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LA CIUDADELA DE SALADINO Y LA MEZQUITA DE MEHMET ALÍ, EL BARRIO COPTO Y EL MUSEO DE ARTE EGIPCIO, EL CAIRO. EGIPTO
La lengua egipcia, como medio de expresión de la verdadera memoria histórica del país, había sido durante siglos inasequible para los sabios europeos; los signos jeroglíficos dibujados en los papiros o grabados en la piedra eran signos mudos para la cultura occidental. La casualidad hizo que, en 1799, el pico de un soldado francés, destinado en las fortificaciones de la ciudad de Rosetta, tropezase con una gran piedra de basalto negro, en cuya cara pulida tres inscripciones (jeroglífica, demótica y griega) daban noticia de un decreto de los sacerdotes de Menfis fechado en el año 196 a.C., durante el reinado de Tolomeo V y Epífanes (c. 205-180 a.C.). hasta aquellos instantes se había pensado que la escritura jeroglífica era simbólica, que las imágenes gráficas correspondían a realidades, objetos, cosas o acciones; Jean-François Champollion, estudioso de la piedra de Rosetta. Logró llegar a la verdad: los signos jeroglíficos no eran simbólicos, sino fonéticos; la comparación de la escritura jeroglífica con la griega abrió las puertas del Antiguo Egipto y, con ello, la posibilidad de llegar a comprender una de las civilizaciones más antiguas de la Humanidad.
viernes, 26 de mayo de 2023
Posted by Vaig a Peu
LAS NECRÓPOLIS DE SAQQARA Y GUIZA, BARRIO MEDIEVAL Y CENA EN LOS JARDINES AL – AZHAR PARK, EL CAIRO, EGIPTO.
La muerte era un elemento central en la antigua cultura egipcia. Al menos, hacia esa dirección señala la majestuosidad de los muchos elementos fúnebres conservados. Tumbas engalanadas que guardan el descanso de momias vendadas, inmóviles en su eternidad. De todas las civilizaciones extintas, la de las pirámides y los faraones es una de las que más interés despierta en nuestros días. Ríos de tinta se han derramado con el estudio concienzudo de una época pisada hace mucho por el avance del calendario. Como la investigación está en continuo diálogo consigo misma, tal es el carácter de las disciplinas científicas y de la evolución técnica, día a día parece arrojarse un poco más de luz sobre los tiempos pasados. No solo sobre las grandes gestas, las batallas y las figuras heroicas. También sobre lo pequeño y lo cotidiano. Sobre cómo vivía el inmenso gentío de individuos olvidados, de caras sin rostro. Los que araban los campos, pisaban las calles y luchaban las guerras. Este interés por desentrañar los misterios insignificantes que, una vez sumados, componen el más esclarecedor mosaico, abarca las tareas más inimaginables y creativas. Sorpresivo es, sin duda, el estudio exhaustivo de la madera de los sarcófagos. Lo que, a ojos inexpertos, no es más que un compendio ajado de astillas antiguas, ha resultado ser un portal a través del tiempo. Un testimonio elocuente del pasado. Así lo ha demostrado un grupo de investigadores de la Universidad de Ginebra. Los expertos se plantearon una pregunta tan aparentemente excéntrica como intrigante. ¿Se pueden determinar detalles concretos del clima mediterráneo de la antigüedad sometiendo a escrutinio los materiales de sus cajas funerarias? La respuesta, por descabellado que parezca, ha resultado ser afirmativa.
ASUÁN, EL TEMPLO DE FILAE, VUELO A EL CAIRO. EGIPTO
Dedicado a Isis, diosa del amor, el Templo de Filae es uno de los más bellos y mejor conservados del país. Está ubicado en una pequeña isla la que solo se puede acceder en barco, algo que le aporta aún mayor encanto si es posible. El Templo de Filae tiene una gran importancia para los egipcios ya que, según la leyenda, cuando el rey Osiris fue asesinado por su hermano, quien esparció su cuerpo a lo largo de todo el país, su esposa Isis los recogió y se refugió en la Isla de Filae para reconstruirlo. En la isla se pueden ver varias construcciones entre las que destaca especialmente el imponente Templo dedicado a Isis, aunque también se pueden ver otras edificaciones de gran valor como el Templo de Hathor, la Puerta de Trajano, o los pilonos que se encuentran en la entrada del complejo. Aunque es algo imperceptible, el Templo de Filae no se encuentra ubicado en su localización original, ya que tras la construcción de la Presa de Asuán quedó sumergido en el agua. Afortunadamente fue trasladado piedra a piedra con un cuidado minucioso hasta su actual emplazamiento, muy cercano al anterior.



