Posted by : Vaig a Peu miércoles, 29 de octubre de 2014

Los montes de Arno son una línea de cumbres que se desgaja hacia el oeste del macizo de Gorbeia. El cordal, de formas amables y redondeadas en contraposición con su vecino Itxina, atesora varios restos megalíticos: dólmenes, túmulos... y un menhir. El menhir de Kurtzegan se sitúa en el collado y cerca de la cumbre del mismo nombre. Por sus dimensiones -más de cinco metros de alto y siete toneladas de peso- estamos ante uno de los monolitos más importantes de Euskadi. Sus restos -estaba partido en varios trozos- permanecían derribados en el suelo hasta que este verano la Diputación acometió su restauración. Un equipo dirigido por el arqueólogo Juan Carlos López Quintana ha sido el encargado de rehabilitar la pieza, que en abril de 2006 perdió el único de sus ortostatos que se mantenía en pie. Los estudios realizados de forma paralela a su reconstrucción han descubierto que dos de los tres bloques de los que consta pertenecen a una misma pieza. Sus diversas partes han sido ensambladas y revelan un menhir de 5,40 metros de longitud. Los expertos también han concluido que el material del bloque principal es arenisca albiense, que pudo ser extraída del alto de Kurtzenaga o de la cima del Kolometa. La ausencia de otros restos arqueológicos ha impedido datar el monumento. El 23 de mayo de 2011, con arquitecto de por medio y una expectación fuera de lo común, tuvo lugar la parte más delicada de esta actuación: colocar y fijar la pieza superior sobre la inferior. Con la ayuda de una grúa se levantó la pieza superior. Las dos piezas encajaban como las piezas de un puzle, pero aún así resultó muy emocionante. Después de varios cientos o miles de años, volvía a estar en pie. Las piezas del menhir van pegadas con una cola especial, pero para evitar el riesgo de rotura del menhir por el "efecto vela" con el viento, se decidió colocar un corsé metálico que, ciertamente, afea el monumento megalítico, pero que es necesario para su conservación.
CÓMO LLEGAR: Desde Murgia hasta Orozco por la AP-68.
ITINERARIO: ERMITA DE SAN MIGUEL / GR-123 / COLLADO / PISTA DE TIERRA / MENHIR DE KURTZEGAN / CIMA KURTZEGAN / LOMAS HERBOSAS / COLLADO / SENDA INTERIOR / ERMITA DE SAN MIGUEL.
COMPONENTES: VICENTE Y SUSI.

LA RUTA: Todavía tenemos intactas las imágenes del Hayedo de Sintzieta y ya estamos en Orozko de nuevo. Aparcamos y nos dirigimos al ayuntamiento para consultar. En una de sus calles vemos a una alguacila, que así se llaman, que sale del aparcamiento en su vehículo, le hacemos señas y parece no vernos, pero si lo ha hecho.

Baja la ventanilla y nos atiende, le preguntamos por el Menhir y resulta que ella es de la zona, intenta explicarnos como llegar al inicio de la ruta, pero se lo piensa mejor y nos dice que la sigamos con el coche y en un periquete nos guía hasta la ermita de San Miguel. Quedamos en remitirle algunas fotos de la ruta. ¡Qué maravilla de gente!

Iniciamos subiendo por la pista asfaltada, cerca de la ermita y al pie de un gran tronco de pino alguien ha plantado unas florecillas. Luego viene una gran borda donde un hombre repara una ventana; en lo alto de la fachada, de una larga vara cuelgan varias ristras de pimientos choriceros secándose al sol.


Poco después dejamos la pista asfaltada por la izquierda, entramos en el bosque de altos pinos donde comienza cuesta arriba un camino de tierra, enlazamos con el GR-123 cuyas marcas blancas y rojas nos acompañaran en gran parte del recorrido.


Los pinos dejan paso a los quejigos y algunas hayas espigadas. Siempre subiendo moderadamente o con fuertes rampas, el camino nos lleva por la umbría, una vieja  valla de espinos nos acompaña por la izquierda hasta llegar a un recodo que giramos a la derecha, junto a otra valla con ovejas.

Volvemos al bosque de pinos y más tarde lindamos con un pequeño hayedo de ejemplares trasmochos, pero mucho más jóvenes que los que esta mañana hemos visitado, sus hojas tienen un verdor reluciente y el otoño no parece afectarles debido al calor reinante.

Hemos tomado mucha altura y por la izquierda, entre la vegetación ahora menos exuberante, comenzamos a tener las primeras panorámicas de la población de Orozko asentada en la planicie del valle. Un esfuerzo más y llegamos al hermoso collado.


Existe un mínimo aparcamiento vallado, por si alguien tiene la tentación de acortar la ruta. El espacio es idílico, una herbosa majada donde pasta ganado vacuno y equino. Hay un poste con señales informativas y aunque  no dicen nada del Menhir, sabemos que está cerca del monte Kolometa.

Los montes de Arno son una línea de cumbres que se desgaja hacia el oeste del macizo de Gorbeia. El cordal, es de formas amables y redondeadas con verdes colinas de pasto. Una larga pista de tierra con desnivel moderado acompaña las lomas hasta el próximo collado, donde nos parece distinguir el Menhir.


Pacientemente comenzamos el tránsito por la pista viendo en las lomas como pacen los caballos en el primer tramo, luego las ovejas que hacen apretados grupos, y por último las vacas ya más cercanas al Menhir, que con el objetivo de la cámara vamos acercando y dándonos ánimos.

Culminamos el repecho hasta el collado, el calor aprieta. Las imágenes son idílicas. Las vacas pastando junto al cercado circular donde se encuentra ubicado el Menhir de Kurtzegan, que comenzamos a ver en su totalidad, y al fondo, la fortificada barrera del Itxina.

Son vistas y panorámicas reposadas, con mucho sosiego. El lugar desprende algo mágico, solo es un mirador, pero que miradas. No sé cómo sería este lugar hace millones de años, pero algo debieron sentir sus moradores para levantar este monumento megalítico.

El Menhir de Kurtzegan (a 858 m.). La definición en el Diccionario de la Real Academia Española es escueta: “Monumento megalítico que consiste en una piedra larga hincada verticalmente en el suelo”. Pero, si a esto le añadimos que mide 5,40 metros y pesa 7 toneladas, sabremos que no estamos hablando de una simple piedra.

Sus significados rituales no están claros, pero se asegura que eran monumentos funerarios, puesto que casi siempre se encontraron a su alrededor tumbas con restos o cenizas de difuntos, cerámicas etc. Por lo que han sido vinculados a la conmemoración y culto de los antepasados.

Hasta mayo de 2011 este menhir estuvo derribado y partido en tres trozos. Pero a partir de esa fecha, después de varios cientos o miles de años, volvía a estar en pie. Las piezas del menhir van pegadas con una cola especial, pero para evitar el riesgo de rotura del menhir por el "efecto vela" con el viento, se decidió colocar un corsé metálico que, ciertamente, afea el monumento megalítico, pero que es necesario para su conservación.


Con las vistas al monte Kolometa (1.013 m.) y al macizo de Itxina, sentados junto a la cerca de madera que impide que el ganado defeque en su interior, decidimos tomar nuestro almuerzo en este lugar maravilloso. Después tranquilamente emprendemos el regreso.

Nos olvidamos de la pista de tierra y por la herbosa loma alcanzamos la mayor altura de esta ruta, monte Kurtzegan (863 m.), apenas son unos metros de desnivel con el collado, pero según las pruebas efectuadas a los restos del menhir, la gran piedra inicial pertenecía a esta cumbre.


Como punto geodésico tiene un hito de piedra donde hay grabada una cruz. A unos metros existe un redil para caballos. Comienza un agradable paseo entre el ganado por la mullida loma con suave desnivel decreciente. Damos el último vistazo al Menhir de Kurtzegan.


Pronto tenemos a la vista el collado, y de nuevo las miradas de la localidad de Orozko, y hacia atrás las lomas de los montes Arno y la pista por donde hemos subido esta mañana. Conectamos con el camino de bajada y siguiendo los mismos pasos entramos en el bosque de pinos.

Nos adentramos en el GR-123 y cuando aparece la desvencijada valla por la derecha, nos metemos dentro de ella y cambiamos el camino por un placentero sendero entre los altivos pinos. Marchamos paralelos al camino separados por la valla, hasta que en pequeño recodo salimos al asfalto y a la Ermita de San Miguel.

Al estar cerrada hacemos algunas fotos y regresamos a Murgia. Hoy ha sido un día fructífero, con dos bellas excursiones. Nos dará tiempo a una buena ducha y relajarnos hasta la hora de la cena en la Casa del Patrón, hoy nos la hemos ganado.
RECORRIDO: LINEAL, IDA Y VUELTA CON PEQUEÑAS VARIANTES.
AGUA EN RUTA: NO.
DISTANCIA: 11,5 KM.
TIEMPO: 03:25 HORAS.
ALTURA MÁXIMA: 863 M. (Cima Kurtzegan)
ALTURA MÍNIMA: 203 M. (Ermita de San Miguel)
DESNIVEL POSITIVO: 703 M.
DESNIVEL NEGATIVO: 705 M.

DIFICULTAD: MODERADA.

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