Archive for octubre 2015
ROUTA DO PADRENDO, PR-G 28, SERRA DO XURÉS.
El Parque Natural
Baixa Limia - Serra do Xurés se sitúa en el suroeste de la provincia gallega de
Ourense, extendiéndose por el sector extremo de la comarca de Baixa Limia. En
el año 1993 se declaraba el parque natural de Baixa Limia – Serra do Xurés,
mediante el Decreto 29/1993, del 11 de febrero (DOG nº 35, del 22 de febrero).
Este parque natural abarcaba una superficie de 20.920 ha, repartidas entre los
ayuntamientos de Entrimo, Lobios y Muíños. Posteriormente, se amplió a los
ayuntamientos de Lobeira, Bande y Calvos de Randín mediante el Decreto
401/2009, de 22 de octubre, abarcando una superficie total de 29.345 Ha. El
área se caracteriza por la presencia de un conjunto de sierras de naturaleza básicamente
granítica y situado en el extremo sudoccidental de la provincia de Ourense
(Leboreiro, Queguas, Quinxo, Santa Eufemia, Cruz de Piñeiro, Xurés y Pisco) y
que conforman el límite natural con Portugal. La declaración de Parque Natural
obedece a la necesidad de proteger la importante riqueza natural, orográfica,
paisajística, etnográfica y arqueológica de esta zona, pero también a la
utilización adecuada de los recursos disponibles para su buena gestión y
aprovechamiento, entre otros aspectos, desde el punto de vista turístico. La
actividad humana, presumiblemente desarrollada en este territorio de manera
ininterrumpida desde hace unos 4.000 años, fue modelando un paisaje en mosaico
en el que destacan hoy en día las grandes superficies ocupadas por los
matorrales, medios rocosos y los bosques. Desde el punto de vista ecológico,
son precisamente la extensión y estado de conservación de los matorrales y
berrocales, uno de los valores que más contribuyó a la consideración de este
espacio como una de las áreas de mayor interés dentro del contexto gallego e,
incluso, noroccidental ibérico, desde hace prácticamente un siglo. El agua es
otro de los elementos físicos que tiene una presencia importante y destaca en
este parque. Los riachuelos originados por la fuerza de las aguas de la lluvia
discurren por las grietas de las sierras formando saltos de agua que ofrecen
una visión espectacular para los ojos de los visitantes. Pero el agua también
se manifiesta de otra manera más tranquila, como en los embalses de Salas o
Lindoso, creados con anterioridad a la declaración de este espacio natural
protegido "donde es posible practicar actividades náuticas y deportivas
que no necesiten para su ejercicio motores de explosión y que no tengan impacto
sobre el medio natural". Cabe señalar también la existencia de aguas
minero-medicinales que hacen posible el desarrollo del termalismo, destacando
las del pueblo termal de Lobios.
miércoles, 28 de octubre de 2015
Posted by Vaig a Peu
DE BRAÑAS DA SERRA A COTELA DO FARO
Desde Os Ancares
hasta los Picos de Europa se extenderá la Gran Reserva de la Biosfera de la
cordillera Cantábrica, formada con la suma de las diferentes unidades ya declaradas
y las que se añadan en el futuro. Os Ancares lugueses son su límite occidental,
plurales como su diversidad; mágicos por naturaleza. Las poblaciones humanas
que se supieron afincar en este difícil territorio también lo modelaron y
conservaron el legado de su patrimonio. Aún se abren al visitante las puertas
de algunas pallozas. Encerrado bajo su techo de paja que les da nombre, estas
peculiares viviendas permiten acercarnos toda una forma de vida ancestral. La montaña brota en tonalidades infinitas de verde en toda la amplia escala de
altitudes. Sorprenden Os Ancares no por grandes alturas, sino por los fuertes
desniveles. Desde el encajonamiento de los valles hundidos por debajo de los
300 metros hasta los picos de casi los 2.000 en pocos kilómetros. Los ríos de
la vertiente gallega son Navia, Rao y Ser; los picos, entre otros, Mustallar y
Tres Bispos. La evidencia de la presencia humana en la Reserva de la Biosfera
Os Ancares Lucenses se remonta al Paleolítico existiendo en la zona,
concretamente en el municipio de Navia de Suarna, restos de construcciones
megalíticas como las ‘mámoas’ y dólmenes de Ferreirúa. Muy frecuente en la zona
es la presencia de restos de poblaciones pertenecientes a la cultura castrexa,
existiendo numerosos castros en los tres municipios que integran la Reserva.
Según Manuel Amor Meilán vivió en Becerreá el pueblo prerromano de los Zuelas
(antigua tribu celta), situando su capital en la actual Oselle, topónimo que
procede de Ocellum Gallaicorum. Este pueblo cultivaba y trabajaba el lino,
altamente apreciado en Roma para la confección de ropas y para la curación de
llagas y heridas. Por lo que respecta a la presencia de los romanos, la calzada
Lugo-Astorgana pasaba por el municipio de Becerreá, por lo que ya por entonces
este municipio era un importante centro de comunicaciones. En Navia de Suarna
existen vestigios de antiguas explotaciones mineras, que también se consideran
romanas. Durante la Edad Media la historia de la zona sería la de las familias
que ejercieron sus señoríos sobre estas tierras. Destacan en este sentido los
Condes de Altamira que se hicieron con el concejo de Navia de Suarna hacia
1450, conservándose todavía los restos del castillo de Pobra de Navia, citado
ya en los documentos históricos desde el año 1037. También entre estas
poderosas familias se encuentran los marqueses de San Saturnino y el señor de
Cervantes, Conde de Villanueva de Cañedo y marqués de Alcañices, que ejerció
jurisdicción en la zona de Cervantes desde el Castillo de Doiras. En el siglo XIX
las tropas napoleónicas que invadieron Galicia por el Camino Real de Castilla,
sufrieron toda clase de avatares por parte de las “alarmas populares”,
auténticos ejércitos de paisanos que provocaron numerosas bajas en el ejército
invasor. En el Puente de Cruzul (Becerreá) los lugareños lograron apoderarse de
un numeroso arsenal bélico del ejército francés.
martes, 27 de octubre de 2015
Posted by Vaig a Peu
PLAYA DE LAS CATEDRALES, RIBADEO.
Las poderosas aguas
del Cantábrico han labrado, al paso de los siglos, lo que hoy se antoja como
capricho de la naturaleza. Con formas imposibles, las rocas de la Playa de As
Catedrais sorprenden porque se asemejan más a un decorado, minuciosamente
trazado, que a una sucesión de grutas, pasadizos y arcos, convirtiéndose en una
de las playas más bonitas del mundo.
Es un conjunto de acantilados excepcional que supera la belleza habitual de las
playas del norte de Galicia. Se encuentra entre Foz y Ribadeo, en Lugo, muy
cerca de la frontera con Asturias que hace la ría del Eo. Praia de Augasantas,
se debe, probablemente, a la antigua presencia de un manantial de aguas
medicinales con propiedades milagrosas, según la creencia de los lugareños. Hoy
es popularmente conocida como Praia de As Catedrais, pues sus formaciones
rocosas nos recuerdan los arbotantes de las magníficas catedrales góticas,
haciendo de este enclave la meca
cantábrica del gótico natural. Este entorno natural está constituido por
cuarcitas y pizarras, rocas originadas hace aproximadamente 500 millones de
años atrás en las costas del hemisferio Sur. Estas sufrieron grandes
transformaciones, e incluso hubo un momento en el que formaron parte de una
gran cordillera montañosa semejante en altitud al actual Himalaya, como
consecuencia de la colisión de dos súper continentes, Laurusia y Gondwana, hace
350 millones de años Esta base rocosa ha soportado a lo largo del tiempo la
acción de los movimientos tectónicos, de las sucesivas fases de inundación y
retirada del mar, y la actuación de los agentes erosivos terrestres, dando
lugar todo ello a la singular planicie que hoy contemplamos desplomándose sobre
el Cantábrico. Esta superficie se conoce como la rasa costera que
se extiende desde Burela hasta San Vicente de la Barquera. La presencia de este
singular monumento natural se debe a la combinación entre las distintas
fracturas que muestran los estratos rocosos y su orientación, lo que ofrece una
particular debilidad frente a los constantes embates del mar, dando lugar a
este modelado del acantilado tan característico. Se ha establecido una
evolución temporal para este tramo litoral dividida en cuatro etapas. De ellas
la primera tendría su desarrollo a partir de las fracturas que presentan las
rocas, y donde la erosión marina actúa de forma más intensa. En la segunda
etapa se originarían las furnas o
grutas siguiendo la orientación de las fracturas en las rocas. La tercera etapa,
en la cual se produciría la conexión entre las distintas furnas, así como la presencia de los “ollos” (como se les llaman en el lugar) como consecuencia del
colapso del terreno sobre las furnas. Finalmente
en la cuarta etapa tendría lugar la formación los arcos rocosos, que debido a
su fragilidad e inestabilidad frente a la erosión marina, solo se preservaran
en el tiempo unos pocos, especialmente en aquellas zonas donde los estratos de
roca son más resistentes.
lunes, 26 de octubre de 2015
Posted by Vaig a Peu
O FAIAL DA PINTINIDOIRA, OS ANCARES.
El tono rojizo de
las hayas, extraño en el otoño gallego, puede visitarse todavía en los bosques
de esta especie de la provincia de Lugo, los más occidentales de Europa. El
hayedo de A Pintinidoira ocupa algo más de dos hectáreas en una vaguada que
mira a los picos Os Ancares y donde convive con acebos y otras caducifolias
autóctonas. El acceso es relativamente fácil desde Pedrafita do Cebreiro. Una
vez en la capital ancaresa hay que dirigirse a A Pintinidoira y continuar un
par de kilómetros para tomar la pista asfaltada en dirección a Bazal. Tras un
corto descenso, junto a una fuente, termina el asfalto. Para alcanzar el faial
hay que caminar algo más de dos kilómetros por una pista de tierra de buen
piso. La vuelta, por el mismo sitio, es en ligero ascenso. Las hayas de A
Pintinidoira ocupan unas 2,5 hectáreas en una espectacular vaguada que mira a
los picos de Os Ancares. El hayedo de Pintinidoira está en Rede Natura, según
recuerda José Manuel Núñez, agente medioambiental en la montaña de Os Ancares
gallegos. Son de la especie fagus
sylvatic, el haya común que aparece en otras zonas de la Península. Presenta
una orientación norte-noreste mirando a los picos de Os Ancares y está asentado
en una veta calcárea. Estas dos características suelen ocurrir en los hayedos
de la provincia, pero no son universales de las especies. Como particularidad
general, las hayas son propias de zonas con precipitaciones horizontales, es
decir que precisan humedad ambiental. La característica predisposición de las
ramas en capas y en zigzag, facilita que las gotas de agua se deslicen hacia el
suelo con facilidad. Otra particularidad del haya es que la frondosidad de sus
copas obstaculiza el paso de la luz, por lo que es una especie que domina el estrato
herbáceo. Puede verse así que el sotobosque está bastante limpio y destacan en
él el acebo emblemático de Os Ancares, que es una especie muy resistente,
incluso en sus primeros momentos. Por último, cabe destacar entre comillas, que
las hayas constituyen una especie invasora en Galicia, en el sentido de que se
está introduciendo, aunque en A Pintinidoira pueden verse magníficos ejemplares
longevos, en torno a la pista, lo que es un atractivo añadido a la visita.
domingo, 25 de octubre de 2015
Posted by Vaig a Peu
DEL ALTO DO COUTO A LA FONTE DO CERVO (DEVESA DA ROGUEIRA)
La Sierra de O Courel fue declarada por el
Fondo Mundial para la Naturaleza, como una de las mejores zonas más importantes
de bosque autóctono, destacando como mejor reserva botánica la Devesa da
Rogueira. Situada en la
vertiente norte del monte Formigueiros, con la cota más alta de O Courel 1639
metros, y con una extensión de tan solo 200 hectáreas, reúne en este reducido
espacio una gran variedad de especies botánicas, más de 1000 diferentes, al
darse varios ecosistemas y distintas confluencias climáticas, la eurosiberiana
atlántica y la mediterránea, además de ser un insustituible refugio de su
variada fauna. Las devesas
son bosques de tipo atlántico orientados al norte. Actualmente, en la sierra de
O Courel quedan pocas y las que hay, están siempre en laderas muy empinadas y
son muy húmedas.
A devesa da Rogueira es la joya ecológica de la sierra, con 30 kilómetros cuadrados de bosque primario y una impresionante diversidad arbórea. La fauna no desmerece la flora. Los riachuelos que bajan formando cascadas acogen especies endémicas en el norte peninsular como el tritón ibérico o la rana patilarga. La devesa protege corzos, martas, comadrejas, turones, garduñas, gatos monteses y lirones. Aquí cualquier rincón, se mire hacia donde se mire, se nos antoja una maravilla de la naturaleza. Todo el territorio está surcado por rutas de senderismo, y entre todas ellas destaca la de A Devesa da Rogueira que, con 200 Ha. y más de 1000 especies botánicas diferentes, es un ecosistema imprescindible de patear. Saliendo de Seoane pasamos a la altura de Carbedo donde todavía se observan restos del muro circular del castillo medieval, parte de la planta y un aljibe. Allí estuvo escondido Alfonso II el Casto perseguido por su primo Aurelio, y muy cerca, en el monte Cido se encontró la famosa tabla de hospitalidad inscrita en bronce O Courel del año 28, y un águila de los estandartes de las legiones romanas. En el Alto do Couto un camino sobre cota de nivel nos adentra en A Devesa. Por bosque enmarañado entre tejos milenarios con líquenes de musgos, acebos, arándanos, arces, avellanos, abedules, fresnos, soutos de castaños, madroños y plantas carnívoras que se alimentan de insectos, entre cascadas de arroyos, efímeros puentes de madera e improvisados peldaños sobre la roca, accedemos a la Fonte do Cervo, manantial que de una misma roca brota en dos hileras, de aguas ferruginosas y aguas calcáreas, muy útiles para estimular el apetito. De allí por el mismo vértice montañoso llegamos al mirador del monte Polín, con extraordinaria visión del conjunto de la reserva a casi 1400 m. de altura. Ya de bajada, la quietud de la frondosidad boscosa de hayas, robles y encinas, el cromatismo del paisaje, el intenso y salvaje olor y el Aula de la Naturaleza ruido del agua al precipitarse por surcos y cañadas, nos hace apreciar con intensidad cada momento. En los aledaños del camino, cuevas con indicios de vida prehistórica como Longo de Meu, Do Oso, y de Vellos, anteceden al riachuelo de A Rogueira, que se abre a ondulantes y verdes praderas que nos conducen al Aula de la Naturaleza con detallada información de la flora y la fauna de la Sierra, no exenta de pasajes legendarios, mitos y leyendas.
A devesa da Rogueira es la joya ecológica de la sierra, con 30 kilómetros cuadrados de bosque primario y una impresionante diversidad arbórea. La fauna no desmerece la flora. Los riachuelos que bajan formando cascadas acogen especies endémicas en el norte peninsular como el tritón ibérico o la rana patilarga. La devesa protege corzos, martas, comadrejas, turones, garduñas, gatos monteses y lirones. Aquí cualquier rincón, se mire hacia donde se mire, se nos antoja una maravilla de la naturaleza. Todo el territorio está surcado por rutas de senderismo, y entre todas ellas destaca la de A Devesa da Rogueira que, con 200 Ha. y más de 1000 especies botánicas diferentes, es un ecosistema imprescindible de patear. Saliendo de Seoane pasamos a la altura de Carbedo donde todavía se observan restos del muro circular del castillo medieval, parte de la planta y un aljibe. Allí estuvo escondido Alfonso II el Casto perseguido por su primo Aurelio, y muy cerca, en el monte Cido se encontró la famosa tabla de hospitalidad inscrita en bronce O Courel del año 28, y un águila de los estandartes de las legiones romanas. En el Alto do Couto un camino sobre cota de nivel nos adentra en A Devesa. Por bosque enmarañado entre tejos milenarios con líquenes de musgos, acebos, arándanos, arces, avellanos, abedules, fresnos, soutos de castaños, madroños y plantas carnívoras que se alimentan de insectos, entre cascadas de arroyos, efímeros puentes de madera e improvisados peldaños sobre la roca, accedemos a la Fonte do Cervo, manantial que de una misma roca brota en dos hileras, de aguas ferruginosas y aguas calcáreas, muy útiles para estimular el apetito. De allí por el mismo vértice montañoso llegamos al mirador del monte Polín, con extraordinaria visión del conjunto de la reserva a casi 1400 m. de altura. Ya de bajada, la quietud de la frondosidad boscosa de hayas, robles y encinas, el cromatismo del paisaje, el intenso y salvaje olor y el Aula de la Naturaleza ruido del agua al precipitarse por surcos y cañadas, nos hace apreciar con intensidad cada momento. En los aledaños del camino, cuevas con indicios de vida prehistórica como Longo de Meu, Do Oso, y de Vellos, anteceden al riachuelo de A Rogueira, que se abre a ondulantes y verdes praderas que nos conducen al Aula de la Naturaleza con detallada información de la flora y la fauna de la Sierra, no exenta de pasajes legendarios, mitos y leyendas.
sábado, 24 de octubre de 2015
Posted by Vaig a Peu
LA FERVENZA DE AUGACAÍDA (RIBEIRA SACRA)
En Pantón, en plena Ribeira Sacra, existe una de las fervenzas más
desconocidas de Galicia pero que sin embargo compite en grandeza y
espectacularidad con las más grandes de la comunidad, como la Fervenza do Toxa o la Seimeira de Vilagocende. Se sitúa en el lado Este del cañón que
forma el valle del Río Miño. Este valle presenta unas pronunciadas laderas que
alcanzan alturas de hasta 500 metros, lo que provocan desniveles de hasta 300
m, teniendo en cuenta que el agua del Miño que retiene y embalsa el Embalse de
Belesar se sitúa a una cota de unos 200 metros sobre el nivel del mar. La que
nos ocupa se sitúa muy cerca de la un día bulliciosa población de Marce, muy
cerca de un antiguo emplazamiento castrexo y de los restos de una antigua
fortificación de antes del siglo X que dominaba el paso del puerto de Chouzán,
también conocido como Monsulio. Por estas tierras circulaba una antigua e
importante vía de comunicación que pasaba por Marce y se dirigía hacia el Miño,
en donde por medio de una barca se cruzaba el río Miño en dirección a
Carballedo y Chantada. Por esta vía discurre parte del camino que nos conduce
hasta la Fervenza de Augacaída, que forma el Rego Aguianza. Este ragato recoge
las aguas del Rego das Cernadas y del Calve y se encaja en un profundo valle
rocoso que desciende 300 m en poco menos de 2 kilómetros. En su tramo final,
cien de estos metros de desnivel son salvados en nada más que un tramo de 250
m, que es donde se forma la cascada que salva una pared rocosa de unos cincuenta
metros de altura. La fervenza se encuentra oculta en la espesura de un
fantástico bosque que forman castaños, carballos y otras especies autóctonas.
Es probable que en nuestro recorrido nos veamos sorprendidos por cerdos
salvajes que pastan libres en esta ladera. Para llegar hasta ella hay que
recorrer andando aproximadamente 1 km sobre un camino medio empedrado y sobre
un abrupto sendero. Lo mejor es realizar la ruta que nos conduce por los
lugares más increíbles de esta comarca, como la iglesia de Santo Estevo de
Atán, la Cima de Atan o el Castro de Marce. Pero si no tenéis tiempo creemos
que lo mejor es seguir un camino que parte desde la carretera asfaltada CP-4107
y que sigue la cota de los 400 m. La carretera parte desde Segade, en la N-120.
A menos de 4 km se encuentra el sendero señalizado con un cartel que nos indica
la dirección a seguir hacia una fervenza. Sin desviarse, a unos 850 m se
encuentra un antiguo sequeiro de castañas en donde existe una desviación a la
izquierda. O bien seguimos hacia el castro de Marce, o bien descendemos los
últimos escarpados metros hacia la cascada. Este último tramo es más
dificultoso, por su inclinación y su abrupto sendero. En épocas húmedas debemos
extremar las precauciones, ya que el firme es resbaladizo y muy inclinado. Para
llegar hasta ella existen en tramos varias cuerdas en las que nos podemos
apoyar para no caernos. No es excesivamente peligroso pero no es apto para
todos los públicos. Lo peor, el temible ascenso. Poco después del sequeiro una
señal nos indica un camino potencialmente peligroso y un camino alternativo. El
"peligroso" nos conduce hacia la parte de arriba de la fervenza y el
"alternativo" nos llevará directamente a los pies de la espectacular
cascada. A unos cien metros río arriba existe un hermoso molino de agua a los
pies del Rego Aguianza. El espectáculo de la Fervenza de Augacaída no dejará
indiferente a nadie y como dijimos es comparable en grandeza y hermosura a
otros saltos de más reputación de la Comunidad de Galicia.
viernes, 23 de octubre de 2015
Posted by Vaig a Peu
POR LA PASARELA DEL RÍO MAO
El río Mao, el que
fue humanizado. Este sendero recorre la escarpada orilla del río Mao hasta su
desembocadura en el Sil. Una tierra que fue inaccesible hasta que, hace siglos,
se construyeron los pataos (terrazas) que verás en sus laderas. Esta es la
evidencia de sacrificios pasados para disponer de nuevas tierras cultivables.
El río que en la Edad Media limitaba el dominio del Monasterio de Santa
Cristina, produce energía eléctrica desde la primera mitad del siglo XX. Ya no
se sorprende de proyectos humanos y sigue su paso sonoro, a veces fiero, para
quien quiera venir a escucharlo. El último tramo del río Mao, antes de enlazar
con el Sil, presume de un curso fluvial caudaloso y tranquilo que inspira
el cultivo del vino en las escarpadas pendientes,
mediante unos bancales de piedra que solamente son entendidos dentro de una
“viticultura heroica” que antepone la calidad del vino delante del tremendo esfuerzo
humano para conseguirlo. La complejidad orográfica que dificulta los cultivos
es en cambio beneficiosa en parte para ellos, la disposición de las cepas en
los bancales favorece que aprovechen al máximo la luz solar, otorgándole a sus uvas
características únicas que se reflejarán más tarde en la excelencia de los
vinos. En Barxacova contamos con una pequeña aldea que conserva el aire
del Medievo, tanto en sus construcciones tradicionales como los viñedos que la
rodean. La ruta parte desde la Fábrica de la Luz, que era la Central da Escalada cuando, a principios del siglo XX,
pertenecía a la empresa La Gallega (que luego fue de Fenosa) y se construyó el
canal que abastecía el agua constante a la central para su funcionamiento. En
su momento fue un hito tecnológico en la historia de la zona, ya que
proporcionaba luz a Ourense y Monforte de Lemos entre otras localidades. Tras
la reforma firmada por la arquitecta Isabel Aguirre (la misma que diseñó el impresionante mirador
da Cividade, en Bolmente)
se ha convertido en albergue turístico y centro de exposiciones y de formación
ambiental. También ofrece actividades de turismo activo en la Ribeira Sacra y tiene una original
cantina. La espectacular pasarela
ha sido construida aprovechando el trazado del antiguo canal.
CAÑÓN DO SIL – MONASTERIO DE SANTA CRISTINA, BUCLE OESTE PR-G 98.
Se desconoce la
fecha exacta de su fundación, pero su existencia está documentada desde el
siglo IX. En siglos posteriores se amplió con la iglesia. En el siglo XVI,
época en la que fue incorporada al Monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil
como simple priorato, se construyó un nuevo claustro y un remate para la torre
de la iglesia. La Desamortización de 1835 lo sumió en un tiempo de abandono.
Como resultado del fin de las actividades monásticas, tanto Santa Cristina como
Santo Estevo pasaron a utilizarse como viviendas particulares, e incluso como
cuadras y pajares. Este conjunto, situado en el hermoso entorno de un bosque de
robles a orillas del Sil, se compone de monasterio e iglesia. El edificio
original del monasterio, dispuesto en torno a un pequeño claustro, era de
estilo Románico, siguiendo las pautas estéticas de la orden benedictina. De
aquella construcción hoy sólo se conservan dos alas. Uno de los puntos en los
que nos fijaremos es la portada, similar a la parte sur de la Catedral de
Ourense. Como testimonio de su pasado monástico, podremos ver los "armarium
claustri", unas pequeños espacios donde se dejaban los libros leídos por
los frailes en sus paseos. Se trata de una obra austera, parca en su
ornamentación, pero de singular belleza por su armonización con los bosques y
la orografía del entorno en la que se levanta. La iglesia es románica y se
comenzó a construir en el siglo XII. Durante el siglo XIII se introdujeron
elementos góticos, fundamentalmente arcos. La planta es de cruz latina,
dividida en cinco espacios. En su estructura se puede apreciar la elegancia y
verticalidad propia de las construcciones de la Orden del Císter. La fachada
destaca por su entrada bajo tres arcos, apoyados en pares de columnas de
capiteles decorados. En la parte superior se inscribe un rosetón románico de
amplias dimensiones. La alta torre, atalaya privilegiada sobre el curso del
Sil, está rematada en forma de pirámide, algo poco usual. En el interior se
conservan pinturas al fresco, un altar mayor con motivos geométricos, retablos
barrocos y, sobre todo, una imagen de San Pedro realizada por el artista Juan
de Angés a finales del siglo XVI. En las paredes de la sacristía se pueden ver
pintados los escudos de la Orden de Calatrava y de San Esteban. Junto al
monasterio, un lugar curioso. Se trata de un castaño centenario que se llena de
exvotos u ofrendas procedentes de peregrinos y de los habitantes de los pueblos
cercanos. Da la sensación de ser una reminiscencia del “culto al árbol” celta.
El “Bosque Sagrado” (o “Nemeton”) era un concepto común a muchas culturas
bárbaras o incluso la propia Roma (ver Piedra Escrita en Madrid). A menudo en
el árbol sagrado se colocaban ofrendas y exvotos. El cristianismo intentó, al
principio, erradicar esta práctica pagana: San Barbate mandó talar un árbol
sagrado del que los lombardos colgaban pieles de animales, etc. O incluso
Carlomagno mandó talar el árbol Jrminsul, sagrado para los sajones. Pero la
costumbre sobrevive en lugares como este o incluso en San Andrés de Teixido
(“Vai de morto quen non foi de vivo”).
jueves, 22 de octubre de 2015
Posted by Vaig a Peu
DEL MONASTERIO DE SANTO ESTEVO A LA ERMITA DE SAN XOÁN DE CACHÓN, RIBEIRA SACRA.
El Monasterio de
Santo Estevo de Ribas de Sil fue fundado por San Martín Dumiense entre los años
550 y el 555. Su etapa de esplendor se inicia en el siglo X, bajo la autoridad
del abad Franquila. Durante ese siglo y el posterior, las virtudes del
monasterio atraen a nueve obispos. Este episodio fue reflejado en su escudo, en
el que figuran nueve mitras. De forma similar a lo ocurrido con otros
claustros, también sufrió los efectos de la Desamortización de 1835. En 1923
recibió el reconocimiento de Monumento Histórico-Artístico. Junto con los de
Oseira y Celanova está considerado como uno de los más importantes de Ourense. Su
estructura y decoración cuenta con elementos románicos, góticos, renacentistas
y barrocos. La fachada, un conjunto de gran interés, pertenece a este último
estilo. La puerta está situada en el centro, rodeada de una moldura de
decoración geométrica. Encima se apoya un frontón, y sobre él una balconada. La
parte superior se culmina con el escudo de la España imperial. A los lados de
la puerta, entre columnas toscanas, están situadas dos imágenes de santos
benedictinos. Por encima de ellos vemos el escudo de la Congregación de
Castilla (a la derecha) y el del monasterio (a la izquierda). Este monumento
está organizado alrededor de tres claustros. El más antiguo, llamado de los
Obispos, es románico. Entre sus muchos detalles, destaca la bóveda de nervios
del cuerpo superior. Los otros dos claustros, también de gran belleza, son
renacentistas. La iglesia, de origen románico y planta basilical, tiene dos
torres de campanario a los lados. En su interior se guarda, aunque inicialmente
se encontraba en el mayor de los dos claustros renacentistas, un altar de
piedra de gran tamaño que representa a Jesús con los apóstoles. Los retablos,
renacentistas del siglo XVI, muestran escenas del Nuevo Testamento. Hoy en día
es un hotel, Parador de Santo Estevo.
miércoles, 21 de octubre de 2015
Posted by Vaig a Peu
RUTA FLUVIAL POR EL CAÑÓN DEL RÍO SIL
El Cañón del Sil es
sin duda uno de los parajes de la geografía gallega más interesantes para
visitar. El impresionante contraste de las rocas y vegetación hacen de su recorrido
un inmejorable placer para el visitante, un paseo en catamarán por el río nos
hará disfrutar al máximo de su belleza. Bien desde el cauce del río, bien desde
los miradores que podemos encontrar en lo alto de las montañas nos ciega la
belleza de este paraje natural. Un microclima especial hace que podamos
contemplar vegetación incluso mediterránea como pueden ser los olivos. La
riqueza monacal del cañón del Sil transforma el viaje en una experiencia
cultural e histórica inigualable, el Monasterio de Santa Cristina es un ejemplo
de lo que fue esta zona en tiempos pasados, uno de los rincones que no pueden
faltar en la visita al cañón. Comprende la ribera de los ayuntamientos
ourensanos de Nogueira de Ramuín y Parada de Sil y en los lucenses de Pantón y
Sober. Los límites del cañón del Miño y, sobre todo, de la Ribeira Sacra son
mucho más amplios. El río formó a lo largo del tiempo profundos cañones, que en
los más abruptos desfiladeros del Sil llegan a los 500 metros de profundidad.
Son fracturas graníticas entremezcladas de bosques autóctonos por todos los
rincones. A pesar del fuerte desnivel medio, el paisaje está humanizado con
bosques y cultivos de viñas por medio de balcones (terrazas de bancales) en las
laderas de solana. Es de admirar la difícil vendimia en las pendientes donde la
espalda de cada uno sigue siendo el único sistema, excepto pequeñas ayudas
modernas de mecanización por medio de raíles. Son reputados desde tiempos
romanos los vinos de Amandi y la variedad de uva autóctona, mencía. La
Denominación de Origen Ribeira Sacra comprende cinco subzonas: Chantada,
Quiroga-Bibei, Amandi, Ribeiras do Sil y Ribeiras do Miño. Designada en 1997 y
con más de 2.000 viticultores dedicados a su producción, entre sus variedades
destacan por ejemplo la Oureira, Treixadura, Godello, Dona Blanca, Albariño,
Torrontés, Mencía, Brancellao o Merenzao.
Está documentado el nombre de Rivoyra Sacrata para referirse al refugio
de monjes y eremitas desde tiempos de los suevos en las gargantas fluviales del
Sil y del Miño. Hasta una docena de monasterios, la mayoría pasados a la regla
benedictina y luego exclaustrados, asentados en parajes que invitan a la
reflexión. Aquí los límites de la tierra son tan imprecisos como los del cielo.
Nadie sabe dónde empieza y dónde acaba la Ribeira Sacra. En el siglo IV arraigó
aquí, con gran fuerza, la herejía del priscilianismo (Prisciliano era un obispo
de Ávila, pero de origen gallego), un movimiento que predicaba entre otras
cosas el retiro espiritual, la austeridad, la pobreza y, en definitiva, la
huida del mundo. Y para eso pocos lugares se pueden encontrar mejores que la
Ribeira Sacra, que debió ver en esos primeros siglos del cristianismo la
llegada de ermitaños de todas partes. Se dice, por cierto, que Prisciliano
está enterrado en uno de los templos más esotéricos e insólitos de Galicia: el
templo subterráneo de Santa Eulalia de Bóveda, al norte de aquí, en Lugo. Pero
el momento de esplendor de la Ribeira Sacra ocurrió entre los siglos X y XIII,
cuando estos paisajes se llenaron de monasterios, con el relevo de la orden
Benedictina. Oraciones y cánticos inundaban estos valles profundos y
escarpados, y sus ecos han quedado grabados en monasterios, alguno de ellos en
un terrible estado de abandono…
RUTA POR EL CAÑÓN DEL RÍO MAO, PR-G 177
En la Necrópolis de
San Vitor todo guarda silencio. El monte, las piedras, el vaciado de las
cabezas. La historia dormita hasta que alguien la despierta y le pregunta y
entonces el pasado adorna un rincón sumido en el bosque. Ya no están las
herramientas que modelaron las peñas. Quedan los caminos para otros pies junto
a la huella de la primera espiritualidad de una tierra que todavía no la ha
perdido del todo. Pese al abandono, pese al paso del tiempo, en San Vitor una
necrópolis y los cimientos de una capilla atraviesan mil años de historia
humana y aparecen de nuevo ante nosotros sin sus habitantes, sin sus modos de
vida y de muerte. Nos queda el paisaje, los caminos, las huellas que el cincel
trabajó en la roca. Nos quedan las preguntas y los misterios que preocuparon a
quienes aquí enterraron a sus semejantes. A caballo entre dos laderas de fuerte
pendiente, la aldea de San Lourenzo es testigo de la continuidad en la
ocupación y el laboreo de estas tierras. El medio está tan humanizado que
resulta difícil imaginárselo de otra manera, pero lo cierto es que cada pedazo
de tierra cultivable ha sido transformada con paredes de piedra, en una labor
minuciosa durante siglos, de la que resaltan las terrazas características de la
"Ribeira Sacra" (localmente llamadas "pataos"). Los
caminos en la aldea son estrechos (carriozas pensadas para el
trabajo intensivo de la ribeira), aunque el camino de acceso a San Vitor es más
ancho que una carrioza . Llegamos a San Vitor por un camino
que tuvo gran importancia en la Edad Media. No resulta difícil imaginarse que
el valle que forma el Río Mao fue la vía natural de acceso a la ribeira desde
las planicies de la sierra de Queixa. Arriba, en la sierra, el monasterio
cisterciense, modelo de gestión económica medieval. Entre las carriozas de
la ribeira, las rentas en vino y en castañas, productos de primera necesidad en
aquella época. Queda en pie el edificio del antiguo convento de San Adrián, y
dos topónimos sugestivos, San Miguel y San Salvador, en las inmediaciones.
LA RIBEIRA SACRA, ENTRE MEIGAS Y VIÑEDOS.
martes, 20 de octubre de 2015
Posted by Vaig a Peu
ALT DE TRONCA Y LA CRESTA DE LA PENYA DEL CASTELLET.
El Castillo de
Castell de Castells se localiza en lo alto de una solitaria peña, llamada Penya
del Castellet, al sur de la población de Castell de Castells, municipio de
la comarca alicantina de la Marina Alta. Castell de Castells es uno de los
enclaves más montañosos y agrestes de la provincia de Alicante, estando acunado
por las formidables sierras de Serrella y Alfaro. El origen de esta población
se remonta a finales del siglo XII con la creación de una alquería islámica que
se conoció como La Alcudia, formando parte de los dominios del
caudillo islámico Al-Azraq. Posteriormente, fue fundada la fortaleza árabe en
sus cercanías para salvaguarda de la alquería, siendo una de las importantes de
la zona por la estratégica situación de la misma. En el año 1.254 fueron
conquistadas la alquería y la fortaleza por las tropas del rey Jaime I el
Conquistador, pasando a poder de la corona de Aragón. Posteriormente, Juan II
otorgó la titularidad de estos territorios a Bernat d´En Sarriá, noble señor de
las tierras de Callosa d´En Sarriá, y más tarde, se adscribiría a los
territorios de la Orden de Calatrava. La orden de expulsión de los moriscos en
el año 1.609 provocó en esta localidad uno de los episodios más sangrientos,
cuando los sublevados presentaron batalla a las tropas cristianas en el paraje
llamado Plá de Petracos, muy cerca de la localidad, y fueron
completamente aniquilados. Ello provocó el total abandono de la fortaleza, ya
que, posteriormente, la población fue repoblada con cristianos de procedencia
mallorquina, al igual que otras poblaciones de la zona que también quedaron
abandonadas por la partida de los moriscos, pero no así la fortaleza, que con
el paso de los siglos ha quedado en estado ruinoso. Tras la expulsión de los
moriscos de Castell de Castells, el castillo quedó a su suerte, presentando un
lamentable estado en la actualidad. Se observan muy pocos restos de su
construcción, que en su casi totalidad fue realizada en mampostería sobre la
base del peñón donde está ubicado, adaptándose a su nivel en muchos de sus
puntos. La fortaleza tenía unas considerables dimensiones, a juzgar por los
restos actuales. Quedan algunos lienzos de sus murallas, así como de alguna de
sus torres, de planta cuadrada. En una de ellas, se puede ver el pozo que
probablemente servía como aljibe islámica, para el servicio de la fortaleza,
con la recogida del agua de lluvia. Dado su estado y el difícil acceso al
mismo, no se ha realizado tipo alguno de reconstrucción, estando en la actualidad tal y como hace siglos. Es un castillo que está condenado a su
desaparición, a no ser que las autoridades decidan hacer algún tipo de acción
para evitarlo.
sábado, 17 de octubre de 2015
Posted by Vaig a Peu
DISFRUTANDO EN EL BÉRNIA.
La expulsión de los
moriscos dejó despoblados gran parte de nuestros pueblos. En la Marina Alta la
gran mayoría de las poblaciones era morisca. Las excepciones eran Teulada,
Benissa, Calp, Dénia y Xábia, que eran cristianas, y Pego, Ondara y Murla donde
había una población mixta. En los pueblos con mayoría cristiana ya desde la
conquista de Jaume I en los siglos XIII-XIV, la población procedía
mayoritariamente de la Cataluña Oriental. Después de la expulsión muchas de las
alquerías no volvieron a repoblarse. Entre otras quedaron abandonadas, en Xaló,
la de Benibrahim; en Alcalalí, los lugares de Mosquera y Beniatia; en Parcent,
Vernissa y Alcanícia; en Murla, su Raval y en Castells, las alquerías de Vila y
Aialt. Además del drama humano que supuso la expulsión, se abandonaron los
campos, y los señores se quedaron sin mano de obra. Al no trabajarse las tierras, no se pudo hacer
frente a los pagos de los créditos o censos, acabando siendo fallidos tanto
acreedores como deudores. El señorío necesitaba mano de obra que trabajara las
tierras y les pagara tributos. Las autoridades estudiaron diferentes opciones,
traer gente de lugares lejanos como Azores, Grecia, Baviera, Suiza, Lombardía o
el Tirol, pero fueron desestimadas por ser poco viables. Finalmente la solución
más factible fue traer pobladores de los territorios más cercanos: Cataluña,
Aragón y las Islas Baleares. En las islas se había producido un boom
demográfico por el cultivo de las nuevas tierras. Que después de unos primeros
años de buenas cosechas, perdieron gran parte de su fertilidad. Unas tierras
agotadas y poco productivas ya no podían
mantener a toda la población. Los señores valencianos colaboraron con las
autoridades mallorquinas para traer a los nuevos pobladores, que aquí mejoraron
sus condiciones de vida. Los recién llegados pasaban a ser propietarios de
fincas que solían tener alrededor de 7 o 8 jornales (1 jornal son unas 6
fanegas de tierra). Con todo ello los señores valencianos continuaron
controlando los aspectos económicos, políticos y jurídicos. La huella
mallorquina es mucho más intensa en la Marina que en cualquier otro lugar del
País Valenciá. En algunos casos los recién llegados de un lugar concreto
tendían a establecerse en el mismo pueblo. Así se constata la presencia
predominante de gente de Margalida en Xaló, La Vall d’Ebo o Castells; de Artá
en la Vall de Laguar; de Pollensa en Beniardá; y nativos de la sierra de
Tramontana, en la Vall de Gallinera. Llegaron sobretodo matrimonios jóvenes que
cuando se establecieron tuvieron un buen número de hijos. Los nuevos pobladores
mallorquines llegados al Reino de Valencia se casaron durante generaciones con
gente procedente de las islas. Las relaciones entre los pueblos repoblados por
mallorquines eran muy estrechas, mientras eran muy escasas las uniones entre
isleños con repobladores valencianos o catalanes de localidades vecinas. La
herencia cultural es intensa y muy visible: por lo que afecta al habla cabe
destacar que en la mayoría de pueblos han quedado numerosos residuos del
mallorquín. También es visible la herencia de las islas en algunas costumbres o
en la elaboración de la sobrasada. Pero donde se hace más evidente es en los
apellidos de origen mallorquín.
viernes, 9 de octubre de 2015
Posted by Vaig a Peu
CABEÇÓ D’OR PER LA PENYA NAPIA, CRESTA DE LA “V” Y LA CANAL DE L’HOMENET.
Las Cuevas
de Canelobre están situadas en el interior de la Sierra
del Cabeço d´Or, a 3 km de
la localidad de Busot. Según las crónicas árabes encontradas en la zona y tras
numerosos estudios históricos, se ha llegado a datar con exactitud el momento
de su descubrimiento: el año 740 dC. Excavadas a lo largo de 7 millones de años
por la acción del agua sobre la roca caliza, la boca original de entrada a la
cueva se ubica a 630 metros de altura sobre el nivel del mar. Sin embargo,
durante la Guerra Civil Española, se abrió otra entrada algunos metros más
abajo. Ésta es la utilizada en la actualidad por los visitantes para acceder a
ella. Canelobre fue lugar de refugio para las tropas Republicanas
de Alicante, y utilizada como fábrica de aviones y polvorín. Allí, el ejército
leal al Gobierno construyó tres plataformas metálicas para la construcción de
los motores del famoso avión Polikarpov I-16 Tipo 5 y 6,
llamado coloquialmente "Mosca". El túnel de entrada
actual a las cuevas (de 150 metros de longitud) fue construido en esa época,
para poder almacenar y reparar el material de dicho avión. Por desgracia, para
llevar a cabo esos trabajos, el ejército republicano dinamitó gran parte de la
cueva. Aún hoy se pueden apreciar los desperfectos de los barrenos en su
cúpula, con la pérdida de miles de estalactitas y estalagmitas, hoy de gran
valor geológico. Sería injusto culpar a la gente entonces, sumida en una
cruenta y desesperada guerra con la nueva mentalidad que nos ofrecen 70 años de
avances científicos y geológicos, pero una buena forma de imaginarnos la
magnitud de los daños ocasionados por la dinamita es conociendo el proceso de
crecimiento de las estalactitas: 1 centímetro cada 100 años. El futuro, en
ocasiones, es un cruel y triste profesor de Historia. La temperatura media de
la cueva es de 18º (calor en invierno y fresco en verano) y la humedad del 90%.
Toda ella está desarrollada en calizas y calcarenitas de edad jurásica. Dada la
singularidad tectonosísmica de esta zona, la Subdirección de Geofísica
del Instituto Geográfico Nacional ha instalado en el interior de la cueva un sensor de la Red
Sísmica Nacional. Posiblemente, los primeros visitantes árabes (cargados
con rudimentarias antorchas y hogueras) no llegaron a calibrar las dimensiones
de esta gran cavidad, ya que solamente con una potente iluminación bien
distribuida se puede admirar su grandiosidad. Dentro de la cueva está la bóveda
más alta de España, de 100 metros de altura. Durante su visita se pueden
admirar las formas caprichosas que han ido tomando las diferentes concreciones,
tales como: candelabros, medusas y órganos. La sala visitable, es un espacio de
más de 80.000 m3. Las otras dos salas están reservadas para los espeleólogos.
Se accede a ellas tras sortear varios cientos de metros de estrechos pasadizos
y una caída libre de 60 metros de altura. De ellas aún no se han hecho
fotografías, pero dicen los especialistas que son mucho más impresionantes que
la principal. Su acceso se limita a la época estival, ya que en los meses de
invierno se anegan sus accesos por torrentes de agua y manantiales. (Alicante
Vivo)















