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GRAN CIRCULAR AL TABAIÁ, EL CASTILLO DEL RÍO Y AL CAU, DESDE LA FONT DEL LLOP.

El origen de Aspe podría estar en la antigua Aspis ibérica, situada en el emplazamiento del castillo del Río. El castillo en sí fue levantado en el siglo XII por los árabes (almorávides). Fue el núcleo del primer asentamiento de Aspe, llamado Aspe Viejo. En el año 1225, dieciocho antes de que se produjese la ocupación cristiana, ocurrió un hecho trascendental para Aspe: Cuando el califa almohade Al-Udri, se había desplazado a Marruecos, el castellano Alvar Fañez, junto con los Concejos de Cuenca, Huete, Alarcón y Moya, realizaron unas algaradas por tierras de Murcia, produciéndose un enfrentamiento muy sangriento entre los castellanos y los musulmanes murcianos, en el castillo de Aspe. Este suceso fue quizás, junto con la insalubridad y estrechez del Castillo, la que motivó la creación y asentamiento de los pobladores del castillo, en la actual ciudad de Aspe, situada a unos cuantos kilómetros al Oeste, sobre una topografía más llana y en las proximidades de unas fuentes que brotaban en el curso del río Tarafa. El tránsito de uno a otro emplazamiento fue lento y durante algún tiempo pervivieron los dos núcleos urbanos, como se demuestra en un privilegio de Alfonso X a Alicante, fechado en 1252 y en el que se habla de “Aspe Nuevo” y “Aspe Viejo”. El lugar fue conquistado en 1265 por el infante don Pedro, quien lo cedió a Alfonso X. Por un breve periodo de tiempo perteneció al infante Juan Manuel, hasta que durante las guerras con Castilla fue ocupado por los aragoneses en 1296 y confiado al rais de Crevillente. En virtud de la sentencia de Torrellas de 1304 Aspe quedó definitivamente incorporada al Reino de Valencia. Conoció diversos señores pertenecientes a la Casa Real, hasta que a finales del siglo XV pasó a los condes de Cocentaina. Ha sido excavado en repetidas ocasiones por los departamentos de arqueología de la Universidad de Alicante y de la Diputación.

A LA VELLA DESDE ELS PONTETS, PER EL PI DEL ALIVI, REGRÉS PER EL CAMPANAR, SERRA DE CREVILLENT.

Al norte de la ciudad, y en sentido WSW-ENE se encuentra la Serra de Crevillent, un horst-anticlinal que representa el final del dominio subbético y que, en su punto culminante, La Vella alcanza los 835 m. Aunque la altitud de la sierra es bastante modesta, ya que no supera los 750 m. de media, la sensación es de encontrarnos en cotas de mayor entidad, sus formas abruptas y sus escarpadas pendientes surcadas por innumerables barrancos y plagadas de fallas, mantos de corrimiento y afloramientos diapíricos le dan una gran complejidad tectónica y litológica, que ofrece un marcado contraste con la zona de piedemonte donde se asienta la ciudad, conformada por amplios glacis de suave pendiente que se constituyen como uno de los mejores ejemplos de este tipo de modelado de todo el sureste peninsular. Morfológicamente, el macizo central de la Serra de Crevillent se encuentra rodeado de grandes superficies triásicas formadas por margas abigarradas de vivos colores (verdes, rojos, amarillos), entre ellas se encuentran intercaladas importantes formaciones dolomíticas (Penya Negra) y calizas Tartonienses (El Castellar), la orografía junto a la poca resistencia de materiales blancos han formado un paisaje espectacular de crestones (Pic de les Moreres), estos tres lugares destacan por ser importantes asentamientos  ibéricos. Otros restos de antiguos poblamientos son el yacimiento de la Raya del Búho. Mención aparte merecen los barrancos que por contar con cierta humedad en el subsuelo suelen estar ampliamente colonizados por adelfas o baladres, tamarit, caña común, regaliz, etc. En el macizo de la Serra de Crevillent confluyen dos cuencas hidrográficas, mientras que las laderas occidentales son tributarias del río Segura, las laderas orientales confluyen en el Vinalopó. Los barrancos de mayor envergadura se sitúan en la ladera sur, entre ellos cabe destacar El Tollo, San Cayetano, Amorós, La Rambla y El Boch.

SERRA MARIOLA: AL FRARE Y AL PIC TEIX PER EL CAMÍ DEL ROMER, MURO D’ALCOI.

Uno de los pueblos ligados a la Sierra de Mariola es la localidad de Agres, pueblo con muchos años de historia, con influencia íbera, romana y cristiana. Una de las joyas que aún se conservan de esta zona de la sierra, a 30 minutos a pie del convento de Agres, es la reserva botánica llamada “La Teixeira d' Agres” que contiene especies vegetales endémicas y con poblaciones muy reducidas. Se encuentra a 1,120 metros de altitud y se reconoce por la intersección de la pista forestal hacia la izquierda, además dicha intersección está señalizada con un panel informativo. Como podemos observar en el panel informativo, esta reserva de flora está financiada por Europa, gracias a que la UE promocionó unos fondos para el desarrollo rural con la finalidad de proteger los espacios protegidos establecidos en la Red Natura 2000. Por lo tanto, gracias a estas financiaciones, en la Teixeira d' Agres se llevan a cabo trabajos de investigación, como estudios de la dinámica de la vegetación, taxonomía, de dinámica poblacional, etc.… además se emprende una acción a favor de estas especies endémicas, realizando clareos, eliminación de matorral innecesario y de plantas invasoras y talas selectivas. Realización de censos, obtención de germoplasma. También se llevan a cabo trabajos de interpretación ambiental, mediante la edición de trípticos, paneles informativos, voluntariado, señalización de rutas botánicas ... La Teixera d' Agres presenta un fragmento de bosque mixto, antiguamente mucho más extenso en todas las zonas de umbría de las sierras del interior valenciano. En este bosque mixto se pueden encontrar diversos endemismos y especies relictas, tales como el Acer opalus granatense, Moixeres (Sorbus aria), Fraxinus ornus, Taxus baccata (El tejo). Existen una treintena de Tejos en esta reserva, crecen muy lentamente, produciendo una madera muy robusta y apreciada, es por eso que ha sido muy valorada en la ebanistería y en la industria maderera en general, en consecuencia el tejo se ha visto drásticamente amenazado y los restos de las antiguas poblaciones se mantienen altamente valoradas, por eso los tejos antiguos como los de La Teixera d'Agres, se consideran monumentos de la naturaleza por su icono de longevidad y resistencia ante el paso del tiempo y sus desafíos naturales y humanos. Algunos ejemplares de esta reserva llegan al milenio de edad y con un diámetro de tronco de dos metros y medio. Me parece oportuno destacar el significado que le ha atribuido la historia cultural al tejo. Se cree que este árbol tenía un significado místico y sagrado en cultos paganos precristianos y se suelen encontrar tejos junto a iglesias cristianas ya que estos le otorgaban el símbolo de la trascendencia a la muerte. Era conocido como "árbol de la muerte" por los griegos y romanos debido a su toxicidad. Así Julio Cesar habla de este árbol en el sexto libro de "De Bello Gallico", del año 51 a.C., donde menciona la muerte del jefe Catuvucus, quien se suicidó bebiendo una infusión de su corteza. Respecto al poder curativo del árbol, el emperador Claudio ya lo recomendaba como antídoto para algunas mordeduras y en el siglo XVIII era considerado antirreumático, antimalárico y abortivo. También los druidas irlandeses tenían gran respeto al tejo porque creían que era eficaz contra las hadas y las brujas en ceremonias mágicas. (https://espacios-naturales.blogspot.com/2018/02/la-teixera-d-agres-los-ultimos-tejos-de.html).
domingo, 15 de febrero de 2026
Posted by Vaig a Peu

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