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LLUVIA. MIRADORES EN COCHE Y TREKING AL POZO DE LOS HUMOS DESDE EL PARKING.

Son Las Arribes del Duero tierras escarpadas, de cabreros y contrabandistas, de historias y leyendas en las que el Duero no sólo ha sido frontera física, sino también psicológica entre los que habitan a uno u otro lado de este internacional río, e incluso, en ocasiones, generadora de desamores y pesares. De todas las leyendas , es la de Felipe la más bella y la que da nombre a este mirador. Un pastor llamado Felipe, que acudía a diario con sus cabras a este lugar escarpado de Las arribes, a este enorme peñasco que cae vertical sobre el río , acabó enamorándose de una muchacha del pueblo portugués de Bruço a la que veía cada día a lo lejos. Desesperado por no poder llegar a reunirse con la bella muchacha debido al caudaloso Duero, con sus manos y pequeñas herramientas intentó derribar el Picón para construir un puente con sus piedras, un paso que le permitiera cruzar el río y abrazar a su amada. La imposibilidad de levantar aquel imaginario puente, de separar todo lo que les separaba hizo que el joven pastor se suicidara. La leyenda habría que datarla antes de 1840, ya que en ese mismo año ya existía una barca perteneciente a la Aduana de Aldeadávila, con la que el joven Felipe podría haber salvado el río. En la actualidad es costumbre depositar en el lugar una hoja verde o una flor para romper simbólicamente con este aislamiento. Más allá de leyendas que, en realidad no son más que metáforas que nos hablan de lo que el Duero significó hace no tanto tiempo, el Mirador del Picón de Felipe es uno de los lugares más espectaculares de Las Arribes del Duero. En su parte central las rocas graníticas o cachones caen en vertical 500 metros sobre el río, hoy en calma debido a su embalsamiento, hasta hace apenas 50 años, un río salvaje, veloz y fiero, que se abría paso a fuerza de historia a través del duro granito. Cerca de donde nos encontramos se ubica el paraje denominado Salto del Gitano. Según cuenta la leyenda que da nombre al paraje, allá por el siglo XVIII, donde el cauce del Duero se estrecha, un hombre de raza gitana, perseguido por las tropas y sin más remedio que entregarse, decidió saltar, salvando la distancia entre las dos orillas. De nuevo la búsqueda de unir la historia de dos pueblos que hasta hace siglos han vivido de espaldas y que hoy son capaces de trabajar juntos por el desarrollo y la prosperidad de una Raya que ha perdido su carácter de límite, de separación, para convertirse en punto de encuentro.

CRUCERO FLUVIAL POR EL RÍO DUERO

En el año 2007 se crea el Catálogo de Flora Protegida de Castilla y León estableciendo la figura de protección denominada Microrreserva de Flora. Después de los estudios realizados por las universidades de León y Salamanca gracias a un convenio de colaboración con la Consejería de Medio Ambiente, se ha propuesto que la Playa del Rostro tenga esa categoría para ayudar a su conservación. Es un arenal artificial asentado en un meandro del río Duero y es desde hace años, una de las zonas más visitadas de Arribes del Duero por ofrecer ser entre otras cosas el punto de partida de una magnifico y atractivo crucero por el Duero hasta la presa de Aldeadávila. También nos podemos encontrar con otras actividades como pueden ser el piragüismo. Además, para los que buscan descansar y desconectar de la rutina nos podemos encontrar con mesas y asientos de piedra donde pasar un rato en un lugar de ensueño. Para llegar hasta la playa del rostro tenemos que llegar hasta Corporario, que es una pedanía de Aldeadávila. Una vez hemos llegado a Corporario, nos tenemos que limitar a seguir las diferentes señalizaciones que nos vamos encontrando por el camino. Pero siempre extremando la precaución, puesto que hay momentos en los que la pendiente que nos vamos a encontrar es muy pronunciada. A medida que nos dirigimos hacia la playa podremos observar el paisaje característico de las arribes a un lado y a otro, teniendo en el frente el serpenteante río Duero. Veremos a los lados grandes viñedos, muy comunes por las Arribes, no en vano podemos y queremos reseñar que en esta tierra tenemos una denominación de origen propia, Arribes del Duero. Un poco más cerca de La Playa del Rostro, y por supuesto más abajo, dado que llegamos a un desvío en la carretera, tras el cual se hace mucho más pronunciado el descenso, haciéndose inaccesible la pendiente para vehículos como autobuses. Ya casi llegando, podemos disfrutar de la vista del río Duero, paseando por sus Arribes y haciendo "zig-zag". 
lunes, 29 de octubre de 2018
Posted by Vaig a Peu

MIRADORES DEL ÁGUILA, EL COLAGÓN DEL TÍO PACO Y DE LA CODE DESDE MIEZA

Los lugareños llaman “arribes” a las pendientes, a menudo repentinas y abruptas, que descienden al río, y no hay mejor definición para un espacio formado por altas planicies (penillanuras) continuamente interrumpidas por gargantas fluviales de las que son responsables tanto el río Duero como sus afluentes: Tormes, Uces, Huebra y Águeda. Cinco elementos definen el paisaje Arribes del Duero. Los medios agrícolas predominan en las zonas llanas o ligeramente onduladas de penillanura, en las cercanías de los pueblos. Los bosques dominados por la encina, aparecen relegados a manchas aisladas, muchas veces acantonadas en las escarpadas vertientes de los cañones fluviales. El matorral ocupa vastas áreas de ladera y penillanura abandonadas al uso agropecuario, con predominio de piornales de escoba blanca y abundancia de jaras de varias especies. Los ríos constituyen una de las señas de identidad del parque, aunque solo algunos tramos, ajenos a los embalses y aprovechamientos hidroeléctricos que proliferan en la zona, conservan su bosque de ribera original. Por último, los cañones y gargantas fluviales conforman los escenarios más imponentes y llamativos de Arribes, sirviendo de refugio a la fauna más representativa del Parque Natural (cigüeña negra, águila-azor perdicera, águila real, alimoche, roquero solitario).

EL OTOÑO ENTRE OPORTO Y LOS ARRIBES DEL DUERO

En nuestros viajes en busca de los bosques otoñales el norte se acaba, al menos por el oeste, que este año rematamos por el sur de Zamora y el norte de Salamanca con los/las Arribes del Duero. Zamora y Salamanca ya las habíamos visitado pero nos quedaban los Arribes y este año les ha tocado.

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