia de Suarna hacia 1450, conservándose todavía los restos del castillo de Pobra de Navia, citado ya en los documentos históricos desde el año 1037. También entre estas poderosas familias se encuentran los marqueses de San Saturnino y el señor de Cervantes, Conde de Villanueva de Cañedo y marqués de Alcañices, que ejerció jurisdicción en la zona de Cervantes desde el Castillo de Doiras. En el siglo XIX las tropas napoleónicas que invadieron Galicia por el Camino Real de Castilla, sufrieron toda clase de avatares por parte de las “alarmas populares”, auténticos ejércitos de paisanos que provocaron numerosas bajas en el ejército invasor. En el Puente de Cruzul (Becerreá) los lugareños lograron apoderarse de un numeroso arsenal bélico del ejército francés.
martes, 27 de octubre de 2015
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PLAYA DE LAS CATEDRALES, RIBADEO.

Las poderosas aguas del Cantábrico han labrado, al paso de los siglos, lo que hoy se antoja como capricho de la naturaleza. Con formas imposibles, las rocas de la Playa de As Catedrais sorprenden porque se asemejan más a un decorado, minuciosamente trazado, que a una sucesión de grutas, pasadizos y arcos, convirtiéndose en una de las playas más bonitas del mundo. Es un conjunto de acantilados excepcional que supera la belleza habitual de las playas del norte de Galicia. Se encuentra entre Foz y Ribadeo, en Lugo, muy cerca de la frontera con Asturias que hace la ría del Eo. Praia de Augasantas, se debe, probablemente, a la antigua presencia de un manantial de aguas medicinales con propiedades milagrosas, según la creencia de los lugareños. Hoy es popularmente conocida como Praia de As Catedrais, pues sus formaciones rocosas nos recuerdan los arbotantes de las magníficas catedrales góticas, haciendo de este enclave la meca cantábrica del gótico natural. Este entorno natural está constituido por cuarcitas y pizarras, rocas originadas hace aproximadamente 500 millones de años atrás en las costas del hemisferio Sur. Estas sufrieron grandes transformaciones, e incluso hubo un momento en el que formaron parte de una gran cordillera montañosa semejante en altitud al actual Himalaya, como consecuencia de la colisión de dos súper continentes, Laurusia y Gondwana, hace 350 millones de años Esta base rocosa ha soportado a lo largo del tiempo la acción de los movimientos tectónicos, de las sucesivas fases de inundación y retirada del mar, y la actuación de los agentes erosivos terrestres, dando lugar todo ello a la singular planicie que hoy contemplamos desplomándose sobre el Cantábrico. Esta superficie se conoce como la rasa costera que se extiende desde Burela hasta San Vicente de la Barquera. La presencia de este singular monumento natural se debe a la combinación entre las distintas fracturas que muestran los estratos rocosos y su orientación, lo que ofrece una particular debilidad frente a los constantes embates del mar, dando lugar a este modelado del acantilado tan característico. Se ha establecido una evolución temporal para este tramo litoral dividida en cuatro etapas. De ellas la primera tendría su desarrollo a partir de las fracturas que presentan las rocas, y donde la erosión marina actúa de forma más intensa. En la segunda etapa se originarían las furnas o grutas siguiendo la orientación de las fracturas en las rocas. La tercera etapa, en la cual se produciría la conexión entre las distintas furnas, así como la presencia de los “ollos” (como se les llaman en el lugar) como consecuencia del colapso del terreno sobre las furnas. Finalmente en la cuarta etapa tendría lugar la formación los arcos rocosos, que debido a su fragilidad e inestabilidad frente a la erosión marina, solo se preservaran en el tiempo unos pocos, especialmente en aquellas zonas donde los estratos de roca son más resistentes.
lunes, 26 de octubre de 2015
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O FAIAL DA PINTINIDOIRA, OS ANCARES.

El tono rojizo de las hayas, extraño en el otoño gallego, puede visitarse todavía en los bosques de esta especie de la provincia de Lugo, los más occidentales de Europa. El hayedo de A Pintinidoira ocupa algo más de dos hectáreas en una vaguada que mira a los picos Os Ancares y donde convive con acebos y otras caducifolias autóctonas. El acceso es relativamente fácil desde Pedrafita do Cebreiro. Una vez en la capital ancaresa hay que dirigirse a A Pintinidoira y continuar un par de kilómetros para tomar la pista asfaltada en dirección a Bazal. Tras un corto descenso, junto a una fuente, termina el asfalto. Para alcanzar el faial hay que caminar algo más de dos kilómetros por una pista de tierra de buen piso. La vuelta, por el mismo sitio, es en ligero ascenso. Las hayas de A Pintinidoira ocupan unas 2,5 hectáreas en una espectacular vaguada que mira a los picos de Os Ancares. El hayedo de Pintinidoira está en Rede Natura, según recuerda José Manuel Núñez, agente medioambiental en la montaña de Os Ancares gallegos. Son de la especie fagus sylvatic, el haya común que aparece en otras zonas de la Península. Presenta una orientación norte-noreste mirando a los picos de Os Ancares y está asentado en una veta calcárea. Estas dos características suelen ocurrir en los hayedos de la provincia, pero no son universales de las especies. Como particularidad general, las hayas son propias de zonas con precipitaciones horizontales, es decir que precisan humedad ambiental. La característica predisposición de las ramas en capas y en zigzag, facilita que las gotas de agua se deslicen hacia el suelo con facilidad. Otra particularidad del haya es que la frondosidad de sus copas obstaculiza el paso de la luz, por lo que es una especie que domina el estrato herbáceo. Puede verse así que el sotobosque está bastante limpio y destacan en él el acebo emblemático de Os Ancares, que es una especie muy resistente, incluso en sus primeros momentos. Por último, cabe destacar entre comillas, que las hayas constituyen una especie invasora en Galicia, en el sentido de que se está introduciendo, aunque en A Pintinidoira pueden verse magníficos ejemplares longevos, en torno a la pista, lo que es un atractivo añadido a la visita.
domingo, 25 de octubre de 2015
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DEL ALTO DO COUTO A LA FONTE DO CERVO (DEVESA DA ROGUEIRA)

La Sierra de O Courel fue declarada por el Fondo Mundial para la Naturaleza, como una de las mejores zonas más importantes de bosque autóctono, destacando como mejor reserva botánica la Devesa da Rogueira. Situada en la vertiente norte del monte Formigueiros, con la cota más alta de O Courel 1639 metros, y con una extensión de tan solo 200 hectáreas, reúne en este reducido espacio una gran variedad de especies botánicas, más de 1000 diferentes, al darse varios ecosistemas y distintas confluencias climáticas, la eurosiberiana atlántica y la mediterránea, además de ser un insustituible refugio de su variada fauna.  Las devesas son bosques de tipo atlántico orientados al norte. Actualmente, en la sierra de O Courel quedan pocas y las que hay, están siempre en laderas muy empinadas y son muy húmedas.
A devesa da Rogueira es la joya ecológica de la sierra, con 30 kilómetros cuadrados de bosque primario y una impresionante diversidad arbórea. La fauna no desmerece la flora. Los riachuelos que bajan formando cascadas acogen especies endémicas en el norte peninsular como el tritón ibérico o la rana patilarga. La devesa protege corzos, martas, comadrejas, turones, garduñas, gatos monteses y lirones. Aquí cualquier rincón, se mire hacia donde se mire, se nos antoja una maravilla de la naturaleza. Todo el territorio está surcado por rutas de senderismo, y entre todas ellas destaca la de A Devesa da Rogueira que, con 200 Ha. y más de 1000 especies botánicas diferentes, es un ecosistema imprescindible de patear. Saliendo de Seoane pasamos a la altura de Carbedo donde todavía se observan restos del muro circular del castillo medieval, parte de la planta y un aljibe. Allí estuvo escondido Alfonso II el Casto perseguido por su primo Aurelio, y muy cerca, en el monte Cido se encontró la famosa tabla de hospitalidad inscrita en bronce O Courel del año 28, y un águila de los estandartes de las legiones romanas. En el Alto do Couto un camino sobre cota de nivel nos adentra en A Devesa. Por bosque enmarañado entre tejos milenarios con líquenes de musgos, acebos, arándanos, arces, avellanos, abedules, fresnos, soutos de castaños, madroños y plantas carnívoras que se alimentan de insectos, entre cascadas de arroyos, efímeros puentes de madera e improvisados peldaños sobre la roca, accedemos a la Fonte do Cervo, manantial que de una misma roca brota en dos hileras, de aguas ferruginosas y aguas calcáreas, muy útiles para estimular el apetito. De allí por el mismo vértice montañoso llegamos al mirador del monte Polín, con extraordinaria visión del conjunto de la reserva a casi 1400 m. de altura. Ya de bajada, la quietud de la frondosidad boscosa de hayas, robles y encinas, el cromatismo del paisaje, el intenso y salvaje olor y el Aula de la Naturaleza ruido del agua al precipitarse por surcos y cañadas, nos hace apreciar con intensidad cada momento. En los aledaños del camino, cuevas con indicios de vida prehistórica como Longo de Meu, Do Oso, y de Vellos, anteceden al riachuelo de A Rogueira, que se abre a ondulantes y verdes praderas que nos conducen al Aula de la Naturaleza con detallada información de la flora y la fauna de la Sierra, no exenta de pasajes legendarios, mitos y leyendas.

sábado, 24 de octubre de 2015
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LA FERVENZA DE AUGACAÍDA (RIBEIRA SACRA)

En Pantón, en plena Ribeira Sacra, existe una de las fervenzas más desconocidas de Galicia pero que sin embargo compite en grandeza y espectacularidad con las más grandes de la comunidad, como la Fervenza do Toxa o la Seimeira de Vilagocende. Se sitúa en el lado Este del cañón que forma el valle del Río Miño. Este valle presenta unas pronunciadas laderas que alcanzan alturas de hasta 500 metros, lo que provocan desniveles de hasta 300 m, teniendo en cuenta que el agua del Miño que retiene y embalsa el Embalse de Belesar se sitúa a una cota de unos 200 metros sobre el nivel del mar. La que nos ocupa se sitúa muy cerca de la un día bulliciosa población de Marce, muy cerca de un antiguo emplazamiento castrexo y de los restos de una antigua fortificación de antes del siglo X que dominaba el paso del puerto de Chouzán, también conocido como Monsulio. Por estas tierras circulaba una antigua e importante vía de comunicación que pasaba por Marce y se dirigía hacia el Miño, en donde por medio de una barca se cruzaba el río Miño en dirección a Carballedo y Chantada. Por esta vía discurre parte del camino que nos conduce hasta la Fervenza de Augacaída, que forma el Rego Aguianza. Este ragato recoge las aguas del Rego das Cernadas y del Calve y se encaja en un profundo valle rocoso que desciende 300 m en poco menos de 2 kilómetros. En su tramo final, cien de estos metros de desnivel son salvados en nada más que un tramo de 250 m, que es donde se forma la cascada que salva una pared rocosa de unos cincuenta metros de altura. La fervenza se encuentra oculta en la espesura de un fantástico bosque que forman castaños, carballos y otras especies autóctonas. Es probable que en nuestro recorrido nos veamos sorprendidos por cerdos salvajes que pastan libres en esta ladera. Para llegar hasta ella hay que recorrer andando aproximadamente 1 km sobre un camino medio empedrado y sobre un abrupto sendero. Lo mejor es realizar la ruta que nos conduce por los lugares más increíbles de esta comarca, como la iglesia de Santo Estevo de Atán, la Cima de Atan o el Castro de Marce. Pero si no tenéis tiempo creemos que lo mejor es seguir un camino que parte desde la carretera asfaltada CP-4107 y que sigue la cota de los 400 m. La carretera parte desde Segade, en la N-120. A menos de 4 km se encuentra el sendero señalizado con un cartel que nos indica la dirección a seguir hacia una fervenza. Sin desviarse, a unos 850 m se encuentra un antiguo sequeiro de castañas en donde existe una desviación a la izquierda. O bien seguimos hacia el castro de Marce, o bien descendemos los últimos escarpados metros hacia la cascada. Este último tramo es más dificultoso, por su inclinación y su abrupto sendero. En épocas húmedas debemos extremar las precauciones, ya que el firme es resbaladizo y muy inclinado. Para llegar hasta ella existen en tramos varias cuerdas en las que nos podemos apoyar para no caernos. No es excesivamente peligroso pero no es apto para todos los públicos. Lo peor, el temible ascenso. Poco después del sequeiro una señal nos indica un camino potencialmente peligroso y un camino alternativo. El "peligroso" nos conduce hacia la parte de arriba de la fervenza y el "alternativo" nos llevará directamente a los pies de la espectacular cascada. A unos cien metros río arriba existe un hermoso molino de agua a los pies del Rego Aguianza. El espectáculo de la Fervenza de Augacaída no dejará indiferente a nadie y como dijimos es comparable en grandeza y hermosura a otros saltos de más reputación de la Comunidad de Galicia.
viernes, 23 de octubre de 2015
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POR LA PASARELA DEL RÍO MAO

El río Mao, el que fue humanizado. Este sendero recorre la escarpada orilla del río Mao hasta su desembocadura en el Sil. Una tierra que fue inaccesible hasta que, hace siglos, se construyeron los pataos (terrazas) que verás en sus laderas. Esta es la evidencia de sacrificios pasados para disponer de nuevas tierras cultivables. El río que en la Edad Media limitaba el dominio del Monasterio de Santa Cristina, produce energía eléctrica desde la primera mitad del siglo XX. Ya no se sorprende de proyectos humanos y sigue su paso sonoro, a veces fiero, para quien quiera venir a escucharlo. El último tramo del río Mao, antes de enlazar con el Sil, presume de un curso fluvial caudaloso y tranquilo que inspira el cultivo del vino en las escarpadas pendientes, mediante unos bancales de piedra que solamente son entendidos dentro de una “viticultura heroica” que antepone la calidad del vino delante del tremendo esfuerzo humano para conseguirlo. La complejidad orográfica que dificulta los cultivos es en cambio beneficiosa en parte para ellos, la disposición de las cepas en los bancales favorece que aprovechen al máximo la luz solar, otorgándole a sus uvas características únicas que se reflejarán más tarde en la excelencia de los vinos.  En Barxacova contamos con una pequeña aldea que conserva el aire del Medievo, tanto en sus construcciones tradicionales como los viñedos que la rodean.  La ruta parte desde la Fábrica de la Luz, que era la Central da Escalada cuando, a principios del siglo XX, pertenecía a la empresa La Gallega (que luego fue de Fenosa) y se construyó el canal que abastecía el agua constante a la central para su funcionamiento. En su momento fue un hito tecnológico en la historia de la zona, ya que proporcionaba luz a Ourense y Monforte de Lemos entre otras localidades. Tras la reforma firmada por la arquitecta Isabel Aguirre (la misma que diseñó el impresionante mirador da Cividade, en Bolmente) se ha convertido en albergue turístico y centro de exposiciones y de formación ambiental. También ofrece actividades de turismo activo en la Ribeira Sacra y tiene una original cantina.  La  espectacular pasarela ha sido construida aprovechando el trazado del antiguo canal.

CAÑÓN DO SIL – MONASTERIO DE SANTA CRISTINA, BUCLE OESTE PR-G 98.

Se desconoce la fecha exacta de su fundación, pero su existencia está documentada desde el siglo IX. En siglos posteriores se amplió con la iglesia. En el siglo XVI, época en la que fue incorporada al Monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil como simple priorato, se construyó un nuevo claustro y un remate para la torre de la iglesia. La Desamortización de 1835 lo sumió en un tiempo de abandono. Como resultado del fin de las actividades monásticas, tanto Santa Cristina como Santo Estevo pasaron a utilizarse como viviendas particulares, e incluso como cuadras y pajares. Este conjunto, situado en el hermoso entorno de un bosque de robles a orillas del Sil, se compone de monasterio e iglesia. El edificio original del monasterio, dispuesto en torno a un pequeño claustro, era de estilo Románico, siguiendo las pautas estéticas de la orden benedictina. De aquella construcción hoy sólo se conservan dos alas. Uno de los puntos en los que nos fijaremos es la portada, similar a la parte sur de la Catedral de Ourense. Como testimonio de su pasado monástico, podremos ver los "armarium claustri", unas pequeños espacios donde se dejaban los libros leídos por los frailes en sus paseos. Se trata de una obra austera, parca en su ornamentación, pero de singular belleza por su armonización con los bosques y la orografía del entorno en la que se levanta. La iglesia es románica y se comenzó a construir en el siglo XII. Durante el siglo XIII se introdujeron elementos góticos, fundamentalmente arcos. La planta es de cruz latina, dividida en cinco espacios. En su estructura se puede apreciar la elegancia y verticalidad propia de las construcciones de la Orden del Císter. La fachada destaca por su entrada bajo tres arcos, apoyados en pares de columnas de capiteles decorados. En la parte superior se inscribe un rosetón románico de amplias dimensiones. La alta torre, atalaya privilegiada sobre el curso del Sil, está rematada en forma de pirámide, algo poco usual. En el interior se conservan pinturas al fresco, un altar mayor con motivos geométricos, retablos barrocos y, sobre todo, una imagen de San Pedro realizada por el artista Juan de Angés a finales del siglo XVI. En las paredes de la sacristía se pueden ver pintados los escudos de la Orden de Calatrava y de San Esteban. Junto al monasterio, un lugar curioso. Se trata de un castaño centenario que se llena de exvotos u ofrendas procedentes de peregrinos y de los habitantes de los pueblos cercanos. Da la sensación de ser una reminiscencia del “culto al árbol” celta. El “Bosque Sagrado” (o “Nemeton”) era un concepto común a muchas culturas bárbaras o incluso la propia Roma (ver Piedra Escrita en Madrid). A menudo en el árbol sagrado se colocaban ofrendas y exvotos. El cristianismo intentó, al principio, erradicar esta práctica pagana: San Barbate mandó talar un árbol sagrado del que los lombardos colgaban pieles de animales, etc. O incluso Carlomagno mandó talar el árbol Jrminsul, sagrado para los sajones. Pero la costumbre sobrevive en lugares como este o incluso en San Andrés de Teixido (“Vai de morto quen non foi de vivo”).
jueves, 22 de octubre de 2015
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DEL MONASTERIO DE SANTO ESTEVO A LA ERMITA DE SAN XOÁN DE CACHÓN, RIBEIRA SACRA.

El Monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil fue fundado por San Martín Dumiense entre los años 550 y el 555. Su etapa de esplendor se inicia en el siglo X, bajo la autoridad del abad Franquila. Durante ese siglo y el posterior, las virtudes del monasterio atraen a nueve obispos. Este episodio fue reflejado en su escudo, en el que figuran nueve mitras. De forma similar a lo ocurrido con otros claustros, también sufrió los efectos de la Desamortización de 1835. En 1923 recibió el reconocimiento de Monumento Histórico-Artístico. Junto con los de Oseira y Celanova está considerado como uno de los más importantes de Ourense. Su estructura y decoración cuenta con elementos románicos, góticos, renacentistas y barrocos. La fachada, un conjunto de gran interés, pertenece a este último estilo. La puerta está situada en el centro, rodeada de una moldura de decoración geométrica. Encima se apoya un frontón, y sobre él una balconada. La parte superior se culmina con el escudo de la España imperial. A los lados de la puerta, entre columnas toscanas, están situadas dos imágenes de santos benedictinos. Por encima de ellos vemos el escudo de la Congregación de Castilla (a la derecha) y el del monasterio (a la izquierda). Este monumento está organizado alrededor de tres claustros. El más antiguo, llamado de los Obispos, es románico. Entre sus muchos detalles, destaca la bóveda de nervios del cuerpo superior. Los otros dos claustros, también de gran belleza, son renacentistas. La iglesia, de origen románico y planta basilical, tiene dos torres de campanario a los lados. En su interior se guarda, aunque inicialmente se encontraba en el mayor de los dos claustros renacentistas, un altar de piedra de gran tamaño que representa a Jesús con los apóstoles. Los retablos, renacentistas del siglo XVI, muestran escenas del Nuevo Testamento. Hoy en día es un hotel, Parador de Santo Estevo.

CASTILLO DE CASTRO CALDELAS

Después de la ruta fluvial por el Cañón del río Sil y aprovechando que las tardes alargan en el norte, continuamos camino hasta Castro Caldelas para hacer una visita turística al bonito pueblo y su histórica fortaleza.
miércoles, 21 de octubre de 2015
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RUTA FLUVIAL POR EL CAÑÓN DEL RÍO SIL

El Cañón del Sil es sin duda uno de los parajes de la geografía gallega más interesantes para visitar. El impresionante contraste de las rocas y vegetación hacen de su recorrido un inmejorable placer para el visitante, un paseo en catamarán por el río nos hará disfrutar al máximo de su belleza. Bien desde el cauce del río, bien desde los miradores que podemos encontrar en lo alto de las montañas nos ciega la belleza de este paraje natural. Un microclima especial hace que podamos contemplar vegetación incluso mediterránea como pueden ser los olivos. La riqueza monacal del cañón del Sil transforma el viaje en una experiencia cultural e histórica inigualable, el Monasterio de Santa Cristina es un ejemplo de lo que fue esta zona en tiempos pasados, uno de los rincones que no pueden faltar en la visita al cañón. Comprende la ribera de los ayuntamientos ourensanos de Nogueira de Ramuín y Parada de Sil y en los lucenses de Pantón y Sober. Los límites del cañón del Miño y, sobre todo, de la Ribeira Sacra son mucho más amplios. El río formó a lo largo del tiempo profundos cañones, que en los más abruptos desfiladeros del Sil llegan a los 500 metros de profundidad. Son fracturas graníticas entremezcladas de bosques autóctonos por todos los rincones. A pesar del fuerte desnivel medio, el paisaje está humanizado con bosques y cultivos de viñas por medio de balcones (terrazas de bancales) en las laderas de solana. Es de admirar la difícil vendimia en las pendientes donde la espalda de cada uno sigue siendo el único sistema, excepto pequeñas ayudas modernas de mecanización por medio de raíles. Son reputados desde tiempos romanos los vinos de Amandi y la variedad de uva autóctona, mencía. La Denominación de Origen Ribeira Sacra comprende cinco subzonas: Chantada, Quiroga-Bibei, Amandi, Ribeiras do Sil y Ribeiras do Miño. Designada en 1997 y con más de 2.000 viticultores dedicados a su producción, entre sus variedades destacan por ejemplo la Oureira, Treixadura, Godello, Dona Blanca, Albariño, Torrontés, Mencía, Brancellao o Merenzao.  Está documentado el nombre de Rivoyra Sacrata para referirse al refugio de monjes y eremitas desde tiempos de los suevos en las gargantas fluviales del Sil y del Miño. Hasta una docena de monasterios, la mayoría pasados a la regla benedictina y luego exclaustrados, asentados en parajes que invitan a la reflexión. Aquí los límites de la tierra son tan imprecisos como los del cielo. Nadie sabe dónde empieza y dónde acaba la Ribeira Sacra. En el siglo IV arraigó aquí, con gran fuerza, la herejía del priscilianismo (Prisciliano era un obispo de Ávila, pero de origen gallego), un movimiento que predicaba entre otras cosas el retiro espiritual, la austeridad, la pobreza y, en definitiva, la huida del mundo. Y para eso pocos lugares se pueden encontrar mejores que la Ribeira Sacra, que debió ver en esos primeros siglos del cristianismo la llegada de ermitaños de todas partes. Se dice, por cierto, que Prisciliano está enterrado en uno de los templos más esotéricos e insólitos de Galicia: el templo subterráneo de Santa Eulalia de Bóveda, al norte de aquí, en Lugo. Pero el momento de esplendor de la Ribeira Sacra ocurrió entre los siglos X y XIII, cuando estos paisajes se llenaron de monasterios, con el relevo de la orden Benedictina. Oraciones y cánticos inundaban estos valles profundos y escarpados, y sus ecos han quedado grabados en monasterios, alguno de ellos en un terrible estado de abandono…

RUTA POR EL CAÑÓN DEL RÍO MAO, PR-G 177

En la Necrópolis de San Vitor todo guarda silencio. El monte, las piedras, el vaciado de las cabezas. La historia dormita hasta que alguien la despierta y le pregunta y entonces el pasado adorna un rincón sumido en el bosque. Ya no están las herramientas que modelaron las peñas. Quedan los caminos para otros pies junto a la huella de la primera espiritualidad de una tierra que todavía no la ha perdido del todo. Pese al abandono, pese al paso del tiempo, en San Vitor una necrópolis y los cimientos de una capilla atraviesan mil años de historia humana y aparecen de nuevo ante nosotros sin sus habitantes, sin sus modos de vida y de muerte. Nos queda el paisaje, los caminos, las huellas que el cincel trabajó en la roca. Nos quedan las preguntas y los misterios que preocuparon a quienes aquí enterraron a sus semejantes. A caballo entre dos laderas de fuerte pendiente, la aldea de San Lourenzo es testigo de la continuidad en la ocupación y el laboreo de estas tierras. El medio está tan humanizado que resulta difícil imaginárselo de otra manera, pero lo cierto es que cada pedazo de tierra cultivable ha sido transformada con paredes de piedra, en una labor minuciosa durante siglos, de la que resaltan las terrazas características de la "Ribeira Sacra" (localmente llamadas "pataos"). Los caminos en la aldea son estrechos (carriozas pensadas para el trabajo intensivo de la ribeira), aunque el camino de acceso a San Vitor es más ancho que una carrioza . Llegamos a San Vitor por un camino que tuvo gran importancia en la Edad Media. No resulta difícil imaginarse que el valle que forma el Río Mao fue la vía natural de acceso a la ribeira desde las planicies de la sierra de Queixa. Arriba, en la sierra, el monasterio cisterciense, modelo de gestión económica medieval. Entre las carriozas de la ribeira, las rentas en vino y en castañas, productos de primera necesidad en aquella época. Queda en pie el edificio del antiguo convento de San Adrián, y dos topónimos sugestivos, San Miguel y San Salvador, en las inmediaciones.

LA RIBEIRA SACRA, ENTRE MEIGAS Y VIÑEDOS.

El otoño ya está aquí, y como casi siempre, buscamos su esplendor viajando al norte. Esta vez ha sido al noroeste, a Galicia, y más concretamente a la Ribeira Sacra, que comprende las riberas de los ríos Sil, Miño y Mao, en la zona sur de la provincia de Lugo y el norte de la provincia de Ourense, para perdernos entre sus viñedos, fragas, soutos castiñeiros y carballeiras.

martes, 20 de octubre de 2015
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ALT DE TRONCA Y LA CRESTA DE LA PENYA DEL CASTELLET.

El Castillo de Castell de Castells se localiza en lo alto de una solitaria peña, llamada Penya del Castellet, al sur de la población de Castell de Castells, municipio de la comarca alicantina de la Marina Alta. Castell de Castells es uno de los enclaves más montañosos y agrestes de la provincia de Alicante, estando acunado por las formidables sierras de Serrella y Alfaro. El origen de esta población se remonta a finales del siglo XII con la creación de una alquería islámica que se conoció como La Alcudia, formando parte de los dominios del caudillo islámico Al-Azraq. Posteriormente, fue fundada la fortaleza árabe en sus cercanías para salvaguarda de la alquería, siendo una de las importantes de la zona por la estratégica situación de la misma. En el año 1.254 fueron conquistadas la alquería y la fortaleza por las tropas del rey Jaime I el Conquistador, pasando a poder de la corona de Aragón. Posteriormente, Juan II otorgó la titularidad de estos territorios a Bernat d´En Sarriá, noble señor de las tierras de Callosa d´En Sarriá, y más tarde, se adscribiría a los territorios de la Orden de Calatrava. La orden de expulsión de los moriscos en el año 1.609 provocó en esta localidad uno de los episodios más sangrientos, cuando los sublevados presentaron batalla a las tropas cristianas en el paraje llamado Plá de Petracos, muy cerca de la localidad, y fueron completamente aniquilados. Ello provocó el total abandono de la fortaleza, ya que, posteriormente, la población fue repoblada con cristianos de procedencia mallorquina, al igual que otras poblaciones de la zona que también quedaron abandonadas por la partida de los moriscos, pero no así la fortaleza, que con el paso de los siglos ha quedado en estado ruinoso. Tras la expulsión de los moriscos de Castell de Castells, el castillo quedó a su suerte, presentando un lamentable estado en la actualidad. Se observan muy pocos restos de su construcción, que en su casi totalidad fue realizada en mampostería sobre la base del peñón donde está ubicado, adaptándose a su nivel en muchos de sus puntos. La fortaleza tenía unas considerables dimensiones, a juzgar por los restos actuales. Quedan algunos lienzos de sus murallas, así como de alguna de sus torres, de planta cuadrada. En una de ellas, se puede ver el pozo que probablemente servía como aljibe islámica, para el servicio de la fortaleza, con la recogida del agua de lluvia. Dado su estado y el difícil acceso al mismo, no se ha realizado tipo alguno de reconstrucción, estando en la actualidad tal y como hace siglos. Es un castillo que está condenado a su desaparición, a no ser que las autoridades decidan hacer algún tipo de acción para evitarlo.
sábado, 17 de octubre de 2015
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DISFRUTANDO EN EL BÉRNIA.

La expulsión de los moriscos dejó despoblados gran parte de nuestros pueblos. En la Marina Alta la gran mayoría de las poblaciones era morisca. Las excepciones eran Teulada, Benissa, Calp, Dénia y Xábia, que eran cristianas, y Pego, Ondara y Murla donde había una población mixta. En los pueblos con mayoría cristiana ya desde la conquista de Jaume I en los siglos XIII-XIV, la población procedía mayoritariamente de la Cataluña Oriental. Después de la expulsión muchas de las alquerías no volvieron a repoblarse. Entre otras quedaron abandonadas, en Xaló, la de Benibrahim; en Alcalalí, los lugares de Mosquera y Beniatia; en Parcent, Vernissa y Alcanícia; en Murla, su Raval y en Castells, las alquerías de Vila y Aialt. Además del drama humano que supuso la expulsión, se abandonaron los campos, y los señores se quedaron sin mano de obra. Al  no trabajarse las tierras, no se pudo hacer frente a los pagos de los créditos o censos, acabando siendo fallidos tanto acreedores como deudores. El señorío necesitaba mano de obra que trabajara las tierras y les pagara tributos. Las autoridades estudiaron diferentes opciones, traer gente de lugares lejanos como Azores, Grecia, Baviera, Suiza, Lombardía o el Tirol, pero fueron desestimadas por ser poco viables. Finalmente la solución más factible fue traer pobladores de los territorios más cercanos: Cataluña, Aragón y las Islas Baleares. En las islas se había producido un boom demográfico por el cultivo de las nuevas tierras. Que después de unos primeros años de buenas cosechas, perdieron gran parte de su fertilidad. Unas tierras agotadas y poco productivas ya  no podían mantener a toda la población. Los señores valencianos colaboraron con las autoridades mallorquinas para traer a los nuevos pobladores, que aquí mejoraron sus condiciones de vida. Los recién llegados pasaban a ser propietarios de fincas que solían tener alrededor de 7 o 8 jornales (1 jornal son unas 6 fanegas de tierra). Con todo ello los señores valencianos continuaron controlando los aspectos económicos, políticos y jurídicos. La huella mallorquina es mucho más intensa en la Marina que en cualquier otro lugar del País Valenciá. En algunos casos los recién llegados de un lugar concreto tendían a establecerse en el mismo pueblo. Así se constata la presencia predominante de gente de Margalida en Xaló, La Vall d’Ebo o Castells; de Artá en la Vall de Laguar; de Pollensa en Beniardá; y nativos de la sierra de Tramontana, en la Vall de Gallinera. Llegaron sobretodo matrimonios jóvenes que cuando se establecieron tuvieron un buen número de hijos. Los nuevos pobladores mallorquines llegados al Reino de Valencia se casaron durante generaciones con gente procedente de las islas. Las relaciones entre los pueblos repoblados por mallorquines eran muy estrechas, mientras eran muy escasas las uniones entre isleños con repobladores valencianos o catalanes de localidades vecinas. La herencia cultural es intensa y muy visible: por lo que afecta al habla cabe destacar que en la mayoría de pueblos han quedado numerosos residuos del mallorquín. También es visible la herencia de las islas en algunas costumbres o en la elaboración de la sobrasada. Pero donde se hace más evidente es en los apellidos de origen mallorquín. 
viernes, 9 de octubre de 2015
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CABEÇÓ D’OR PER LA PENYA NAPIA, CRESTA DE LA “V” Y LA CANAL DE L’HOMENET.

Las Cuevas de Canelobre están situadas en el interior de la Sierra del Cabeço d´Or, a 3 km de la localidad de Busot. Según las crónicas árabes encontradas en la zona y tras numerosos estudios históricos, se ha llegado a datar con exactitud el momento de su descubrimiento: el año 740 dC. Excavadas a lo largo de 7 millones de años por la acción del agua sobre la roca caliza, la boca original de entrada a la cueva se ubica a 630 metros de altura sobre el nivel del mar. Sin embargo, durante la Guerra Civil Española, se abrió otra entrada algunos metros más abajo. Ésta es la utilizada en la actualidad por los visitantes para acceder a ella. Canelobre fue lugar de refugio para las tropas Republicanas de Alicante, y utilizada como fábrica de aviones y polvorín. Allí, el ejército leal al Gobierno construyó tres plataformas metálicas para la construcción de los motores del famoso avión Polikarpov I-16 Tipo 5 y 6, llamado coloquialmente "Mosca". El túnel de entrada actual a las cuevas (de 150 metros de longitud) fue construido en esa época, para poder almacenar y reparar el material de dicho avión. Por desgracia, para llevar a cabo esos trabajos, el ejército republicano dinamitó gran parte de la cueva. Aún hoy se pueden apreciar los desperfectos de los barrenos en su cúpula, con la pérdida de miles de estalactitas y estalagmitas, hoy de gran valor geológico. Sería injusto culpar a la gente entonces, sumida en una cruenta y desesperada guerra con la nueva mentalidad que nos ofrecen 70 años de avances científicos y geológicos, pero una buena forma de imaginarnos la magnitud de los daños ocasionados por la dinamita es conociendo el proceso de crecimiento de las estalactitas: 1 centímetro cada 100 años. El futuro, en ocasiones, es un cruel y triste profesor de Historia. La temperatura media de la cueva es de 18º (calor en invierno y fresco en verano) y la humedad del 90%. Toda ella está desarrollada en calizas y calcarenitas de edad jurásica. Dada la singularidad tectonosísmica de esta zona, la Subdirección de Geofísica del Instituto Geográfico Nacional ha instalado en el interior de la cueva un sensor de la Red Sísmica Nacional. Posiblemente, los primeros visitantes árabes (cargados con rudimentarias antorchas y hogueras) no llegaron a calibrar las dimensiones de esta gran cavidad, ya que solamente con una potente iluminación bien distribuida se puede admirar su grandiosidad. Dentro de la cueva está la bóveda más alta de España, de 100 metros de altura. Durante su visita se pueden admirar las formas caprichosas que han ido tomando las diferentes concreciones, tales como: candelabros, medusas y órganos. La sala visitable, es un espacio de más de 80.000 m3. Las otras dos salas están reservadas para los espeleólogos. Se accede a ellas tras sortear varios cientos de metros de estrechos pasadizos y una caída libre de 60 metros de altura. De ellas aún no se han hecho fotografías, pero dicen los especialistas que son mucho más impresionantes que la principal. Su acceso se limita a la época estival, ya que en los meses de invierno se anegan sus accesos por torrentes de agua y manantiales. (Alicante Vivo)
sábado, 3 de octubre de 2015
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