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ASUÁN, EL TEMPLO DE FILAE, VUELO A EL CAIRO. EGIPTO
Dedicado a Isis, diosa del amor, el Templo de Filae es uno de los más bellos y mejor conservados del país. Está ubicado en una pequeña isla la que solo se puede acceder en barco, algo que le aporta aún mayor encanto si es posible. El Templo de Filae tiene una gran importancia para los egipcios ya que, según la leyenda, cuando el rey Osiris fue asesinado por su hermano, quien esparció su cuerpo a lo largo de todo el país, su esposa Isis los recogió y se refugió en la Isla de Filae para reconstruirlo. En la isla se pueden ver varias construcciones entre las que destaca especialmente el imponente Templo dedicado a Isis, aunque también se pueden ver otras edificaciones de gran valor como el Templo de Hathor, la Puerta de Trajano, o los pilonos que se encuentran en la entrada del complejo. Aunque es algo imperceptible, el Templo de Filae no se encuentra ubicado en su localización original, ya que tras la construcción de la Presa de Asuán quedó sumergido en el agua. Afortunadamente fue trasladado piedra a piedra con un cuidado minucioso hasta su actual emplazamiento, muy cercano al anterior.
ASUÁN, ABU SIMBEL, TEMPLO DE HATHOR, ASUÁN. EGIPTO
Abu Simbel el Gran templo de Ramsés II. Los monumentos de Abu Simbel eran prácticamente desconocidos en el mundo egiptológico antes de que Johan Ludwig Burckhardt visitara el lugar en 1813. En aquel momento lo único visible del templo era su fachada más alta, puesto que el resto estaba cubierto de arena. Cuatro años más tarde, Giovanni Battista Belzoni descubrió la puerta de entrada. Entre 1964 y 1968 fue desmontado y trasladado de su emplazamiento original, unos 210 metros más allá del río y 65 metros más arriba, como consecuencia de las obras realizadas en la construcción de la gran presa de Asuán.
EDFU, TEMPLO DE HORUS Y KOM OMBO, ASUÁN. EGIPTO
El templo de Edfu, dedicado al dios halcón Horus, fue comenzado el año 237 a. C. por Ptolomeo III Evérgetes I. En el año 212 a.C. se habían concluido las obras de la parte interior por Ptolomeo IV Filopátor, y se decoró en el 142 a.C. por Ptolomeo VIII Evérgetes II quien también terminó la primera sala hipóstila. Las obras en su totalidad no concluyeron hasta el 57 a.C. con la colocación de las puertas.


