Posted by : Vaig a Peu sábado, 4 de abril de 2026

La majestuosa sierra de Benicadell se yergue con fuerza en el paisaje, coronada por su elegante cresta rocosa reconocible a grandes distancias: sus perfiles, según las distintas vertientes, son facetas de una misma montaña, que es siempre la misma y diferente. La nítida morfología amurallada del largo dorsal orientado hacia el todavía distante mar separa con sus espadines calizos dos comarcas naturales, dos amplios valles profundamente marcados por la milenaria intervención del hombre, la Vall d’Albaida y la Foia del Comtat, a la vez que sirve a una convencional frontera provincial entre Valencia y Alicante. La sierra de Benicadell se extiende a lo largo de unos veinticinco kilómetros en dirección nordeste- sudoeste, separando las comarcas de la Vall d’Albaida (perteneciente a la provincia de Valencia), por el norte, y del Comtat (correspondiente a la provincia de Alicante), por el sur. Su núcleo principal está adscrito a los términos municipales de Atzeneta d’Albaida, Beniatjar, Carrícola, Albaida y Salem, en lo que afecta a la provincia de Valencia, y a Muro de Alcoy, Gaianes, Beniarrés y l’Orxa, en lo relativo a la provincia de Alicante. Por el este, la sierra de Benicadell finaliza en los barrancos por los que discurre el río Serpis que, procedente de la Sierra Mariola, de las tierras alcoyanas, del embalse de Beniarrés y de l’Orxa, se dirige por el imponente “Estret de l’Infern” hacia Villalonga y Gandía, en donde desemboca en el Mediterráneo. Por el oeste, la sierra de Benicadell concluye en el Port d’Albaida (620 metros de altitud), por donde pasa desde hace muchos siglos la principal vía de comunicación entre Valencia y Alicante por el interior, o lo que es lo mismo, por Xàtiva, Albaida, Muro de Alcoy, Cocentaina y Alcoy.

CÓMO LLEGAR: Autopista A-7 AP-7 hacia Benidorm, en la Salida 691 tomar dirección Alcoy, y una vez pasados los túneles de la Font Roja, continuar hasta la salida 802, Muro de Alcoy/Benimarfull/L’Alqueria d’Asnar, continuar por la CV-700 a Muro de Alcoy, en el primer semáforo, torcer a la derecha por la CV-705 hacia Gaianes y llegar a Beniarrés. Seguir por la carreterita del Cami a Salen que sube y termina en las antenas de telecomunicación. Hay sitio para aparcar.

COMPONENTES: VICENTE.

ITINERARIO: ANTENAS / IQUIERDA / IZQDA. / IZQUIERDA / INICIO BARRANCO / INICIO PEDRERA / 1º RELLANO / 2º RELLANO / ALT DEL BENICADELL / MIRADOR / FIGUERA / A LA NEVERA / NEVERA DEL BENICADELL / CRUCE DE REGRESO / COVA BLANCA / PISTA DCHA. / DCHA. / COLLADO DCHA. / LES MARJALETES / CORRAL DE ROSA / ANTENAS.



LA RUTA:
 Hacía tiempo que no volvíamos al Benicadell por el Regall en primavera, todo un placer para los sentidos. Haremos pocas variantes, ya que el acceso a la Cova Blanca está cerrado, visitaremos la Nevera y regresaremos por les Marjaletes y el Corral de Rosa.




Iniciamos desde las antenas del Camí de Salem, en una cuidada zona abancalada con terrazas de almendros y olivos, entre muros de piedra seca en un lado y en el otro, con grandes rocas alineadas formando recuadros. 

 


La subyugante visión del Benicadell es de una belleza fascinante, con la Canal o Regall rasgándola de arriba a abajo. Es difícil no dejar de mirarla. Desde esta posición es una de las imágenes montañeras más bonitas de la provincia 

 



El camino serpentea hasta llegar a un cruce balizado que tomamos por la izquierda y poco más adelante en suave descenso giramos a la izquierda con miradas al valle y segadas al Benicadell, donde perdemos el asfalto.

 



Vemos Beniarrés en el valle y llegamos al cruce balizado que será el punto en común de regreso, que ahora tomamos por la izquierda, entre terrazas con muretes de piedra seca que con el paso del tiempo y las lluvias han ido derrumbando. 

 



Conectamos con el Barranc de la Bassa de Ciment, que nos conducirá hasta la base de la pedrera en el inicio del Regall. Es un angosto y entretenido recorrido entre sendas que suben y bajan al cauce, cerca de las terrazas destrozadas. 

 













A medida que vamos descendiendo, se ha ido distorsionando la idílica imagen del Benicadell, solo vemos los dos últimos pivotes de las murallas que forman el Regall, el ancho espacio hacia el que ahora nos dirigimos.

 



Salimos del barranco y enlazamos con la senda de la pedrera. Ahora viene lo bueno. El principio es duro y exigente por lo inestable del sendero, con mucha piedra suelta y erizado desnivel. El Regall no se ve, solo un herboso collado. Los bastones surten efecto dándonos estabilidad.



Mientras tomamos resuello, entre respiro y respiro, observamos el valle hacia abajo, la primavera nos obsequia con un manto verde de matorral a punto de florecer; en los alrededores de la otra pared, el matorral, es distinto sin apenas flor y predominan las pequeñas sabinas.

 



Viene quizás el tramo más riguroso, pedrera pura y dura con acentuado desnivel. Es cuestión de asegurar los pasos y seguir una cadencia lenta pero constante, que nos permita avanzar sin retroceder. Las miradas al paisaje y a los paredones son vitales para ir tomando aire.

 



Alcanzamos el primer collado. La visión de la montaña es de un atractivo impactante. Por la izquierda le vuelve a crecer hacia arriba otra muralla, y el Regall queda claramente definido, hendido por un tortuoso y seco cauce por donde en días de tormenta precipitará sus aguas torrenciales.

 



Tras repostar líquidos saboreando bonitas miradas al Comtat, atacamos el segundo tramo del Regall. Aparentemente más escarpado, y que se suaviza una vez iniciado. Debemos separarnos del cauce del torrente, mucho más pedregoso, buscando las sendas y firmes rampas de la derecha.

 



Poco a poco nuestro esforzado empeño va ganando desniveles y ya no nos parece tan inclinado. El estímulo de superar las cortas referencias que nos vamos imponiendo nos hace sonreír al ver la altura alcanzada. Al inicio de la cresta vemos Beniarrés y su pantano



Sobrepasamos un grupo de pequeñas y delgadas carrascas donde termina la segunda pared y con ello el Regall, haciendo un pequeño rellano con grandiosas vistas la Baronía. En este segundo collado el paisaje lo inunda todo. Es un sitio encantador.

 



En el siguiente tramo el desnivel es menos exigente, y la estrecha senda discurre pegada a las altas y pétreas paredes que configuran la cresta donde está situado el punto geodésico. Desde el rellano, la sensación es de una senda inestable y desprotegida. Todo lo contrario. Técnica y físicamente es de sencillo tránsito.

 



Llegamos al pouet, y a la figuera junto a la casa derruida, donde dejamos los bastones y mochila para atacar la cumbre. Este es un punto muy concurrido donde confluyen todas las rutas, de la solana, de la umbría y del Regall. Solo con la cámara nuestro cuerpo parece levitar.

 



En el tránsito por la cresta hasta la cima hay que extremar las precauciones, son rocas romas y desgastadas en las que hay que dar un corto salto, todo se puede evitar por la derecha apoyando las manos para subir.

 



Cumbre del Alt de Benicadell (1.104 m.) maravillosas vistas desde su impresionante cresta, no apta para todos, aunque hay pasos que se pueden rodear. Su afilado cresterío separa las provincias de Valencia y Alicante. 



Regresamos hasta el Mirador para buscar un sitio aireado donde dar buena cuenta de nuestro merecido almuerzo, con singulares miradas al amplio valle, desde el Montcabrer, a la serra de Almudaina, la Serrella, la Safor Beniarrés y su pantano.

 



Desde la higuera comenzamos el descenso siguiendo las marcas del PR. En esta posición vemos el serpenteante sendero que se adentra por l’Ombría del Benicadell donde quedan legendarios y altivos pinos supervivientes de incendios.

 



Cuando el sendero comienza a llanear tenemos vistas a la Vall d’Albaida, con el cercano pueblo de Beniatjar a nuestros pies. Dejaremos atrás el desvío de bajada, haciendo un breve tramo de ida y vuelta al pozo de nieve.

 



Hacemos una leve subida para desviarnos por la izquierda y alcanzar la Nevera del Benicadell (1.025 m.) Su fuerte estructura le ha permitido mantener intacta su cúpula y sus ventanas, pese a estar invadidas, también en su foso, por plantas trepadoras. Regresamos al sendero.

 



Ahora a la izquierda, por el PR-CV 223 comenzamos el descenso en dirección a la Casa de les Planisses. Metidos de nuevo en l’Ombría del Benicadell vamos admirando otras zonas con gallardos y altos pinos persistentes.

 



Es un precioso descenso con largas lazadas, algunas de mampostería, que recorren la umbrosa ladera donde la vegetación de matorral, arbustos y carrascas se ha ido recuperando poco a poco gracias a la humedad de esta cara norte.

 












Aunque veamos el camino a nuestros pies la bajada es prolongada buscando el mejor paso. Ahora nos acerca a unos admirables frontales rocosos pintados de oscuro por las humedades, por donde las hiedras trepan buscando la luz.

 



Tengo marcado un Waypoint para desviarme a la izquierda en un corto recorrido de ida y vuelta a la Cova Blanca, pero unas piedras y una cinta de plástico cortan el paso y decido no ir. Es un abrigo húmedo donde la gente ha depositado flores de plástico y algunos recuerdos.



El descenso se agiliza en el último tramo, llegando a una especie de zigzag sinuoso que unas barandas de madera protegen, hasta alcanzar la pista de tierra. Últimas miradas a la muralla rocosa y al pantano de Bellús y proseguimos por la derecha.

 



Por la pista dejamos por la izquierda el desvío a la Casa Forestal de les Planisses, subiendo por la derecha una cuesta de cemento hasta alcanzar el Collado de la Cova (801m.). En este pequeño rellano las vistas se amplían.

 



A nuestros pies se inicia el Barranc de la Bassa de Ciment a la derecha, antes del cartel de LES MARJALETES, nace una incipiente senda que baja al barranco entre abundante vegetación de matorral y pinos jóvenes.

 



Nos vamos alejando de las murallas del Benicadell buscando la zona más plana para vadear el barranco y comenzar a subir suavemente por la otra vertiente. Este sector también ha sido pasto de antiguos incendios.

 



Mientras tanto nos posicionamos en la vertiente entre el Barranc de la Bassa de Ciment y la cara sureste del Benicadell que a medida que vamos bajando moderadamente nos presenta la imagen menos conocida de la montaña.

 



Es como ir girando lentamente a su alrededor mostrándonos el paisaje desde su base, ancestrales zonas abancaladas con muretes, donde se aprovechaba cada palmo de tierra y luego, el Mirador de les Marjaletes a media ladera.

 



La perspectiva nos enseña al detalle la impresionante muralla de sus crestas en descenso hacia el barranco. Mientras nuestro sendero rodea la loma y nos da largas panorámicas a Beniarrés y su pantano. El descenso se torna pedregoso e incómodo.

 



Nos ubicamos frente a la zona Este de la sierra, donde la muralla de la cresta se va quedando a la derecha dejando a la vista el Regall o la Canal, la erguida estría entre verticales paredes por la que hemos subido esta mañana. 

 



El sendero se modera al llegar Corral de Rosa que dominaba este lugar con grandes extensiones de bancales de almendros y olivos. No tiene puertas, pero se mantiene en pie, muy limpio. Buen lugar para contemplar atardeceres.

 



Dando las últimas miradas al Benicadell, llegamos al cruce de esta mañana donde se cierra el círculo de la ruta balizado con un poste antiguo y otro moderno. Por camino de tierra y luego de cemento finiquitamos esta espectacular ruta en las antenas. 






RECORRIDO: CIRCULAR.

AGUA POTABLE EN RUTA: NO.

DISTANCIA: 9,5 KM

TIEMPO EN MOVIMIENTO: 4:30 HORAS.

ALTURA MÁXIMA: 1.104 M. (Alt del Benicadell)

ALTURA MÍNIMA: 518 M. (Al inicio)

DESNIVEL POSITIVO: 752 M.

DESNIVEL NEGATIVO: 758 M.

DIFICULTAD: ALTA.

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