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- CIRCULAR CLASICA AL CABEÇÓ D’OR PER LES COVES DEL CANELOBRE Y EL PR-CV 2.
CÓMO LLEGAR: Por la AP-7 dirección Valencia, salida en la nº 1 después del túnel de San Juan, dirección MUTXAMEL / XIXONA por la N-340. Salida por la derecha BONALBA / BUSOT por la CV-774, hasta nueva rotonda. Continuar por la CV-773 y 774 a las Cuevas del Canelobre. Aparcar en el lugar habilitado en la gran curva antes de llegar a la barrera.
COMPONENTES: VICENTE.
ITINERARIO: PLA DE LA GRALLA / COVES DEL CANELOBRE / BAJADA EXIGENTE / PLA DEL CABEÇÓ-IZQ. / BARRANC DE VIDRIER / ENLACE CON PR-CV 226 / VISTAS A LA PENYA SALMITRE / MIRADOR NATURAL / MIRADOR / CASA DEL POLSET / POU DE NEU / COLL DEL POLSET / L’ESCALON HILLARY / COLL ALEMANY / SIMA / AVENC DEL MARQUES / L’ALJUB / CABEÇÓ D’OR / COVA DEL ERMITÁ / IZQ. IDA+VUELTA A LA COVA / RACÓ DE SEBA / MAS DEL RACÓ DE SEBA / BARRANC DE L’OMBRIA / RACÓ DE LA MINA / ESQUENALL DE L’ASE / CASA GORJES / PAREDÓ DELS ALCOIANS / RACÓ DEL CALDERÓ / PLA DE LA GRALLA.
LA RUTA: Al Cabeçó d’Or lo hemos pateado por todas partes, es una montaña sagrada para nosotros. Hoy voy a repetir la circular clásica del PR-CV 2, pero variando el sentido de la marcha, o sea, comenzar a bajar desde las Cuevas de Canelobre.
Amanece un día tapado con alguna posibilidad de lluvia al final de la jornada lo que acortará las extensas panorámicas. Admiramos la muralla de altos paredones y por el sur al Penya Migjorn y más al oeste el Maigmó.
Iniciamos desde el aparcamiento tradicional en el Pla de la Gralla, donde siempre hay gente a primera hora, corredores o senderistas, y ahora cada vez más, escaladores. Con suave inclinación por el asfalto en dirección a las cuevas.
Arriba en las crestas de las cuevas, comenzamos a distinguir el gran agujero que las atraviesa de parte a parte. pasamos por la puerta de entrada a las cuevas donde están limpiando en espera de visitantes. Llegamos al final de las barandas de madera.
Vemos una espectacular panorámica al mar con el Cabo de las Huertas, además, de una mesa y una escalera que sube por la izquierda, nuestra bajada por la izquierda balizada con un poste. El sendero es estrecho, técnico y poco estable.
Es un descenso exigente con fuerte desnivel, pero con unas miradas al mar todavía claras y sonrosadas por el amanecer, impresionantes. Salvamos varias terrazas abancaladas en abandono y muretes de piedra seca derruidos.
Al llegar a un poste balizado junto a una derivación de una acequia de agua el desnivel se amortigua y nos desliza con vistas al cerro Salmitre, entrando en una leve pineda que bordea un farallón de la sierra por la derecha.
Alcanzamos el Pla del Cabeçó, balizado con un poste y un panel descriptivo de la ruta. Que seguimos por la izquierda. el camino pasa por delante de unas fincas habitadas y prosigue hasta convertirse en sendero.
Nos dirige por una cercana pineda abundante, limpia y verdosa, entre la parte sur de la sierra y el cercano Salmitre. Nos desciende por una pequeña vaguada para subir luego, salvando el pequeño cauce del Barranc del Vidrier.
Seguimos avanzando en suave subida, alejándonos del cerro Salmitre y acercándonos a los farallones rocosos de la sierra hasta el enlace balizado con el PR-CV 226 que viene desde Aigues. Nosotros continuamos subiendo.
Pasamos junto a una torre de alta tensión y el desnivel aumenta progresivamente por una pineda diluida y abundante matorral de esparto, las miradas hacia atrás se centran en el paisaje marino y el cerro Salmitre que vamos dejando atrás.
El sendero comienza a rasgar la ladera con un bonito y eficiente zig-zag que en varias lazadas vamos superando la altitud en rapidez. Luego, su progresión es más directa hacia una enorme muela rocosa que nos sirve de referencia.
Llegamos a un puntal rocoso que hace de mirador natural que se centra en el paisaje marino, con la costa de El Campello, el cerro Salmitre, al que ya hemos superado en altitud y la solana de la sierra con sus paredones.
Un manto verde de pineda cubre la ladera hasta el próximo collado y la base de una solitaria muela rocosa que parece cariada por diversas cárcavas. Marchamos por un agradable tramo de sendero con poco desnivel.
Sobre otro puntal de rocas tenemos un nuevo mirador más elevado que el anterior, con vistas más extensas que llegan desde Foncalent y toda la costa, ahora algo más brumosa, hasta el Cabo de las Huertas; en días claros llega a Santa Pola.
El sendero nos guía hacia el leve collado entre la ladera y la pineda, dejando de ver el mar al entrar en la otra vertiente, donde el paisaje cambia por completo y serpentea con altibajos por un pinar algo más descuidado.
En un entorno más agreste aparecen los grandes espolones, el primero es de l’Homenet (978 m.), gran referencia para los marineros por su visibilidad en el mar, con una bajada por una canal vertiginosa que hemos utilizado en otras rutas.
El desnivel aumenta ligeramente al pasar cerca del espolón de la Penya Napia, bautizada así por el perfil de una cara en la bajada, pasando por las enormes paredes de escalada y la Penya Forat, estas dos canales se unen en el Racó de Calderó.
Terminamos de subir hasta el rellano donde se ubican las ruinas de la Casa del Polset, que mantiene sus paredes sin techo, a su lado está el pequeño Pou de Neu y unas estupendas panorámicas a la costa por encima de l’Homenet.
A unos pasos está el balizado Coll del Polset (957 m.), continuamos por la derecha entre la pineda de la umbría, salvando pequeñas pedreras y ganando altura con facilidad. Vemos la cabeza de l’Homenet y por detrás la Penya Migjorn y por delante se ve l’Home (1.138 m.) y la caseta forestal.
Alcanzamos las paredes para avanzar oprimidos a ellas, entre pequeñas carrascas y algún que otro madroño, con vistas segadas al picacho de la cima que ya comienza a definirse en solitario. Me llevo una gran sorpresa al cruzarme con mi hijo Alex, él que viene y yo que voy. Inaudito.
Dejamos el pasillo entre las paredes para llegar al paso Hillary, una inclinada pared con una trepada fácil, que ha sido equipada con unas cuantas grapas metálicas. Ha perdido todo su encanto, pero puede subir más gente.
Bajamos girando a la derecha para rebasar un escalón rocoso y ganar la solana con majestuosas vistas al mar, Coll Alemany (1.120 m.). Yo siempre lo he llamado así, porque había unas letras metálicas clavadas en la roca con ese nombre y que ahora no están.
Es una zona poblada por matorral bajo debido a que antiguos incendios la han arrasado varias veces. A la izquierda está la alargada boca de una sima. Aquí también se une el sendero que sube desde Collado Salmitre y el Balneario de Aigües.
Ya en la solana, comenzamos a subir por la izquierda, cerca de la arista con vistas al mar girándonos hacia atrás y a la otra vertiente entre los huecos de las rocas hasta llegar a las ruinas del Avenc del Marqués.
Dentro de las ruinas hay otro espacio donde está la entrada al pozo excavado de una antigua mina de hierro, no de oro, como algunos creen. Esta parte puede servir de cobijo en casos extremos. Obtenemos grandes miradas desde el interior.
Subimos rodeando la parte alta de la montaña y las miradas son para las altas montañas, destacando el Puig Campana entre la bruma. Llegamos al aljibe, cuya bóveda de ladrillo ha sido destruida en su totalidad y han tenido que vallarlo. A unos metros tenemos el vértice geodésico de la cima.
Cabeçó d’Or (1.209 m.), como siempre la cumbre está concurrida. El cielo está despejado y bruma en la costa que va subiendo, aunque aún se distingue el cabo de las Huertas y llegan más allá del cabo de Santa Pola.
Almorzamos protegidos del aire y mirando al litoral. Más hacia el Este reina el Puig Campana, con el Ponoig, el Cabal, Sanxet, Penyó Roc y Aitana, hasta llegar a Penya Migdía, Maigmó y Despenyador. Todo un espectáculo.
Emprendemos el regreso por el mismo sendero de subida, deshaciendo camino hasta el Avenc del Marqués, llegar al collado Alemany y al escalón rocoso que ahora tenemos que bajar, dejando las miradas a la costa y entrando en la otra vertiente.
Proseguimos bajando por el paso Hilary, el pasillo entre las paredes; volvemos a ver la cabeza de l’Homenet sobresalir entre la montaña, y descender las lazadas y rampas de la ladera hasta conectar de nuevo con el collado del Polset.
Ahora por la derecha comienza un descenso bastante rápido entre el pinar solamente contenido por las nuevas panorámicas hacia el final de valle y a los grandes paredones con las cimas y los desniveles descendidos.
Cerca de la gran torrentera (pedrera) contenida por maderos, podemos ver por la izquierda, bajo en las paredes, la boca de la Cueva del Ermitaño cubierta de hiedra, y un poco más adelante, también por la izquierda, se inicia el sendero para llegar a ella.
Después viene un descenso rápido y algo vertiginoso, casi en espiral, con pequeñas rampas y numerosos zigzags. La senda desemboca en El Racó de Seva balizado por un poste informativo. Enfrente está el Mas del Racó de Seva, emblemática casa a la entrada del Barranc de l’Ombría.
Marchamos por la izquierda por ancho camino paralelo al cauce del barranco, entre la gran placa del Esquenall de l’Ase (el Espinazo del Asno) y las paredes de las Minas, por donde sigue asomando en medio la punta de l’Homenet.
Al final del Esquenall hay un puntal donde hay una placa recordando a un montañero fallecido. Enfrente tenemos otro puntiagudo farallón y otro poste informativo que nos indica un giro a la izquierda.
Vamos girando, y mirando atrás, vemos de perfil la impresionante cresta del Esquenall. Llegamos a la Casa de Gorjes. Antigua masía situada sobre un montículo en un punto estratégico de la ruta, que sirve de referencia a montañeros y escaladores.
Dejamos la casa atrás para fijarnos en un cartel junto a unas ruinas que va relatando en varios capítulos la leyenda del Tío Roc. Admiramos las impresionantes placas de escalada del Paredó dels Alcoians y oímos voces de la gente que hay colgada arriba.
El ancho camino se ciñe a los contornos de la sierra con agrestes panorámicas, que en un recodo nos vuelven a mostrar el valle y la brumosa costa. Un poste baliza el Racó de Calderó, por donde se puede subir la Canal de l’Homenet y la Penya Nápia.
Damos las últimas miradas a los agrestes farallones y a lo senormes paredones para cerrar la ruta en el Pla de la Gralla. Como decía antes, el Cabeçó d’Or es nuestra Montaña Sagrada, cercana, asequible y con múltiples variantes para todos los niveles.
RECORRIDO: CIRCULAR.
AGUA POTABLE EN RUTA: NO.
DISTANCIA: 10,6 KM.
TIEMPO EN MOVIMIENTO: 04:10 HORAS.
ALTURA MÁXIMA: 1.209 M. (Cabeçó d’Or)
ALTURA MÍNIMA: 456 M. (En la fuerte bajada antes del Plá del Cabeçó)
DESNIVEL POSITIVO: 806 M.
DESNIVEL NEGATIVO: 814 M.
DIFICULTAD: MODERADA (Si bien las bajadas son técnicas con piedra suelta)


