Posted by : Vaig a Peu sábado, 5 de octubre de 2013

La Sierra de Orihuela está situada al norte de la ciudad, extendiéndose hacia el oeste hasta el término de Santomera, en la vecina Región de Murcia. Situada en el extremo meridional de la Comunidad Valenciana, forma parte de las últimas estribaciones de las cordilleras Béticas, caracterizando un paisaje de fuertes contrastes entre la llanura aluvial del Río Segura y los abruptos relieves calizos de las Sierras de Callosa y Orihuela. Está formada por una gran mole de rocas calizas y dolomías con un relieve muy abrupto con múltiples fallas y cabalgamientos. Las rocas más antiguas que podemos encontrar en este lugar son las pizarras y cuarcitas, bien representadas en la zona Oeste muy cerca del límite provincial. Sin embargo, lo que realmente identifica a este enclave natural, es la presencia de escarpes y paredes calizas de edad Triásica, cuyos sedimentos, depositados en un ambiente marino hace 225 millones de años, sufrieron los efectos de la orogenia Alpina con numerosas fracturaciones, plegamientos y fallas de gran desarrollo En el contexto de estos sedimentos marinos húmedos, sin consolidar, y ligadas a zonas de fractura aparecen durante el Triásico intrusiones de rocas ígneas muy compactas. Son las Metabasitas u Ofitas de tonos verdosos frecuentes en la ladera meridional de la Sierra de Orihuela, pero muy escasas en toda la Comunidad Valenciana. Estas rocas constituyen el emblemático cerro del Oriolet, en las cercanías del túnel de la carretera N-332, que separa el Monte de San Miguel de la alineación principal de la Sierra de Orihuela. Desde la antigüedad, estos montes han sido objeto de la actividad minera, siendo frecuentes los pozos y galerías que todavía podemos encontrar. Fundamentalmente, junto con algunas explotaciones de yesos y calizas abandonadas en la actualidad, se extraían minerales de hierro y en unos pocos lugares oro nativo. Toda la sierra presenta numerosas oquedades, abrigos y cuevas de desarrollo variable, lo que le confiere al abrupto paisaje una cierta singularidad y belleza geomorfológica. Destaca por su longitud la llamada "Cueva del Calor", actualmente intransitable por desplomes y derrumbamientos de bloques calizos, pero que con sus varios centenares de metros, antiguamente descendía desde la cima del Monte de San Miguel hasta la base de la Sierra en las proximidades del Río Segura. Todo el territorio está sometido a una elevada insolación en los meses estivales. Este factor, junto con las escasas precipitaciones, dificulta la existencia de fuentes y cursos de agua permanentes. Tan sólo la fuente de San Cristóbal puede contener algo de agua tras lluvias importantes, siendo de toda forma poco aconsejable su consumo por las personas. Los antiguos baños termales de San Antón, se alimentaban de un manantial subterráneo que discurre bajo el Monte de San Miguel, cuyo carácter geotérmico se manifestaba al aflorar en superficie con una temperatura cercana a los 25º C. La elevada salinidad de esta agua impedía su consumo, pero era utilizada para el uso del balneario y el riego del cercano palmeral de Orihuela. Entre su flora destacan manchas de pinar de repoblación y abundantes especies rupícolas con algunos endemismos. En su pie de monte existen algunos caminos aptos para la práctica de bicicleta de montaña, el PR.V.59 la recorre de extremo a extremo cresteando, y varias zonas como la Pared Negra, la Pared Frontal o el Triángulo Rojo son aptas para la práctica de la escalada, con vías de diversa dificultad.
CÓMO LLEGAR: Autovía AP-7 E-15 dirección Murcia. Salida en: nº 737 REDOVAN, en la rotonda seguir por la N-340 dirección Murcia, pasar Orihuela y continuar hasta La Aparecida, llegar al cementerio y aparcar.
ITINERARIO: CEMENTERIO / CABLE / CRUCE SENDEROS-1 / PICO DEL ÁGUILA / CRUCE DE SENDEROS-2 / BOCA DEL PUERTO / CRUCE SUBIDA AL CORRALITO / GIRO DERECHA TRASVASE / A LA BOCA DEL PUERTO / DESVÍO APARCAMIENTO / CEMENTERIO.
COMPONENTES: VICENTE Y PATRO.
LA RUTA: Otra vez estamos en la Sierra de Orihuela. Cercana, recurrente y siempre sorprendente. La temprana hora del fútbol nos hace elegirla de nuevo. Vamos a recorrer parte de su zona oeste, la menos conocida para nosotros y subiremos al Pico del Águila, máxima altura de este sector.



Iniciando por la izquierda del cementerio nos dirigimos para cruzar el barranco de los Muertos, no tuvieron que pensar mucho a la hora de bautizarlo. El sendero discurre sobre las últimas casas del pueblo y poco a poco va cogiendo altura hasta adentrarse en el Barranco El Sanes.

Aquí el paisaje cambia por completo, entramos en una zona de calizas rocosa y erosionada que dan lugar a pequeñas cuevas y oquedades que el paso de los años ha ido moldeando. La senda desaparece de vez en cuando, al no haber tierra donde asentarse, pero está perfectamente marcada y es fácil de seguir.

Entramos en la zona de las Cuevas Negras, agreste frontal rocoso con numerosas cuevas y cavidades no muy profundas. Luego viene un pequeño paso horizontal que han equipado con un cable de acero. No tiene dificultad alguna y lo han puesto por mayor seguridad pero no era necesario.


Seguimos elevándonos por el barranco y por detrás comenzamos a tener bonitas vistas a la Vega Baja. Por delante la barrera montañosa parece infranqueable. Arribamos a un cruce de sendas balizado con vistosas paletas informativas y que continuamos por nuestra derecha.

Caminamos por la divisoria y tenemos agradables vistas de la montaña, con Monteagudo y la Sierra de Carrascoy al fondo. Llegamos a otro cruce de caminos también balizado. Este nuevo desvío a la izquierda, llega hasta la cumbre, luego hay que regresar de nuevo para continuar la ruta.

Al girar el sendero, tenemos la primera vista completa de la mole del Pico del Águila y el hilo de senda por el que hemos de subir. Por el otro lado, en el cordal de la sierra, distinguimos el hoyado sendero por el que continuaremos al regreso.


En la otra vertiente vemos unos verdes campos de naranjos coronados por la Peña de Orihuela y el Cabezo Lodroño. A simple vista parece que tengamos que salvar un agudo desnivel, pero la senda nos dirige con maestría y solo nos esforzamos en una corta pero inclinada rampa. Luego nos conduce por el lomo hasta la cumbre.


Pico del Águila (608 m.) Su vértice está marcado por una piqueta con una pequeña caja metálica pintada de blanco que contiene la libreta de visitas. Pese a que está nublado, con sol hubiera sido un duro castigo, distinguimos todo el paisaje: la Sierra de Crevillente, el Carche, la Pila, Murcia, Carrascoy, la Vega Baja y el resto de esta preciosa sierra. Nos damos un merecido almuerzo.

Deshacemos camino hasta el cruce. Por la derecha a media ladera de unas lomas, vemos una senda que quizás venga de Santomera, habrá que indagar. La rampa nos parece ahora una pequeña canaleta. En el cruce continuamos por la izquierda.

El camino es ahora más horizontal, con pocos altibajos y nos acompañan los pinos de repoblación, que espaciados motean toda la sierra, que pese a ser un terreno difícil,  de solano, y con escasas lluvias, han sabido adaptarse. Hacia atrás vemos lejana la mole del Pico del Águila.


En el Collado de la Baronesa, arribamos a un nuevo cruce balizado, donde el troco de un pino, hace de poste con profusión de paletas y abundante información. Por la derecha se podría acortar la ruta bajando hasta el cementerio. Pero nosotros queremos andar más y la vamos a alargar, por lo que seguimos de frente.

Este es un bonito tramo donde la senda se mantiene horizontal durante el primer trecho que discurre entre pinos, por debajo de la Peña de Orihuela, y en dirección al Collado del Cabezo Redondo.


Poco a poco nos acercamos a las grandes paredes y contrafuertes de la sierra. La  senda comienza a empinarse  trazando lazadas y agudas rampas para alcanzar el Corralito o Naveta. Antes, llegamos a otro cruce, esta vez, balizado artísticamente en unas rocas. Por la izquierda se puede subir a la Peña Orihuela, y por la diestra, que es nuestra opción, bajar para cerrar nuestro circuito.

Descendemos un poco por el sendero y pronto nos encontramos con otro cruce que giramos a la derecha para continuar y alcanzar el Collado del Cabezo Redondo. Ya en el collado hay un giro muy brusco de dirección que coincide en el mapa con la línea del Trasvase Tajo Segura.

La bajada se acelera por el bonito barranco de los Calderones. Bellos rincones con agrestes paredones, verdes y recónditas pinadas, diversas covachas y oquedades van desfilando a nuestro paso.

Llegando al final vemos a nuestra derecha la entrada del sendero que baja de la Boca del Puerto, y a unos 300 metros otro cruce que tomamos a nuestra derecha. Cruzamos la rambla y llegamos al aparcamiento del área recreativa, con unas barandas de madera.

Dejamos el aparcamiento a nuestra izquierda y seguimos por un sendero que discurre entre delgados pinos junto a una gruesa tubería de fibrocemento con diversas llaves de paso y acequias para regadío.
El sendero termina en la parte posterior del cementerio. Llegados al final de la tapia, doblamos la esquina pasando entre una balsa abandonada hasta nuestro coche. Ha sido una sorprendente excursión en una sierra de la que creíamos conocerlo todo, y nos vamos con material para nuevas rutas.
RECORRIDO: CIRCULAR.
AGUA EN RUTA: NO.
DISTANCIA: 9,80 KM.
TIEMPO: 04:23 HORAS.
ALTURA MÁXIMA: 608 M
ALTURA MÍNIMA: 52 M. (Cementerio de la Aparecida)
DESNIVEL POSITIVO: 673 M.
DESNIVEL NEGATIVO: 681 M.
DIFICULTAD: MODERADA.


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