Posted by : Vaig a Peu sábado, 8 de marzo de 2014

Al recorrer las montañas alicantinas muchas veces nos encontramos con construcciones abandonadas donde antaño se conocía la piedra. Se trata de yeseras y caleras. Estos hornos denominados “morunos”, aún cuando por cristianos fueron construidos,  se identifican por los restos de unas estructuras cilíndricas, hechas de mampostería revocada, que solían construir insertándolas en un margen o vertiente, lado por donde presentaban una abertura que era la boca del horno. Para la carga del horno las piedras eran colocadas en forma de cono, o sea, se hacía la primera hilada y, sobre ella cerrándola un poco más, se ponía la segunda y así sucesivamente hasta que se cerraba por completo. Terminada la bóveda se iba colocando más piedra, y seguidamente se prendía fuego con matojos y leña, proceso que solía durar entre 8 a 12 horas, dependiendo del tamaño del horno, en las caleras este proceso duraba unos cuatro días y los quemadores se relevaban para vigilar y alimentar el fuego de la caldera. Una vez cocida la piedra, o sea, al “esclatar” (crujir, estallar o reventar) se retiraba del horno y, en espuertas, se llevaba a la era cercana, donde era molturada por un rulo que arrastraba una caballería. En 1925 un empleado de una yesera ganaba 2,50 pesetas y la barchilla, con catorce kilos de yeso, se abonaba a 15 céntimos el kilo. La Exma. Diputación de Alicante, con el objeto de preservar nuestro pasado, ha reconstruido uno de estos hornos existentes junto al Refugio del Xorret de Catí, lo cual no hubiese sido posible sin la colaboración de uno de los últimos yeseros de la comarca Juan Bautista Leal Pérez al cual le quedamos sinceramente agradecidos.
CÓMO LLEGAR: Autovía A-31 hacia Madrid, salida en Petrer / Centro Comercial, antes de cruzar por debajo de la autovía, girar a la derecha, hay cartel indicativo a Xorret de Catí, por la CV-837 carretera de montaña. A unos 3700 metros hay una bifurcación, girar a la izquierda, y a los 50 metros girar a la derecha. La carretera bordea unos chalets y al llegar a una curva bajo los pinos obviar la entrada a la urbanización y seguir por la derecha hacia los campos de labor. Continuar durante otros 1960 metros hasta una bifurcación con chalets a ambos lados. Hay algún espacio para aparcar. Estamos en la Partida Foia de Pusa.
ITINERARIO: FOIA DE PUSA / EN LACE CON PR-CV 143 / PANTANET / ENLACE CON EL PR-CV 32 / PIC DEL FRARE / BAJAR VÍA FERRATA / ENLACE CON EL PR-CV 28 / SUBIR POR LA GRIETA / DESPEÑADOR / ENLACE CON EL PR-CV 141 / PEÑAS DEL SOLDADO / FOIA DE PUSA.
COMPONENTES: VICENTE, SANTI Y RICARDO

LA RUTA: Esta es una ruta de creación propia. Hace tres meses Patro y yo hicimos una tranquila excursión por las Peñas del Soldado en la Foia de Pusa, zona que no habíamos pateado, pero sí todos sus alrededores, la Crestería, el Despeñador, la Replana, el Caballo etc. Nos propusimos hacer una gran circular uniendo varios PRs y regresando por las Peñas del Soldado. Y aquí está, pero le hemos añadido un aliciente más que os gustará: Subir al Despeñador por la grieta.

En la Foia de Pusa siempre hace frío; en diciembre con 0º estaba todo escarchado y hoy con 1º no hay escarcha pero tenemos que salir abrigados. Iniciamos tomando el ramal derecho de la bifurcación, que está marcado con pintura blanca y amarilla de PR. Al estar tan cerca de casa llegamos enseguida, cuando el sol comienza a despuntar. Aquí los almendros todavía están en flor.

Tenemos que estar atentos porque en seguida debemos irnos por la derecha, bajando por el PR-CV 143 que viene desde l’Avaiol. Entramos en campos de almendros que debido al frío de esta zona van atrasados en su floración. Las primeras luces iluminan la sierra de la Silla.

Seguimos bajando hasta entrar en la rambla de Pusa, cerca del barranco de las Quinquilleras. Transitamos por su lecho en pos de las marcas amarillas y blancas, para luego remontar la otra ladera por una fuerte pendiente. El camino llanea un poco y vemos bancales de olivos.

Pasamos cerca de un gran corral derruido, viene un suave descenso acompañados por un estrecho canalillo con agua que llega desde el Pantanet. Entramos en el pétreo desfiladero de altas paredes del Barranc de Badallet. Aquí termina nuestra andadura por el PR-CV 143 que nos ha servido para enlazar con la otra ruta.

A la entrada del barranco hay un poste con paletas informativas, que por cierto están chamuscadas y no hay signos de incendio alrededor. Ahora debemos continuar por la izquierda, siguiendo el PR-CV 32  que recorre toda la Crestería del Frare.


Una acentuada y rocosa cuesta comienza a elevarnos por la vertiente del barranco. A medida ganamos altura las vistas se van ampliando y nos dan la escusa para tomar un respiro. Primero el Barranc de Badallet y la presa del Pantanet; la sierra del Caballo y después una gran panorámica de la Silla.


Culminada la cuesta,  la impresionante visión de la magistral curva izquierda-derecha que hace en ascenso la Crestería del Frare, es sorprendente. Al igual que en otros lugares, este es un de esos momentos en que todos nos quedamos callados, todos pensamos lo mismo, pero ninguno sabemos cómo explicarlo.

Comenzamos un pausado recorrido por toda la crestería. Es un caminar incomodo por el lapiaz, pero muy entretenido por los pequeños altibajos del sendero, y aunque vayamos cerca del abismo no es arriesgado ni existe sensación de peligro real.

Vienen bonitas formaciones rocosas con afiladas peñas. La gente que sube relajada, mientras contempla las estupendas vistas va apilando piedras de vez en cuando, formando artísticos y enormes mojones, esos que echamos de menos algunas veces, y aquí no sirven para nada, puesto que solo hay dos opciones: la senda o el abismo.

Por detrás del Alt de Guixop comienza a despuntar el Maigmó entre el apretado manto de verde pinar que llega hasta la Replana y Castalla; por nuestras espaldas, una profunda panorámica de Elda, el Bolón, la sierra de Salinas, el Carche y en el otro lado las sierras de la Umbría y Crevillente.


Nos vamos acercando al final. Los cortados se tornan más abruptos con farallones rocosos. A nuestros pies, vemos en la llanura las instalaciones del hotel Xorret de Catí, con el extenso mar de pinos que alcanza hasta la sierra de la Silla y el Cid, rematada por el pequeño cono del Ventós.

Alt del Frare (1.138 m.) máxima altura de la crestería. Ahora viene una bajada y en una alargada subida de unos treinta minutos estaríamos en el Despeñador. Pero hoy tenemos ganas, quizás queremos impresionar a Ricardo que hoy se ha unido a nosotros, y vamos a hacer una variante.


En vez de seguir recto, antes de comenzar a subir empezamos a bajar por la derecha, siguiendo las marcas de PR-CV 32 que traíamos, entre los troncos de las pequeñas carrascas. Se inicia una pequeña “ferrata”, apenas son unos metros de cable por un estrecho pasillo rocoso que termina en escalones.

Marchamos por la ancha pista por debajo del Mirador de Catí hasta llegar al cruce de pistas. Aquí tomaremos la de la izquierda por el PR-CV 28 que viene del hotel hasta el Despeñador. Las vistas hacia las paredes desde un bancal de almendros en flor son muy bonitas.

Al llegar al Refugio dejamos la ancha pista, y por detrás del mismo se inicia un sendero incipiente al principio y luego más claro. Este pedregoso camino nos sigue subiendo en un entorno de vegetación más asilvestrada, y luego por sendero hasta conectar de nuevo con el PR-28 que hemos dejado antes atajando un buen trecho para  nuestro propósito.


Ahora tenemos que bajar un poco por la derecha, hay algún mojón para salirnos por la izquierda. Pese al GPS este punto no está muy claro al no haber un sendero definido, son trazas hechas quizás por animales. Debemos mirar hacia las paredes para localizar en ellas la hendidura vertical. Una vez localizada es mejor escorarse un poco a la derecha y subir hasta las paredes, para desplazarnos pegados a ellas por la estrecha plataforma hasta la base de la grieta.








Ahí nos damos cuenta de lo estrecha que es, apenas una rendija, parece que nuestra mochila no va a caber, pero una vez dentro de ella te das cuenta de que no hay ningún riesgo y te da mucha seguridad. Vamos encajonados y erguidos, avanzando escalonadamente.

Se progresa con  facilidad porque tiene muchos agarres, y subiendo, metido entre las dos paredes puedes descansar apoyándote con las caderas, los hombros o la mochila. Al no poder mirar hacia atrás no tienes ninguna sensación de peligro y su trayecto no es muy largo.

Poco a poco alcanzamos la luz, es como salir de un pozo. Ha valido la pena bajar para volver a subir, hemos roto con la monotonía del ascenso por una empinada ladera. El despejado día nos deja unas vistas nítidas y estamos a menos de cien metros del punto geodésico.

El Despeñador (1.261 m.), preciosa y soleada atalaya para observar gran parte de la provincia. Junto a unas pequeñas carrascas buscamos nuestro balcón para el almuerzo. Un grupo de veteranos eldenses que están recogiendo nos hacen las fotos, y comentamos la gran afición montañera que existe en nuestras respectivas ciudades.

Iniciamos el descenso por la derecha de la cumbre siguiendo las indicaciones del PR-CV 141 que desde Xorret de Catí va hasta Casa Tápena, nosotros lo dejaremos mucho antes, cuando lleguemos a las Peñas del Soldado. Hacia abajo vemos como discurre el sendero hasta cerca de la Replana.

Es una bajada alegre hasta el primer rellano, donde mirando hacia atrás vemos el desnivel descendido y el camino recorrido. Ahora viene una sucesión de lomas que tenemos que bajar y subir a la siguiente, siempre algo más elevada, es un largo trayecto hasta alcanzar las Peñas del Soldado (1.107 m.).

Veremos unos mojones a la izquierda donde se comienza una senda. Dejamos el PR-CV 141 que más abajo se une con GR-7 hasta Castalla. Nosotros nos vamos por la nueva senda donde empieza un extenso y rápido itinerario de casi una hora aproximadamente sin perder altura.

Antes de llegar al final, la senda se convierte en cortafuegos, en una ancha pista que están roturando. Proseguimos hasta llegar a un gran mojón de piedras, donde girando un poco a la izquierda volvemos a tener senda. En el Alto de la Cuesta comienza un vertiginoso descenso que culmina en un camino que tomamos por la izquierda.

Llegamos a un cruce de caminos En donde giramos a la izquierda hacia una casa vieja en ruinas.  Al final de la recta el camino enlaza con una pista ancha en la Foieta del Racó por donde pasa el PR-CV 143 que hemos utilizado esta mañana. Volvemos a girar a la izquierda, de frente iríamos a la Sierra del Caballo. Seguimos adelante hasta llegar a nuestro aparcamiento.
Objetivo conseguido. Nueva circular y agradable ruta.
RECORRIDO: CIRCULAR.
AGUA EN RUTA: NO.
DISTANCIA: 21,3 KM.
TIEMPO: 06:55 HORAS.
ALTURA MÁXIMA: 1.261 M. (El Despeñador)
ALTURA MÍNIMA: 620 M. (Barranco de las Quinquilleras)
DESNIVEL POSITIVO: 1.015 M.
DESNIVEL NEGATIVO: 1.021 M.
DIFICULTAD: ALTA


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