Posted by : Vaig a Peu lunes, 18 de junio de 2012


COMO LLEGAR: Desde Los Cancajos. Por la carretera LP-2 conectar la LP-1 en dirección a Los Sauces, antes de llegar a la población, salir por la izquierda por la carretera LP-105 a Los Tilos. Aparcar cerca de la Caseta de Información, donde esperan los Taxis 4X4.
COMPONENTES: VICENTE Y SUSI.
ITINERARIO: LOS TILOS / CASA DEL MONTE / SENDERO Y TÚNELES / NACIENTES DE MARCOS Y CORDERO / BARRANCO DEL AGUA / ESPIGÓN ATRAVESADO / BOSQUE DE TILOS.



LA RUTA: En la isla de La Palma los manantiales reciben el nombre popular de nacientes. Y los dos más populares son los que bautizan esta ruta. LAURISILVA: Es el nombre dado a un ecosistema forestal cuyo origen se remonta a la Era Terciaria (hace unos 20 millones de años). La desecación de la cuenca mediterránea, donde tenía su hábitat natural, provocó su progresiva expulsión hacia los archipiélagos atlánticos (Madeira, Azores y Canarias), donde sobrevive en la actualidad. La Palma tiene una de las muestras mejor conservadas en estos bosques, caracterizados por sus árboles de hojas anchas y coriáceas, con gran capacidad para condensar la humedad. Hay casi 20 especies vinculadas a la lurisilva en Canarias, por lo que su identificación supera con mucho las ambiciones de esta guía. No obstante, las más significativas en la zona son el laurel (reconocible por una serie de estructuras circulares, a modo de glándulas, en las bifurcaciones de sus nervios foliares) y el til (al que se distingue por su madera fétida). Junto a ellos, figuran el elegante madroño (con su estridente tronco suave y rojizo), el escaso palo blanco (con sus hojas opuestas y de bordes doblados hacia abajo), el abundante viñátigo (cuyas grandes hojas enrojecen al envejecer), y el resistente barbusano (con sus espectaculares verrugas, causadas por la picadura de un insecto).
Después de un buen desayuno viendo amanecer, salimos con prisas puesto que no sabemos exactamente donde se alquilan los Taxis 4X4. Primero vamos directamente a la población ya que también queremos comprar pan y algunas frutas. El súper no está abierto todavía, y mientras lo hacen,  en la parada de taxis nos dicen que los que los 4X4 para la ruta están en el Centro de Visitantes de Los Tilos.
Cuando llegamos, hay ya cinco personas y nosotros dos, siete. Nos dan tiempo para calzarnos las botas, provisionar las mochilas y en marcha. El taxista es bastante agradable y ejerce de cicerone contestando a todas nuestras preguntas y recomendado restaurantes. El trayecto dura unos 55 minutos que las marchas automáticas del 4X4 hacen fácil y salvamos prácticamente todo el desnivel de la exigente subida; de no hacerlo, la ruta duraría alrededor de las 9 horas y así quedará en las 6 horas. Esta opción es la que utiliza la mayoría de los visitantes.


Llegamos a la Casa del Monte donde acaba la carreterita. Como es tan estrecha, lo tienen todo controlado y por radio se avisan cuando suben o bajan para no cruzarse con nadie. Esta edificación sirvió como infraestructura de apoyo en la construcción de la central hidráulica del Mulato que comenzó a operar en 1955. Es la única en Canarias que continúa su actividad. Hay un mirador con baranda de madera, con la extraña sensación de que mires por donde mires, solo ves densidad de vegetación verde.



Iniciamos por la izquierda, junto a unos carteles informativos de la ruta y la vegetación. A nuestra izquierda, pegada a la pared y paralela a la senda, tenemos la acequia que conduce el agua desde los Nacientes y que nos acompañará durante la primera parte de nuestro recorrido.





Estamos en la umbría y la sensación de humedad es notable. Hay peanas donde se describen plantas, laurisilva y arbolado. Hermosos recodos con musgo, helechos y abundante vegetación con infinitas tonalidades de verde.





A la derecha la profundidad del Barranco del Agua es abismal, estamos a más de 1.300 m. de altura, hay barandas de madera pero debido a la densidad vegetativa, no hay sensación de peligro alguno.


Llegamos al primero de los trece túneles que fueron excavados a mano en 1900. De nuestro grupo, dos chicas van delante, después un matrimonio catalán algo más joven y detrás de nosotros una robusta chica de Burgos. Nos colocamos los frontales y en el interior la sensación es extraña, la acequia tiene ahora más altura pero tenemos que vigilar nuestras cabezas para no golpearnos aunque parecen excavados para nuestra estatura. A la derecha hay alguna abertura, como ventanas que dan al abismo.

Esto parece divertido, manteniendo las precauciones. María se ha quedado atrás y la esperamos, no lleva linterna pese a todas las recomendaciones existentes, y utiliza una aplicación de su móvil que resulta deficiente. Le decimos que en los túneles se pegue a nosotros, lo que hace que nos separemos del resto, pero no importa, tenemos más tiempo para hacer fotos.




Segundo túnel, algo más corto que el anterior. Al salir de nuevo a la luz no dejo de asombrarme por la cantidad de vegetación, no recuerdo haber estado en un lugar igual. En un recodo salvamos por debajo un gran tronco de pino canario que ha caído sobre la acequia y la senda.









Al ir bordeando todo el contorno de la sierra, en algunos momentos salimos de la umbría y los rayos del sol se cuelan entre las ramas y el follaje. En las partes soleadas cambia por completo la vegetación.





El tercer túnel es también prolongado algo más ancho que los demás, no tiene ventana y no ha sido necesario usar el chubasquero. Con los frontales nos desenvolvemos a la perfección y María se convierte en nuestro guardaespaldas.









Salimos a un lugar más abierto, casi frontal al comienzo del Barranco del Agua. De vez en cuando aparecen pivotes de cemento del sendero autoguiado con el número correspondiente para escuchar los comentarios.





Al salir del cuarto túnel estamos en la otra vertiente y podemos contemplar la senda, los túneles y ventanas que hemos atravesado; la cantidad de vegetación por encima de nuestras cabezas hasta el fondo del barranco es impresionante.




En el quinto hay más espesura a la entrada y una rara ventana excavada con una bonita visión al sendero en la otra vertiente y es el único que superamos con un poco de desnivel. A la salida hace un profundo recodo que nos conduce de nuevo al solano en la otra parte.





El sexto se pasa rápido, es difícil mantener la cuenta de todos. Bellas vistas a los espolones cargados de pinos en las posiciones más inverosímiles y flores amarillas en una especie de helechos.







El séptimo tampoco es muy largo, pero a la salida nos esperan gran cantidad de helechos a ambos lados del sendero e incluso en las paredes.








Después del octavo túnel, el sendero hace una serie de recodos ciñéndose a la falda de la montaña, para por fin, en las altas paredes de enfrente, vemos caer el agua en pequeñas cascadas que brotan de la roca sin más. Es la primera visión del Naciente de Marcos.





Continuamos el sendero, ahora algo más húmedo, y a la salida del noveno, caminamos más protegidos por las ramas de los árboles que nos dan sombra hasta sobrepasar el décimo.








En el undécimo hay un gran boquete como ventana protegido por una baranda de madera, a la salida, la cercanía de los Nacientes de Marcos impresionan y sorprenden por la gran cantidad de agua que mana de las paredes y cae directamente a la acequia que nos acompaña durante el recorrido.








Vemos bocas y ventana del túnel que acabamos de pasar y la acequia en desnivel que tendremos que superar, rebosante de agua turbulenta que cae desde el Naciente. En la distancia, no distinguimos la senda por la que tenemos que subir.


Llegamos a la entrada del doceavo y mítico túnel, que por estar cerca del Naciente siempre está inundado de agua que se filtra por el techo, alcanzando los 15/20 centímetros de nivel en el suelo. Aquí damos el golpe, sacamos nuestros chubasqueros y cambiamos las botas por calzado acuático de goma. La cámara la protejo con una bolsa de plástico para poder hacer la foto en el interior, a la ventana con la cortina de agua. Es divertido este tramo.






A Marcos Roberto de Montserrat, natural de Tarragona, conquistador de la isla y regidor, su cuñado Pedro de Benavente le cedió las tierras y aguas de Los Sauces. La riqueza de las aguas en una cota baja justificó que Marcos Roberto de Montserrat quisiera canalizar otras aguas has las tierra más altas, en la loma de Los Sauces. Para ello contrató como director de obra, a otro catalán apellidado Cordero. De ahí el nombre de los manantiales.




Enfundamos los chubasqueros y calzamos de nuevo las botas. Estamos delante de las cascadas de agua, algunas bocas son impresionantes. Empezamos a ascender por la herbosa senda que apenas se distingue en el borde de la acequia.






Más arriba, la senda gira un poco a la derecha y el agua cae con estruendo salpicándonos. Aquí se convierte en escalones y una baranda con una cadena hace de quitamiedos al vacío.





Al culminar la subida tenemos un rellano con una peana de madera que nos indica que estamos en el mirador de Marcos, con vistas a las arboledas de las cimas próximas.






Enseguida entramos en el último túnel, el treceavo, un gran tronco de pino canario caído dificulta la entrada y en su interior ya no chorrea el agua y está seco por dentro.

Un poco más adelante, también a la izquierda y con brotes de agua más calmados, llegamos a los Nacientes de Cordero. El porqué el agua brota impetuosa a esta altura tiene una explicación: Dada la naturaleza volcánica de la isla, el basalto superficial que la recubre es mayoritariamente poroso, por lo que el agua de las lluvias, de las nieves y de la condensación de las brumas se va filtrando en vertical desde la cumbre. Lo hace hasta encontrar el estrato  geológico inferior, de mayor densidad, que se convierte así en acumulador subterráneo de agua. Solo en determinados puntos de la isla este acuífero invisible se satura y acaba por devolverla a la superficie en la forma que aquí vemos. El caudal de los dos nacientes está entre los 960 pipas hora y los 1.180 pp/h. Una pipa equivale a 480 litros y es una medida de caudal de La Palma que todavía se utiliza.



Aquí existe la posibilidad de concluir la ruta después de los cuatro kilómetros de túneles y conducción de agua,  regresando a Los Tilos por medio de transporte público. Nosotros por la derecha iniciamos el descenso de casi 1.000 m. de desnivel por el Barranco de Cordero, que poco después conecta con el Barranco de las Aguas.




La vegetación cambia y abundan más los arbustos leñosos y árboles. El sendero es ancho y escalonado, descendemos con fluidez llegando al cauce del barranco donde troncos de pino canario que han sido arrastrados en torrenciales lluvias, yacen varados.






Transitamos un poco por el cauce pedregoso guiados por marcas y mojones, para salir por la izquierda de nuevo por sendero escalonado y la cambiante vegetación, ahora aparecen los helechos durante un buen trecho.




El pino canario se hace más patente y la senda se vuelve rojiza por el lecho de hojas caídas. En algunos tramos escalones y barandas ayudan a descender con facilidad, mirando hacia atrás vemos la profundidad del barranco.






Atravesamos una zona de laurisilva con mucha humedad, densidad vegetal y umbría. Buscamos un sitio cómodo para comer y reponer fuerzas. Proseguimos la bajada.




A la izquierda, una piqueta de madera con la leyenda de “sendero muy peligroso, se recomienda no transitar” nos intriga, se ve poco pateado. La generosa vegetación nos sigue acompañando y proporcionando buena sombra.





El cauce se estrecha pero las paredes siguen verdes de flora. En el lecho aparecen las rocas y piedras de aluvión que entorpecen nuestro caminar.






Siguiendo la cuenca, que se va angostando más, las piedras y rocas aumentan de tamaño y el número de troncos varados, que no han podido sortear el desfiladero, también se incrementa.





Pasado este atasco, que se sortea con facilidad, la botánica nos da otra sorpresa: helechos gigantes, sus hojas pueden llegar a medir más de cuatro metros de longitud. Aquí se les conoce con el nombre de píjaras.



Atravesamos un pequeño puente de madera y un mirador, saliendo del cauce por la izquierda continuamos por sendero. Vuelve la vegetación abundante, el bosque y la umbría. Esta vegetación existe porque las temperaturas son moderadas y las nieblas muy frecuentes, especialmente en verano.


Por un puente de madera más grande cruzamos a la derecha y dejamos el cauce del barranco, conectando con una ancha pista. Aquí existe una pequeña confusión con las señales. Alguien ha intentado ayudar marcando con un punzón una flecha directorio, pero es poco visible. Hay que seguir siempre el sentido descendente, o sea, a la izquierda.


Poco más abajo se encuentra un desvío al Mirador del Espigón Atravesado, hay un panel informativo. Auténtica balconada sobre el bosque de tilos. Se accede por una estrecha senda ascendente que termina en un angosto pasillo con barandas de madera y una estación meteorológica donde se han llegado a registrar lluvias anuales de más de 2.000 litros/m2. Es extraordinaria la vista de 360º a la masa vegetal de los tilos que podemos observar.


Descendemos y proseguimos por la pista. Más adelante nos encontramos en un rellano un bosquete de árboles grandes con el suelo despejado. Un panel nos cuenta que son til (Ocotea foetens). Árbol perenne de copa globosa y de hasta 40 m. Hojas pequeñas y muy brillantes, anchamente lanceoladas y ovaladas. Presentas 2 glándulas hacia la base. Frutos como bellotas que van siempre a pares. La madera de los troncos adultos, al secarse desprende un fuerte olor pestilente. Presente en lugares muy sombríos de los barrancos. Se distingue también porque alrededor del tronco principal van apareciendo numerosos brotes que poco a poco sustituirán al árbol, aunque esta característica, también se da en los barbusanos longevos. Esta zona ha sido declarada Reserva de la Biosfera.


Continuamos por la pista observando los hermosos tilos, en esta zona vemos más gente y familias que vienen a visitar este entorno. Atravesamos otro túnel más elevado, sin conducción de agua y llegamos al aparcamiento. Nos aseamos, nos cambiamos de ropa y por la carreterita a Los Sauces hacemos una parada para fotografiar el puente recién construido que salva el barranco. Es el segundo más largo de Europa de un solo arco.



Decidimos seguir y bajar hasta el puerto Espínola a tomar unos refrescos, está recomendado para comer pescado. Sopla una agradable brisa marina, el mar tiene un color azul intenso y las olas al romper en los salientes forman grandes estelas de espuma blanca. Precioso.
Llegamos a tiempo para un breve baño en la piscina, compro unas birras y picatostes en el súper y 0-1 a Croacia. Nos ponemos guapos y lo celebramos en uno de los restaurantes.
Ha sido un día intenso.

CIRCULAR: SI.
AGUA EN RUTA: SI.
DISTANCIA: 15,200 KM.
TIEMPO: 06:38 HORAS.
ALTURA MÁXIMA: 1.360 M.
ALTURA MÍNIMA: 490 M.
DESNIVEL POSITIVO: 120 M.
DESNIVEL NEGATIVO: 975 M.
DIFICULTAD: MEDIA-ALTA. Fuera de los túneles se camina por senda sobre laderas muy expuestas, que tienen barandas de madera y para gente sin vértigo no hay sensación de riesgo.
RECOMENDACIONES: LLEVAR  FRONTAL O LINTERNA, CUIDADO CON LOS GOLPES EN LA CABEZA, IMPERMEABLE O CHUBASQUERO, PROTECCIÓN PARA LA MOCHILA Y   SEGUNDO CALZADO QUE SE PUEDA SUMERGIR Y MOJAR PARA ATRAVESAR EL ÚLTIMO TÚNEL.

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  1. Buena descripción, buenas fotos, buena información, lo vamos hacer el próximo jueves 18-04-13, con vuestro permiso lo llevó como guia, gracias anticipada. Jm

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